"Yo he visto cosas que vosotros no creeriaís...., atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia... Es hora de morir".

Las últimas palabras que el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) ofrece a este mundo son un canto a la vida. El blade runner Rick Deckard (Harrison Ford), escucha entregado, comprensivo y perplejo mientras ve morir al robot, ya convertido en "humano".

En un tiempo futuro, en un mundo asfixiante que invita a salir de él y empezar una nueva vida en las colonias espaciales, en una ciudad nocturna donde los claroscuros difuminan la permanente llovizna, en una desconchada azotea iluminada por viejos neones publicitarios, dos hombres, o dos replicantes, luchan por sobrevivir en un tiempo hostil pero, a la vez, preciado y precioso. Roy, contempla impasible el sufrimiento de un Deckard derrotado, intentando no caer al abismo. El destino del asesino de sus semejantes está en sus manos, "es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?. Eso es lo que significa ser esclavo"...le dice. Y entonces, el perseguido salva la vida del perseguidor. Le deja continuar caminando por el alambre del tiempo y en la mas infinita duda.. "¿Cuanto tiempo me queda?", mientras, el espiritu del replicante se eleva entre los edificios y las chimeneas humeantes buscando la luz de un día que ya despunta.

El montaje final de Ridley Scott

En la penúltima escena de la película, después del monólogo agonizante de Roy Batty, la paloma que aferraba a su cuerpo se escapa. Desde un ángulo muy bajo y a cámara lenta, el animal retoma el vuelo ascendente. Esa imagen, montada entre un primer plano de Roy moribundo y un primer plano de Deckard reflexivo, fue modificada por Ridley Scott. En la primera versión del montaje, la imagen muestra la fachada lisa de un edificio, que podría ser una fábrica, y varias chimeneas humeantes, todo cubierto por un cielo azul despejado. En el montaje final del director, la imagen es otra, quedando únicamente de la anterior el revoloteo de la paloma. En el nuevo plano, postproducido digitalmente, se aprecia una plástica más acorde con el conjunto global de toda la escena y de la película: bloques de casas negruzcos con algún neón en caracteres orientales, ventanas vaporosas y un encapotado cielo gris. Si formalmente la estética de la película mejora y el raccord es mas acorde, el contenido también tiene algún matíz distinto al del primer montaje, pues en este, el plano transmite la liberación del animal como un símbolo espiritual dentro de una imagen extraña, menos claustrofóbica y mas luminosa que la moderna, que adquiere una dimensión religiosa muy sugerente.

Estigmas religiosos en "Blade Runner"

El tiempo que precede a su muerte, Roy lo dedica a recorrer la ciudad buscando respuestas. Finalmente consigue acceder al lugar donde vive el hombre que le dio la vida, en la parte mas alta de un edificio piramidal. La entrada a la estancia de Tyrell (Joe Turkel) es como la entrada a una catedral, al silencio y la solemnidad del templo de Dios. La enorme puerta tallada, las columnas y antigüedades, la penumbra que se intuye tras los resplandecientes cirios y el atuendo papal del estratega Tyrell, contaminan la escena de una atmósfera religiosa que culminará con la parricida ceremonia.

Otro momento evocador es la fantasmagórica mano del replicante atravesada por un clavo. El dolor físico como razón para asirse al último aliento. La mano ensangrentada y redentora que perdona la perversión de los hombres salvando al pecador Deckard.

"Y tú has brillado con mucha intensidad, Roy"

" La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo"... son las palabras que dedica el científico Tyrell a su más brillante creación cuando le explica que no puede alargar su vida. Roy es un producto del tiempo de la tecnología, una máquina física e intelectual perfecta con escaso tiempo de vida, capaz de ganar a su creador en una complicada partida ajedrecística o de saltar de un edificio a otro como un atleta olímpico. Pero también ha desarrollado una base emocional muy intensa que le conduce por el odio y el amor de manera arrebatadora. Cuando el blade runner le despoja del amor de Pris (Daryl Hannah), prepara la venganza pintando su cara con la sangre de la muerta. Entonces, el eco de su aullido guerrero resuena amenazante en los oídos del asustadizo Deckard. Ahora el perseguidor es Roy. El replicante atrapa al cazarecompensas, le tiene a sus pies y se dispone a matarlo, o a verle morir, pero entonces su punto de vista cambia. En el momento en que su tiempo y su energía están a punto de extinguirse, el intenso azul de sus ojos se muestra revelador. Su amor por la vida y por lo vivo es tan fuerte que le deja vivir. Bajo la lluvia eléctrica, entre haces de luz blanca y moribundo, recita los versos mas hermosos que Deckard jamás escuchó, versos que no fueron implantados en su memoria cuando lo crearon, sino que son experiencias vitales que acumuló en una vida corta pero al alcance de muy pocos... "Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia".