Bilbao es el Botxo, palabra vascuence que significa “agujero”. Es una ciudad moderna que ha dejado atrás su aspecto triste y se ha convertido en un referente de arte, cultura, sin perder su gusto por lo tradicional.

El Bilbao antiguo

El origen de Bilbao lo conforman las siete calles que discurren perpendiculares a la ría. Es el caso antiguo de la ciudad. Son las calles de Somera, Artekale, Tendería, Belostikale, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena. Son la historia de Bilbao y un lugar de visita y callejeo obligados. Es el verdadero Bilbao, que enlaza con la porticada Plaza Nueva, de elegante estilo neoclásico, y con la Plaza Unamuno, el Palacio Arana y la catedral de Santiago, de estilo gótico. Es el Bilbao medieval y renacentista, que vivía y trabajaba a la sombra de la ría.

La historia de Bilbao comienza alrededor de 1300, cuando el señor de Bizkaia, Diego de Haro, le confirió el estatuto de villa. Así Bilbao se convirtió en un centro comercial de materias primas. Su puerto inició una relación comercial con los puertos del norte de Europa. Desde Bilbao se exportaba la lana de Castilla a puertos extranjeros. Bilbao vivió las consecuencias de la revolución industrial inglesa como ninguna otra ciudad en España. Surgieron fábricas siderúrgicas, metalúrgicas, químicas. Se convirtió en el corazón de la industria naval, con astilleros de fama internacional.

A lo largo de los siglos fueron creciendo barrios a ambas orillas de la ría: Abando, San Francisco, Indautxu o Basurto. En 1870 comenzó el ensanche de la ciudad y aparecieron las grandes avenidas, como la de Sabino Arana, Gran Vía de Don Diego López de Haro, o las modernas plazas, como la de Zabalburu. Su expansión alcanzó un área populosa metropolitana enorme, creciendo barrios como Getxo, Baracaldo, Santurce.

El Bilbao moderno

Con la inauguración del museo Guggenheim en 1997 la ciudad dio un cambio espectacular a la modernidad. El museo, una original mole de piedra y titanio a orillas de la ría, obra del arquitecto Frank O. Gehry, fue la base de un ambicioso plan de reurbanización de Bilbao. En fechas posteriores se construyó el metro, que es un referente mundial para este tipo de construcciones y se saneó la ría.

Hoy el museo Guggenheim es el principal atractivo para el turista. Su colección artística es de las mejores a nivel europeo, con piezas singulares y dignas de mención en todos los manuales de arte.

Bilbao es una ciudad viva y dinámica. Ofrece acontecimientos culturales y artísticos al viajero. Y, por supuesto, nos sorprende con una gastronomía autóctona deliciosa.