El leñador es una película que mejora con los años porque se incorporan nuevos espectadores que en su estreno fueron remisos. No es para menos. En general se teme abordar el tema de los abusos a los niños. Abarcar este tema tan complejo tiene un mérito de excepcional valor en una ficción, pues logra el más difícil todavía del ensayo psicosocial en un contexto de intriga y suspense.

Esta película también mejora con los años porque, además de estar muy bien realizada e interpretada, aborda el complejo tema en todos sus aspectos en sólo 87 minutos. Se puede volver a ver muchas veces, y tras el emocionante periplo de la primera vez se descubren nuevos aspectos con los que comprender un fenómeno que cada vez se expone más en los medios de comunicación, aunque por lo general con más sensacionalismo que rigor profesional.

Sinopsis

Después de pasar doce años en prisión, Walter (Kevin Bacon) llega a una ciudad donde no se le conoce, se instala en un apartamento situado frente a una escuela primaria, y consigue un trabajo en un almacén de madera donde encuentra un inesperado solaz en Vickie (Kyra Sedgwick), quien en principio no se interesa por el pasado del hombre.

Condenado por una agresión sexual a una menor, Walter es desdeñado por su hermana, quien cree que puede ser capaz de buscar los favores de su propia sobrina; acosado por el detective Lucas (Mos Def) y con temor de ser descubierto en el lugar de trabajo, se siente atraído por los niños del colegio de enfrente y por azar traba amistad con una niña solitaria. Entre el acoso social de quienes se van enterando de su pasado, la presión del policía que no cree en la superación de su obsesión enfermiza, su amante que también tiene un oscuro pasado y la angelical niña... se va armando una historia que inquieta y fascina a la vez.

Una niña que "sabe"

La fijación del protagonista en las niñas tiene una carga diferente después de 12 años en la cárcel. Es reservado; cuando habla de su trauma con su amante sabe que se arriesga a perderla, pero ya no puede callar, aunque sí puede actuar, puede mirar con ojos lánguidos a las dulces criaturas sin tocarlas y enterarse también de cuánto pueden ellas desear su proximidad sexual, cómo determinadas niñas ansían la cercanía, el descubrimiento de la búsqueda de placer sexual. En su proceso de evolución y en su ansia de superación llega a impedir el avance de un pederasta callejero y también es capaz de detenerse allí donde una niña es capaz de reclamarle... porque eso es lo que hace su padre con ella diariamente.

La niña confiesa, la niña llora, la niña "sabe" que ese placer que obtiene y que da está cargado de satisfacción y de culpa, iniciándose así en una dramática fase de masoquismo y angustia. No sólo no ha tenido una adecuada educación sexual, sino que el abuso constante de una figura tan importante como su padre trastorna su personalidad quizás para siempre, pues está aprendiendo que para recibir amor ha de entregar su cuerpo.

Amar o poseer

Los términos pedófilo y pederasta en muchas ocasiones se utilizan indistintamente, cuando en realidad no son lo mismo. Un pederasta puede no ser pedófilo, de la misma manera que un pedófilo puede no ser pederasta.

Si bien un pedófilo no tiene por qué ser un pederasta, Walter se mueve en ambas tendencias: ama a las niñas, y también las quiere poseer. Ha de luchar por establecerse en la primera fase y anular la segunda. Un pedófilo siente atracción sexual exclusivamente por menores, aunque no lleva a cabo sus fantasías sexuales. El pederasta es aquel individuo que mantiene relaciones sexuales con menores y una vida sexual aparentemente normal dentro de una vida social que no suele levantar sospechas. En este sentido conviene recordar que un porcentaje que oscila entre el 60% y el 80% de todos los abusos sexuales infantiles son perpetrados por familiares o personas muy cercanos al menor.

La directora de El leñador, Nicole Kassell, basó su película en una obra de teatro con cuyo autor coescribió el guión. Entonces era una estudiante de una Escuela de Cine, ahora, siete años después da por concluida, Earthbound en la que dos adultos se enfrentan a un destino aciago y al miedo al amor. Los conflictos sentimentales le interesan especialmente, aunque el drama de El leñador, fue una aventura producida con muy poco dinero, ya que la mayoría de los productores no querían oír hablar de semejante tema; tuvo la suerte de dar con independientes apasionados y dos actores clave: Kevin Bacon y Kyra Sedgwick (marido y mujer) que se comprometieron por muy poco dinero, lanzados al proyecto como si de una misión se tratara con el fin de iluminar un poco la oscuridad que rodea estos conflictos tan desesperantes.