Como es costumbre en los países de habla hispana, la cena de Navidad es uno de los momentos más importantes al final del año. En torno a ella se reúne la familia, los amigos y las nuevas generaciones, disfrutando de un momento único que se da cada 24 de diciembre.

La cena se va gestando, sobre todo en México, a partir del día 12 de diciembre, fiesta de la patrona de América, la mundialmente venerada y conocida Virgen de Guadalupe, definiéndose el inicio del maratón Guadalupe-Reyes, es decir, serie de fiestas que inician desde el 12 de diciembre para concluir el 5 de enero con la llegada de los Santos Reyes o Reyes Magos.

Una opción tradicional y fácil de preparar

Uno de los platillos que siempre aparece en las mesas y que tiene una gran demanda, es el pavo, preparado de múltiples formas con excelente sazón y presentación. Su compra no es compleja ya que se adquiere en cualquier tienda de autoservicio que lo tiene a la venta desde finales del mes de noviembre.

Para cocinar este pavo, toda una ceremonia, se requiere tiempo, ya que en función de su peso es el tiempo de cocimiento. En términos generales se considera que se necesita una hora por cada kilo de peso más el adicional para su descongelamiento, su preparación, elaboración del relleno, su monitoreo durante su cocción, para finalmente presentarlo a la mesa.

Una de tantas recetas para la preparación de un pavo navideño al horno con relleno de pan al ajo es muy fácil de confeccionar y los ingredientes son sencillos de adquirir y de bajo presupuesto.

Proceso de elaboración

Para preparar esta receta, una vez descongelado el pavo, se coloca en una charola pavera, misma que deberá tener bordes de por lo menos 2 pulgadas de altura para contener los jugos propios de la cocción y las verduras que se cocinarán con el pavo.

Ya bien limpio el pavo, se le inyecta medio litro de vino blanco semidulce o afrutado, mediante una jeringa, distribuido en pechugas, piernas y alas. De igual forma, se le inyectará también una taza y media de leche entera distribuida en toda el ave. Una de las claves para perfumar y sazonar la carne blanca, es el insertar, haciendo de 6 a 8 pequeñas incisiones, un diente de ajo en cada una de ellas. La capa final antes de meterlo al horno consiste en aplicarle un masaje con una buena mantequilla para sazonarlo con sal y pimienta negra al gusto.

Pan al ajo como relleno en el pavo

En forma paralela, se humedece ligeramente en agua una baguete dura, insertando en la misma, dientes de ajo. Se corta el pan en tramos 10 a 15 centímetros de largo, para ser introducidos por la parte de atrás del pavo. La cantidad de pan dependerá de la capacidad de la caja torácica del guajolote.

Ejecutada dicha actividad, se amarran las patas con hilo para guiso y se tapa con papel aluminio, para evitar que se queme en su proceso de cocción.

El pavo al horno va acompañado a su alrededor con una serie de verduras que se guisarán a la par del ave como son cebollitas cambray, dientes de ajo, papa blanca cambray, zanahoria, coliflor, vertiendo una taza de vino y dos tazas de agua.

La idea es generar una salsa propia con la combinación de sabores y líquidos propios del cocimiento dándose entre el vino, la mantequilla, jugos del pavo, el ajo, la cebolla, la sal y la pimienta.

Es importante mencionar que los elementos empleados son, independientemente del ajo, nobles en su empleo ya que no predominan sobre los demás. El resultado busca un sabor propio del pavo que vaya en concordancia con el mismo.

Una vez todos los elementos en la charola, se introduce en el horno previamente precalentado a 180 grados, dando inicio a su cocción, que dependerá en función del peso del pavo.

Plática durante el cocimiento al horno

Su monitoreo es periódico y necesario. Habrá que bañar con el propio jugo que se va generando el guajolote, e ir reponiendo con agua tibia, de preferencia un caldillo de pollo, conforme se reduzca en la charola. Este control es importante para mantener la hidratación y no sobrecargar de líquidos el platillo, ya que reducirá su concentración y sabor.

Una recomendación es retirar una media hora al final del cocimiento el papel aluminio y, con el fuego superior del horno, dejar que se dore para una mejor presentación en la mesa.

Una vez listo el pavo, se deja una mitad del pan en el interior y la otra mitad se coloca en un plato adornado con unas ramillas de perejil. Efectuado lo anterior, se traslada el pavo al plato de servicio. La verdura se sirve en plato hondo con un poco de salsa. La salsa sobrante se coloca en una salsera directo a la mesa.

El proceso de preparar un pavo es tardado, lo que hace del momento una oportunidad única de plática entre los participantes y, dada la temporada del festejo, la familia tiene la ocasión para departir, integrarse y divertirse.