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La palabra Tweet proviene del sonido que emiten los pájaros por lo que en español podría ser traducido por “parlotear”. En estos momentos Twitter se ha convertido en una de las redes más populares. Pero, ¿por qué?
Tan solo 140 caracteres
Para el que no lo sepa un tweet está formado por un mensaje que contiene un máximo de 140 caracteres. Este capricho se basa en un experimento que realizó en 1985 Friedhelm Hillebrand: se sentó a escribir preguntas y respuestas aleatorias en una máquina de escribir y a continuación analizó el número de letras, números, espacios, signos de puntuación… Hillebrand obtuvo como resultado 160 caracteres, por lo que el investigador asumió que sería el número suficiente para crear una nueva forma de comunicarse. A ese número de caracteres decidió sustraerle 20, los que se necesitaban para crear el nombre del usuario, y de esta forma apareció el número mágico de 140 caracteres.
¿Las redes sociales crean adicción?
En 1986 la psiquiatra Maressa Orzack fundó la primera clínica para tratar la dependencia de los internautas: Clínica de la dependencia a los Ordenadores, en el hospital McLean de Harvard (Massachusetts). En este momento hay numerosas clínicas similares repartidas por todo el mundo. Los expertos en la materia distinguen cinco tipos de adicción: la cyber-sexual (dependencia del sexo virtual o la pornografía), la cyber-relacional (relacionada con las redes sociales), el net-compulsivo (adicción a los juegos de azar, las compras, etc.), la adicción a las descargas (búsqueda compulsiva de información) y la dependencia de los ordenadores (en relación con videojuegos).
Entonces, ¿las redes sociales crean adicción? Los expertos no consiguen ponerse de acuerdo, mientras que la Asociación Americana de Psiquiatría no reconoce que las redes sociales creen adicción, otros expertos definen que sí existe adicción y la han bautizado como Trastorno Adictivo a Internet (TAI). Para estos últimos esta adicción está muy extendida en Estados Unidos y llegan a estimar que afecta al 6-10% de los usuarios norteamericanos.
La psiquiatra Hilarie Cash, responsable del Servicio de Adicción a Internet y Ordenadores de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) atiende a pacientes diagnosticados de TAI. La doctora Cash señala que hay una serie de síntomas que se repiten en todos estos pacientes: constante preocupación por “estar conectado”, mentir sobre el tiempo que se pasa navegando por Internet, sobre el tipo de contenido visto, aislamiento social, dolor de espalda y aumento de peso.
La oxitocina y las redes sociales
Paul J. Zak, profesor de la Universidad Claremont (Estados Unidos), ha dado un paso más en la búsqueda de respuestas a la adicción de las redes sociales. Zak realizó una serie de estudios en los que tomaba muestras de sangre de algunos internautas antes y después de usar Facebook y Twitter. Los análisis mostraron que después de usar las redes sociales incrementaba la concentración de oxitocina –la hormona del amor- en sangre. De forma paralela, los niveles de las hormonas del estrés (cortisol) se reducían. ¡Este hallazgo podría explicar por qué las redes sociales “enganchan”: utilizar redes sociales produce placer! Lo que queda por investigar es si esta adicción puede desencadenar algún tipo de patología.
En definitiva, parece que las redes sociales crean dependencia y esta tiene su base científica: eleva la hormona del amor. En otras palabras, escribir un tweet equivale a recibir un beso.
