Muchos la llaman la Perla del Cantábrico y no les falta razón, pues Santander, en el norte de España, puede presumir de tener una de las bahías más bonitas del mundo. Un paisaje infinito de agua que sabe complementarse con el sabor monumental de la villa y su frenética actividad cultural, especialmente cuando llega el verano.

Atraviesan Santander tres vías principales: la Avenida de los Castros, el Paseo del General Dávila, y la Ronda, que discurre paralela al mar y va cambiando de nombre según avanza, pero para empezar un paseo por la ciudad nada mejor que hacerlo desde el barrio pesquero, una buena zona para disfrutar de la gastronomía cántabra.

Continuamos nuestro recorrido junto al mar hasta llegar al Palacete del Embarcadero, antigua aduana y hoy sala de exposiciones. Junto a él se encuentra el Palacete de las Reginas, desde donde parten los barcos que cruzan la bahía hasta Somo y Pedreña. Es muy interesante descubrir Santander desde la otra orilla. Si el tiempo lo permite, aproveche para hacer una travesía nocturna y le aseguramos que el recuerdo del viaje perdurará en su memoria durante años.

La ciudad también puede presumir de edificios señoriales. El bellísimo Banco de Santander, con sus más de 60 balcones en forja y piedra, es el aperitivo de los constantes miradores y buhardillas que están presentes en las construcciones de la villa, levantadas en su día con el dinero de indianos y jándalos.

Península de la Magdalena

Para llegar a la Península de la Magdalena, que sólo puede conocerse a pie, recorreremos la Avenida de la Reina Victoria, la mejor oportunidad para disfrutar del Hotel Real, con su hermosa terraza, donde parece no pasar el tiempo. En lo más alto, el Palacio de la Magdalena se alza majestuoso desde que la ciudad se lo regalase al rey Alfonso XIII para convencerle de que pasara sus vacaciones en Santander. El dinero para construirlo fue conseguido por suscripción popular, y la idea dio resultado, pues el rey, junto con Victoria Eugenia, pasó nada menos que 17 veranos en estas tierras.

Los fascinantes salones del Palacio de la Magdalena, junto con el vestíbulo y la biblioteca, hacen de esta mansión el marco ideal para celebrar los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez-Pelayo. Un marco universitario que contrasta con el pequeño zoológico cercano, cuyos límites son los muros de roca de los acantilados. Y al otro lado de la Península de la Magdalena el Cantábrico se abre ante nuestros ojos, con más de dos kilómetros de playa, en una sucesión de calas de finísima arena. Cuando baja la marea parece una playa única que se conoce como El Sardinero.

Sea frente al mar o recorriendo sus calles palaciegas, Santander siempre desprende una elegancia natural, heredada de las montañas boscosas y el idílico espejo del Cantábrico en el que la ciudad se reconoce.

Más información:

Oficina de Turismo del Paseo de Pereda. Tel.: +34 942 203 000

Oficina de Turismo de El Sardinero. Tel.: +34 942 740 414