Desde tiempos pretéritos, la humanidad ha luchado contra sus peores enemigos naturales que no son sino los organismos patógenos que provocan las diferentes enfermedades. Tras perseverantes investigaciones científicas a lo largo de la historia, se han obtenido logros positivos al descubrir las causas que originan muchas de dichas enfermedades, así como la solución para erradicarlas. Sin embargo, la guerra contra una de ellas es tan antigua como el propio hombre, quien no ha podido obtener ventaja en su constante lucha. Por el contrario, esta enfermedad mantiene aún su superioridad pues cobra a diario, ya sea desde uno u otro lugar del planeta, centenares de vidas. No es sino la enfermedad más terrible de todos los tiempos: el cáncer.

Tratando de hallar un arma capaz de destruir, o al menos contrarrestar a los dañinos entes que producen esta enfermedad, el hombre ha recurrido a incontables recursos médicos tanto convencionales como alternativos que van desde las radiaciones, la quimioterapia así como medicamentos obtenidos de plantas y hasta del veneno de algunos arácnidos, sin resultados muy alentadores.

El palembus ulomoides dermestoides

En los últimos años, un tipo de gorgojo ha acaparado la atención pública, incluso de científicos y médicos, debido al número de personas que a diario lo consumen vivo y a la gran cantidad de testimonios que se han generado para dar fe de las propiedades curativas del insecto contra el cáncer y otras enfermedades como el asma y la diabetes.

Palembus ulomoides dermestoides es el nombre científico del gorgojo en cuestión, del orden de los coleópteros y familia de los tenebriónidos. Se le atribuye la facultad de que al morir luego de llegar al estómago, segrega una sustancia denominada coleotoxina que estimula el sistema inmunológico y contrarresta la formación de tumores.

Origen y propagación

Este tipo de gorgojo proviene de China donde se consumía para combatir el asma. Fue llevado desde Alemania hasta Uruguay y hoy en día existe una gran cadena de consumidores tanto en este país como en Argentina (donde es más popular) pero se ha propagado además hacia otras partes del mundo como Estados Unidos, donde ya se cultiva y consume en varios lugares.

Mantenimiento y cultivo

Se deben conservar en pequeños recipientes de vidrio o plástico con adecuada aireación dentro de los cuales, con la ayuda de algunos ingredientes, se cultivan. La harina de centeno, que además de servirle de alimento es el elemento principal que le sirve de hábitat no debe ocupar más de la mitad de la capacidad del recipiente. Añadir pan de centeno, cáscara de banana, maní sin sal y algunas hojitas de lechuga optimizarían la alimentación del coleóptero.

Sólo seis o siete insectos dentro de un recipiente correctamente dispuesto para su cultivo, acelerarían eficazmente la reproducción.

Cada cierto tiempo, el recipiente debe ser renovado con harina de centeno para evitar la aparición de microbios. Para ello, se deben trasladar los gorgojos a otro recipiente para retirar los desperdicios y agregar la harina de centeno nueva, manteniendo así un higiénico ciclo de reproducción.

Tratamiento

El tratamiento consiste en dos fases: en la primera se ingiere un gorgojo el primer día, dos el segundo, y así sucesivamente hasta ingerir setenta el septuagésimo día, o sea, incrementando uno por cada día. La segunda fase es descendente. Al llegar a setenta gorgojos ingeridos, el próximo día se ingieren sesenta y nueve, sesenta y ocho al siguiente, y así hasta regresar a uno; momento en que se detiene el tratamiento para descansar.

El cumplimiento cabal del tratamiento consta de la ingestión de 4900 insectos durante un período de poco más de tres meses.

Cómo obtenerlos

Las personas que cultivan este gorgojo lo ofrecen gratis a lo largo de una red internacional donde se distribuye sin costo alguno con el lema de que "salvar una vida no tiene precio" y ante cualquier emergencia, los gorgojos se pueden obtener a través de dicha red de distribuidores denominada Cadena del Gorgojo

Testimonios

Todavía no existen aseveraciones científicas que le ofrezcan el crédito necesario a este insecto, sin embargo, paralelamente a la controversia que se ha originado alrededor de su posible efectividad, han aparecido testimonios que abogan por los poderes curativos del gorgojo.

Uno de los testimonios más notables fue el presentado en Miami durante el programa Caso Cerrado del Canal 41 conducido por la doctora Ana María Polo. Fue como un llamado de esperanza a los afectados por el cáncer.

Jorge Hernández, de Miami, quien estuvo afectado por cáncer en la vejiga, asegura: "Me aplicaron varias sesiones de quimioterapia pero los tumores persistían, debía operarme, los médicos me dieron un tiempo, pero durante el mismo aparecieron en mi vida los gorgojos y cuando ya andaba por el día cincuenta tomándolos, el doctor, luego de hacerme una prueba me dijo que ya no había cáncer, que no habría operación; los gorgojos me curaron sin dudas".

María Teresa Morales, también de Miami, afectada por cáncer intensivo en la mama dice: " luego de que me aplicaran las sesiones de quimioterapia, los niveles de cáncer descendieron a 7.0; entonces comencé a ingerir los gorgojos y actualmente, después de terminar un ciclo completo tomándolos sin recibir quimioterapia, los niveles han descendido hasta 2.9; asombroso. Creo que los insectos han colaborado porque realmente los he digerido con mucha fe".

Realmente no existe una base científica en favor de los coleópteros, pero luego de tales testimonios más otros que podrían agregarse, no se descarta la posible efectividad de los mismos. Es conocido que el hombre, ante cualquier situación de emergencia, siempre ha de acudir a una última opción para salvarse y quién sabe si estos insectos logren cumplir al menos una función complementaria en la lucha contra el cáncer y otros males.