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Miles de personas siguen congregadas en distintas ciudades españolas, manifestando su repulsa contra el paro, la actuación de los políticos de los partidos mayoritarios y el gobierno, y la situación económica y social del país.
Desde el 15 de mayo
El domingo, 15 de mayo, se convocaron en toda España las manifestaciones multitudinarias que dieron lugar a las posteriores concentraciones y acampadas en las principales ciudades de todo el país.
Los manifestantes, pacíficamente, reclamaban lo que, vía internet, hacía meses se venía reclamando: un cambio en la política económica y social del país, que no se recorten más derechos de los españoles, y que se luche más contra la corrupción política. Desde las redes sociales y distintas webs, la repulsa ciudadana saltó abiertamente a la calle.
Los jóvenes y todos los demás
Los jóvenes eran ciertamente mayoría en la primera jornada de la “acampada” de Madrid, en la Puerta del Sol. Pero muy pronto se unieron personas de todas las edades, y lo mismo ocurría en unas veinte ciudades más, como en Barcelona, donde el gigantesco campamento se establecía en la Plaza de Catalunya. En Valencia, cientos de personas empezaban a reunirse en la plaza del Ayuntamiento.
Con consignas como “Somos el pueblo y tenemos derecho a expresarnos. Nuestra lucha es abierta, pacífica y válida", los manifestantes se mantuvieron congregados al caer la noche, dispuestos a quedarse por lo menos hasta la celebración de las elecciones municipales del próximo domingo 22 de mayo.
Bajo atento control policial, que intentó algunos desalojos, los manifestantes -ya conocidos internacionalmente como movimiento del 15M- leían manifiestos, lanzaban consignas o contestaban a las preguntas de los muchos medios de comunicación que acudían a informarse de lo que estaba sucediendo.
Informaciones y detractores
Al paso de los siguientes días, las concentraciones pacíficas no solo se mantenían, sino que crecían en número de concentrados. Si durante el día la presencia de manifestantes se hacía menor, en las últimas horas de cada jornada eran más las personas de todas las edades y condición que acudían a los puntos de acampadas de sus ciudades.
Las reacciones de autoridades y medios de comunicación no se hicieron esperar. Después de los ya mencionados intentos de desalojo, por actuación policial, el indiscutible carácter pacífico y de derecho de los ciudadanos congregados quedó de manifiesto y la presencia de los cuerpos de seguridad del Estado se quedaba en eso, en presencia.
Los medios informativos nacionales, por su parte, adoptaban distintas posturas, siguiendo sus líneas editoriales, principalmente. Los entornos conservadores y de derechas comenzaban a criticar las reuniones masivas, tratando de “indigentes”, “alborotadores” o “rebeldes”, como poco y en palabras textuales, a quienes ejercían su derecho de manifestar la indignación general, de forma pacífica y presencial.
El canal de televisión Intereconomía no dejaba de aprovechar la ocasión para organizar sus habituales debates de cada noche en torno a las congregaciones ciudadanas, desvirtuando tanto los mensajes como las actuaciones de los allí reunidos, lanzando acusaciones tan absurdas como la de que el propio partido en el gobierno estaba tras el movimiento ciudadano, o dejando a sus contertulios lanzar insultos gratuitos contra políticos y manifestantes, en un ridículo batiburrillo de declaraciones sin fundamento.
El pasado día 19, la Junta Electoral Central declaraba su decisión de prohibir las concentraciones de todo el país para el día 21, sábado, día de “reflexión" para las elecciones del domingo. El presidente Zapatero declaraba, en una entrevista concedida a la emisora de radio Cadena Ser, que “el Ministerio del Interior actuará con inteligencia y garantizará "todos los derechos". “Vamos a ver su alcance y vamos a esperar a ver qué sucede mañana", resaltando que el gobierno y las fuerzas de Seguridad del Estado actuarían “para que se garantice todos los derechos y que se respete lo que es una jornada de reflexión", aseguró.
Los ciudadanos siguen congregados
Hoy, día 20 de mayo, las concentraciones siguen en todas las ciudades. Aunque en Madrid ya se da por aceptada la prohibición de mantener la acampada mañana, sábado, día de “reflexión”, congregantes de Barcelona aseguraban, de modo no oficial, que no piensan moverse de Plaza de Catalunya.
Las declaraciones de los distintos gobiernos autonómicos son bien diferentes: mientras unos se muestran dispuestos a hacer cumplir la decisión de la Junta Electoral Central, otros, como el de las Islas Canarias, afirman que no piensan intervenir para desalojar a los participantes del movimiento del 15M.
