Agatha Christie, un personaje fabuloso, enigmático; una mujer tímida que inventa y desarrolla novelas en las que el asesinato tiene cuerpo y alma de crimen que obtendrá su castigo, y al mismo tiempo refleja las ansias "naturales" del ser humano de matar a quien le perturba, pero que se reprime por cultura, por educación, por "temor a Dios". Es un género con enorme éxito, que no decae en estos tiempos de videojuegos, Internet y literatura policíaca de muy variados estilos. El esquema sigue funcionando: alguien desaparece en medio de la noche o, por el contrario, aparece misteriosamente muerto; los supervivientes buscan al asesino: un divertimento altamente morboso a lo largo de más de 80 novelas, unas pocas obras teatrales originales, y bastantes adaptaciones como la propia Ratonera, versión de la propia Christie de una de sus novelas con título y argumento más inquietante: Tres ratones ciegos. La escribió en 1952 y desde entonces no cesa de representarse.

Agatha Christie: misteriosa creadora de morbosas pasiones

La dama del crimen supera todos los baremos de ventas, incluso en un país como Reino Unido, con muchas escritoras aficionadas al género. Las obras de esta señora se siguen reeditando y sus pocas piezas teatrales no paran de dar frutos. La ratonera ya ha cumplido 59 años en Londres, donde se sigue representando por compañías itinerantes. Un misterio que algunos especialistas han tratado, en vano, de desentrañar. Christie ha escrito sólo unas pocas obras teatrales originales, pero varias adaptaciones de sus novelas, de las que la más atractiva teatralmente es Testigo de cargo (con excelente versión cinematográfica).

No obstante, esta extraña mujer de conducta a veces intachable dentro de los cánones burgueses y a veces misteriosamente huidiza, ha escrito numerosas novelas que continúa despertando el entusiasmo de un público mayoritariamente femenino.

Según el libro Guinness de los Records ha escrito más de 100 obras entre novelas, obras de teatro y relatos cortos, y ha sido traducida a 103 idiomas, una cifra sólo equiparable con la de William Shakespeare. Un fenómeno literario que se traslada al teatro con La ratonera, única obra en la historia del arte escénico capaz de concentrar tal cantidad de espectadores en muy distintos países, pero sobre todo en Londres, donde ya se acerca al 60 cumpleaños.

La ratonera: una trampa mortal felizmente ideada

Tres ratones ciegos, título de la novela en que Christie se basó para escribir su obra teatral, está editada en castellano desde hace mucho tiempo, y aún hay ediciones económicas para quien quiera indagar en profundidad lo que la intriga teatral da en pequeñas dosis. Desde luego, a pesar de que Agatha Christie se mueve siempre entre arquetipos algo elementales, este texto tiene una carga de inquietantes revelaciones que otros no tienen; por ejemplo, aparece por vez primera —y quizás única— una lesbiana encantada de haberse conocido, perfectamente arraigada en su personalidad, algo notable en una escritora poco dada a las libertades sexuales que, sin embargo, a lo largo de amplia producción ha sido capaz de navegar entre la moral cristiana y su contrario, como en Asesinato en el Orient Express, donde todos los personajes tienen motivos suficientes para asesinar a un desalmado, un crimen colectivo sin parangón en la literatura de evasión.

En La ratonera, nueve personajes atrapados por una tormenta de nieve serán investigados por un inspector a partir de una misteriosa muerte. Son personajes poco comunes, entre lo atrabiliario, lo burgués y lo surrealista. El desarrollo escénico se produce con gran intensidad, aprovechando un crescendo dramático muy rico, a base de diálogos brillantes, mordaces, y cargados de intenciones, muy característico del teatro inglés de salón, basado fundamentalmente en el diálogo.

En el teatro Muñoz Seca de Madrid, La ratonera inicia su tercera temporada desde el 7 de septiembre, con parte del elenco renovado. Su director, Víctor Conde, fue uno de los triunfadores de los últimos premios Max por el musical Pegados. El reparto está integrado por: Ana Turpin, Guillermo Ortega, José Troncoso, Paco Churruca, Aroa Gimeno, Álvaro Roig, Guillermo Muñoz y Maribel Ripoll.