"Up in the air" nos cuenta la historia de Ryan Bingham, un hombre cuya vida transcurre de aeropuerto en aeropuerto debido a su trabajo. Su empresa se dedica a comunicar los "recortes de plantilla" que las empresas les encargan, y él es el especialista que se planta ante el trabajador para anunciarle su despido. Es un trabajo tan duro como satisfactorio para él, ya que le permite estar siempre en tránsito, de una ciudad a otra, sin tiempo para establecer una vida más "convencional". Pero su mundo en constante movimiento se va a ver seriamente amenazado.

Jason Reitman, tres de tres

Jason Reitman es el hijo del reconocido director y productor Ivan Reitman, el responsable de "Los cazafantasmas". Con su debut, la corrosiva y audaz “Gracias por fumar”, ya demostró que era un cineasta especial. Luego llegó la sorpresa y salto a la primera división con "Juno".

Con "Up in the air" Reitman ha conseguido consolidarse como un director diferente, cuyo cine tiene una voz y unas características propias: un excelente sentido del ritmo y del lenguaje visual; un don para los diálogos -"Juno" ya obtuvo el Óscar gracias al quión de Diablo Cody y de momento "Up in the air" ya ha hecho lo propio con el Globo de Oro- ; la creación de personajes que enganchan de forma extraordinaria con el espectador, carismáticos, chocantes y al mismo tiempo cercanos, actuales; la capacidad para moverse dentro de la comedia y tratar temas muy serios de una forma natural, sin pontificar y, como en la buena literatura, mostrando en vez de diciendo.

La estela de George Clooney

Clooney sigue demostrando que, a pesar de estar condenado a ser un "sex symbol" y una figura mediática toda su vida, sus aspiraciones como actor son mayores. Sí, ha estado al frente de algunas películas poco recomendables para la salud: la peor entrega del hombre murciélago, "Batman y Robin", el trabajo más insufrible de los hermanos Coen, "Crueldad intolerable", la olvidable saga "Ocean's", etc.

Pero "Syriana" -producida por él, que le valió el Óscar al mejor actor secundario-, "Buenas noches y buena suerte"-dirigida y también producida-, "Michael Clayton", entre otras, muestran que Clooney es un actor inquieto y con querencia por tratar temas relevantes y comprometidos. "Up in the air" es otro buen ejemplo, con un personaje complejo, aparentemente un triunfador, pero en el fondo tan atractivo como patético.

Aparencia amable, poso amargo

Jason Reitman nos ofrece un caramelo envenenado. Bajo un envoltorio de comedia amable, se esconde una profunda reflexión sobre los seres humanos y las dificultades que tenemos para comunicarnos. Además, es una película de rabiosa actualidad.

Reitman radiografía de forma notable el mundo que nos rodea. Un lugar cada vez más frío e impersonal, cuya metáfora perfecta son los aeropuertos. Un lugar frágil, donde el trabajo, que parece ser el valor máximo, el que configura nuestras vidas, está en crisis y cuya pérdida nos hace desmoronarnos. Un lugar donde las personas tienen mayores facilidades que nunca para comunicarse, pero en cambio se rompen relaciones mediante mensajes de texto, frías llamadas telefónicas o chats.

Y en ese mundo, hay espacio para los triunfadores, claro. Ryan Bingham es uno de ellos. Su estilo de vida es su trabajo y está realmente cómodo con él. Tanto que no se plantea otros objetivos, más allá de metas algo pueriles como la consecución de un número de millas de vuelo o tarjetas para clientes exclusivos. Bingham se ha construido su propia burbuja, una que le parece perfecta. Pero ésta se va a resquebrajar: dos mujeres van a demostrarle cuán frágil es su mundo.

La primera, Natalie -Anna Kendrick-, es una joven de su tiempo. Decidida, emprendedora e inicialmente agresiva, planteará una revolución tecnológica -como dictan los cánones capitalistas, siempre basada en la eficiencia- que supondría el fin de los viajes por el país, condenando a Ryan a realizar su labor de comunicar los despidos de la gente desde la oficina de Omaha.

Como respuesta, Ryan defenderá que su responsabilidad tiene que ver con mostrar un trato humano ante una situación tan dura, y que las reacciones ante un ordenador podrían ser incontrolables -y por tanto improductivas- Bingham aceptará emprender una nueva gira de despidos con la compañía de Natalie, para que aprenda el oficio.

La segunda es Alex- Vera Farmiga- una mujer más próxima a la edad de Ryan, y sobre todo, y en aparencia, muy parecida a él. Dos espíritus libres, dos islas independientes -brillante la competición de tarjetas para definirlos-, seguros de sí mismos y que no buscan compromisos. La relación ideal.

Pero a medida que los tres vayan involucrándose y compartiendo experiencias -espectacular momento el de la conversación a tres sobre las relaciones- Ryan va a ir viendo como sus patrones empiezan a tambalearse. Y cuando Natalie supera la prueba y firma el acta de defunción de su modo de vida -es decir, su forma de trabajar- , pasará a creer que Alex es su bote salvavidas.

Exposición brillante y sutil de temas

"Up in the air" es toda una sorpresa. Presenta numerosos temas peliagudos de una forma amable, pero sin dejar de analizarlos. Hay un momento en que la película parece que va a derivar en una comedia romántica tradicional, y casi en una apología de los valores familiares. Pero es sólo un amago, sutil artimaña para golpear al espectador.

Ryan Bingham -enorme personaje, quizás el mejor papel de Clooney- va a pasar de no querer la compañía de nadie para no sufrir a padecer por la falta de compañía de alguien. Es un ser perdido. Casi todos, por no decir todos, los personajes del film se engañan a sí mismos. La única diferencia es como sobreviven a sus propias mentiras, y si van a tener una segunda oportunidad. Gran película, que consigue retratar una época mediante sus personajes sin escatimar dureza, pero sin presentarnos un drama.