Después del largo recorrido que hizo el Gigante Campesino desde la zona de La Normal hasta la Catedral de Guadalajara se sentó a descansar y durmió por un rato; a las 15:00 horas despertó y siguió su recorrido, a su regreso en ese mismo sitio tomó agua para seguir su camino.

Mucha actividad para Los Gigantes de Guadalajara

El día de ayer, sábado 27 de noviembre, las marionetas gigantes realizaron los recorridos programados y las diferentes actividades, que por lo visto fueron agotadoras pues los tres personajes tomaron una siesta en diferentes sitios de la ciudad.

Como parte de la historia Los Gigantes de Guadalajara, la Pequeña Gigante, que venía cansada del viaje, durmió sobre una silla playera en la Plaza Juárez; Xolo, su perro, se echó a dormir a la altura de Avenida La Paz; y el Gigante Campesino tomó una siesta a un costado de la Plaza de Armas.

El Gigante Campesino tomó una siesta al mediodía

El Gigante Campesino se sentó a tomar una siesta en el cruce de la Avenida 16 de Septiembre y la calle Morelos; mientras dormía se podía apreciar como respiraba, un efecto muy bien logrado a diferencia del sonido de sus ronquidos que dejaba mucho que decir.

La mayoría de las personas que llegaron desde temprano para verlo pasar por las calles del centro, no se regresaron a sus casas, mientras estaba durmiendo se dispersaron por las plazas y aprovecharon para hacer sus compras y para tomarse fotos en el mural que cayó frente al Teatro Degollado, también como parte de la historia que se está contando.

Y de una vez se tomaban fotos con las catrinas que se instalaron con motivo del Centenario de la Revolución Mexicana y también del Centenario de La Catrina y regresaron puntuales a las 15:00 horas para ver despertar al gigante, que tardó un poco en desmodorrarse, ya que no es sencillo manejarlo, mientras las personas desesperadas silbaban pero esperaban emocionadas.

El Gigante Campesino, luego de descansar, despertó con mucho ánimo para continuar con su recorrido seguido por el camión de la música que animó aún más a los espectadores; siguió por la Avenida 16 de Septiembre y a su regreso se detuvo de nuevo en el sitio donde durmió para tomar un poco de agua.

Por la tarde, el Gigante Campesino tomó agua

Fue espectacular ver como dos hombrecillos le quitaban el sombrero y peinaban su cabello castaño para luego colocarle un embudo, también gigante, para que pudiera tomarse el agua que de un chorro lanzaba el camión de bomberos que estaba a unos metros de distancia.

También impresionaron las frases en francés que acompañaban el momento, ya que los espectadores no esperaban escuchar otro idioma tratándose de un evento tan patriótico y las que se pudieron distinguir en español fueron "¡gracias señores!" y "¿quieren que camine?", porque cuando el narrador lo preguntó todos al unísono respondieron "¡sí!" y entonces éste dijo "¡a caminar!".

Luego de verse cansado al gigante, después de tomar un sorbo de agua que bañó a quienes lo operaban, se recuperó y con rapidez pasó frente a la Catedral, donde las personas corrían con sus cámaras en la mano para captar una buena foto.

La historia de las marionetas continúa

Entre el caos vial, miles fueron las personas que caminaban de un lado a otro del centro histórico para seguir a los personajes en sus recorridos y también miles fueron los celulares en las manos de los tapatíos listo para captar las miradas del Gigante Campesino de piel morena y ojos claros, de madre indígena y padre criollo.

Se espera que el día de hoy, domingo 28 de noviembre, sean más los espectadores que asistan a presenciar el final de esta mágica historia.