Publicada por primera vez en 1932, Un mundo feliz ofrece una visión futurista e imaginativa de la sociedad, que ha creado un mundo en el que el ser humano se produce en serie, es decantado en fábricas y almacenes y predestinado cuando todavía es un embrión.

En Un mundo feliz no existe el dolor y la tristeza, no existen las enfermedades, ni los enfados, ni las relaciones sentimentales, ni el amor, ni la pasión. El nacimiento se convierte en una decantación de fetos predestinados y producidos en serie, por obra y gloria de Nuestro Ford, deidad a la que esta sociedad rinde culto. La muerte es la última aportación de un individuo a la sociedad, por la que vive. La soledad no existe, el ocio significa consumo, y todos viven felices.

Aunque el sexo se concibe como algo natural y sano, la reproducción se convierte en algo obsceno y desagradable. Los padres y las madres son conceptos del pasado que, por fortuna, ya no existen en este mundo. Las relaciones familiares producen pasiones, por lo que no pueden caber en un mundo perfecto.

¿Pero qué ocurriría si un salvaje, un hijo nacido de madre, viniera a perturbar la tranquila ignorancia de este mundo feliz? ¿Cabría la libertad de un hombre en este "maravilloso mundo, mundo nuevo"?

Soma, la droga de la felicidad

El ser humano, aunque producido en serie, enseñado mediante hipnóticas repeticiones morales desde su más tierna infancia y durante el sueño, tiende a tener sentimientos. Si estos sentimientos son acordes a lo aprendido, es decir, felicidad, vida social, deseo sexual, consumismo, etcétera, el mundo feliz sobrevive, funciona, se mueve. Pero, ¿y si aparecen sentimientos negativos, como la vergüenza, la tristeza o la soledad? Para eso está el soma.

El soma es la droga del mundo feliz, una sustancia inventada para que el cerebro desconecte, se vaya de vacaciones. Se puede tomar cuanto se quiera, pues no daña el organismo. Se consume tanto en los malos momentos, para que pasen antes, como en los buenos, para potenciar más esa felicidad que lo invade todo.

Se puede tomar en grandes cantidades, siempre que se recuerde volver a las obligaciones para con la sociedad de cada individuo: el trabajo, las relaciones sociales, el ocio y el consumo. Cuando se olvidan estas necesidades sociales, el cerebro no sabe como volver.

Shakespeare en la obra de Huxley

La obra de Shakespeare está, por supuesto, prohibida en el mundo feliz, en la sociedad fordiana. Si a los individuos se les permitiera leer esta clase de libros, podrían descubrir las pasiones, las tristezas, el amor. Podrían descubrir que ser libres significa sufrir, y que aprender a sufrir nos enseña a ser felices, a elegir.

Pero un salvaje nacido de madre que encima ha leido a Shakespeare, puede ser dinamita en este "maravilloso mundo, mundo nuevo", como lo llama el susodicho inadaptado antes de conocerlo, haciendo referencia al discurso de Miranda, en La tempestad.

Romeo y Julieta, Hamlet o El Rey Lear, entre muchas otras, son algunas de las obras de Shakespeare que aparecen referenciadas en la obra de Huxley, con un significado simbólico.

Un mundo infeliz

Sin embargo, en un mundo feliz también hay personas infelices, especialmente el denominado "salvaje", que ante las expectativas de encontrar una sociedad que le acoja en "el mundo civilizado", sólo encuentra desgracia, provocada por el enamoramiento, las pasiones, la soledad, la falta de integración, la vergüenza, la opresión, la simpleza y el conformismo de los individuos...

Una vida en masa que no puede comprender ni compartir. Por tener la capacidad de ser feliz de verdad, en Un mundo feliz, es incapaz de encontrar la felicidad.

Literatura de ciencia ficción

Un mundo feliz, de Aldous Huxley es una de las obras maestras de la literatura de ciencia ficción, que comparte calidad, reconocimiento y prestigio con obras como 1984, de George Orwell; 2001, Odisea en el espacio, de A. C. Clarke; Dune, de Frank Herbert; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y las novelas de La Fundación o Yo, Robot, del grandísimo Isaac Asimov, entre muchas otras.

Un mundo feliz es la obra más conocida de Aldous Huxley y, como ya se ha dicho, un hito en la literatura de ciencia ficción.

Crítica

El autor mezcla la crítica a la producción en masa, la filosofía, el consumismo, las obras de Shakespeare, el miedo al dolor, la libertad o las relaciones interpersonales y sociales con un estilo literario a destacar y una dosis ingente de imaginación.

Un mundo feliz nos presenta un escenario que hace pensar al lector lo afortunado que resulta vivir en un mundo en el que, de vez en cuando, se puede ser desgraciado.