Pues ya desde su creación en 2007 la Unidad Militar de Emergencias, UME fue vista con total suspicacia si no con hostilidad por la mayor parte del estamento mediático y político nacional no previéndose ningún futuro para la misma recibiendo calificativos como: “El ejército de Zapatero”, La Guardia Pretoriana del PSOE”, “soldados disfrazados de bomberos”, “El 4º Ejército de pega”. Además de encontrarse con la oposición de partidos nacionalistas, que con la visión que les caracteriza, negaron preventivamente que la UME pudiera operar en los territorios donde gobiernan y mostrarse por distintos miembros del arco parlamentario dudas acerca de su encaje constitucional.

Una idea novedosa pero heterodoxa

A cuatro años de esa fundación se puede aseverar, a la luz de los hechos, que la idea de crear la UME fue un acierto a cuenta de los excelentes resultados conseguidos por la unidad en lucha contra incendios, catástrofes y cualquier otra calamidad pública y que su creación fue un avance pues permitió dotarse de una unidad militar especializada en temas de emergencias públicas sin recurrir a que el personal de las unidades de combate realizara funciones de auxilio y rescate que acometía bien y con éxito pero para las que no estaban específicamente entrenados y les suponía el apartarse de su función principal y razón de ser, que es la defensa nacional.

Balance de éxitos de la UME

Las cifras hablan a favor de la UME, desde 2007 hasta julio de 2011 ha participado en la extinción de 62 incendios forestales, ha realizado 20 rescates e intervenciones en inundaciones y seísmos, el reciente en la villa de Lorca es el más conocido, intervenido en 16 tormentas invernales y ha tenido una intervención exterior con motivo del terremoto de Haití, además de intervenir en casos como la búsqueda de Marta del Castillo o el auxilio a los damnificados por la huelga de controladores de diciembre de 2010.

De todos estos años de actividad fue el 2009 el más complicado por la cantidad de incendios forestales en los que intervino: 34, y por la intensidad de los mismos, que forzaron despliegues sobre el terreno que se prolongaron más de una semana de lucha intensa contra el fuego. Un esfuerzo exigente pero que creó una razón de ser clara de la unidad pues mientras en incendios ocurridos en épocas anteriores se pedía la intervención del ejército en general, en estos siniestros las autoridades locales pedían específicamente la intervención de la UME, lo cual genera un sentimiento propio de valoración en la unidad, amén que esta ganaba experiencia en la lucha contra el fuego.

Capacidad operativa en emergencias de la unidad

Fruto de esta experiencia es que la UME es capaz de desplegar un primer equipo de emergencias, 50 efectivos y ocho vehículos, en solo cuatro horas, dada la alerta y en cualquier parte del territorio nacional, islas incluidas, y servir de primer elemento de reacción antes que en las siguientes 12 horas se desplieguen los cuatro equipos de refuerzo restantes, en total 250 efectivos y 40 vehículos además de medios aéreos como aviones apagafuegos o helicópteros, necesarios para contrarrestar una emergencia de primer nivel. Todo coordinado desde la sede de la unidad en la base de Torrejón de Ardoz, donde se dispone lo último en tecnología de comunicaciones incluido satélite y que permite una visión total del conjunto de la situación y ejercer un mando y control completo sobre la emergencia y la estrategia a seguir.

Con la presentación de estos balances era obvio que toda crítica acerca de la razón de ser de la unidad debía ser simplemente rechazada cuando no despreciada.

Naturaleza militar de la UME

Sin embargo, y eludiendo la demagogia política, lo cierto es que la creación de la UME generó serias dudas sobre la viabilidad de la misma al pensar que una unidad de esta clase adulteraba el papel de las FAS, comprometía su operatividad y convertía a una sección del ejército en poco más que unos bomberos militarizados. Estas críticas solo pudieron superarse manteniendo una estricta naturaleza castrense en la unidad con la disciplina y protocolo que eso conlleva y cumplimentando los ejercicios tácticos de adiestramiento que toda unidad militar debe acometer, aparte del entrenamiento en emergencias que se acomete como si de enfrentarse a un enemigo humano, con tácticas como el ataque, el contraataque, el flanqueo, el repliegue, el envolvimiento, etc. “No somos bomberos. Somos militares que intervienen en emergencias”.

Una idea a exportar

Con esto en el haber no es de extrañar que aunque Francia y Suiza ya disponían de unidades similares sea la UME la de más éxito y más operativa, en su clase, del mundo hasta el punto que 25 países se han interesado por ella enviando comisiones a su base en Torrejón para conocerla, con el propósito de clonarla en sus respectivas naciones, entre los interesados encontramos la totalidad de las naciones hispanoamericanas, además de Brasil y superpotencias como China y Estados Unidos.

Con este currículo de éxitos todo hace pensar que a la Unidad Militar de Emergencias le espera un exitoso y amplio futuro.