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La cumbre climática más esperada de la historia se ha visto salpicada por una serie de 'e-mails' embarazosos que han salido a la luz, dispuestos a cargarse de un plumazo el ser o no ser del cónclave y revelar lo que más de un fanático que yo me sé de las teorías conspiracionistas vendría soñando: que el calentamiento global no existe, y que la temperatura se ha estancado precisamente ahora, en Copenhague.
“¿Dónde diablos está el calentamiento?”
100 presidentes y jefes de Estado, 20.000 delegados, 192 estados y más de 3.000 corresponsales venidos de las cabeceras de todos los rincones del mundo. La noticia puede parecer de lo menos oportuna y ha tenido que sentar como un jarro de agua fría en Copenhague, pero lo cierto es que los científicos de la Universidad de East Anglia han sido víctimas de un supuesto ataque informático y han visto cómo algunos de sus ‘e-mails’ han sido publicados en Internet. En concreto, aquellos que contenían conversaciones en las que se demuestra la alteración de datos para exagerar el efecto humano sobre el cambio climático.
La correspondencia revela una estadística ‘trampa’ para ocultar la caída de la temperaturas e incluso a un científico preguntándose "¿Dónde diablos está el calentamiento?". Es decir, que el caprichoso cambio climático podría haberse estancado justo antes de la cumbre donde cientos de políticos, funcionarios, científicos, activistas y miles de millones de euros se encuentran en estos momentos negociando la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El mito del cambio climático
Los 61 megabytes de confidencialidad publicados misteriosamente en una página rusa, y casualmente, a pocos días del evento, han servido a algún que otro medio de comunicación para cuestionarse el mito del calentamiento global en un alarde de imaginación sin precedentes -hasta el punto de bautizar el caso como el nuevo 'climategate',- y de paso a las hordas de republicanos en EE.UU. empeñados en torpedear el proyecto de ley contra el cambio climático.
Sin embargo, llegado el caso Barack Obama podrá sortear el legislativo y regular por decreto gracias a la Agencia de Protección del Ambiente, que declaró “perjudiciales para la salud” seis gases de efecto invernadero. La directora de la agencia, Lisa Jackson, considera que se ha dado “un paso hacia la innovación, la inversión y el desarrollo de tecnologías que reduzcan las emisiones dañinas.”
En realidad, los ‘e-mails’ en cuestión sirven para que todos los ‘clima-escépticos’ del mundo puedan seguir apoyando a los gobiernos que se oponen a reducir las emisiones de gases invernadero, pero Rajendra Pachauri, jefe del comité científico de la ONU sobre el cambio climático, ha rechazado tajantemente la polémica. Según el alto mandatario el robo de los correos electrónicos demuestra “hasta dónde pueden llegar algunos para intentar desacreditar” la conferencia. “Hay alguien interesado en boicotear Copenhague,” asegura Pachauri. Pues mucha fe habría que tener en la cumbre.
