La densidad y los múltiples niveles de uso del lenguaje objeto como del metalenguaje por parte de Eco otorgan a “El péndulo de Foucault” de una auténtica miriada de interpretaciones posibles, unas, además, necesarias y otras...no. Pero ese es el juego semántico y semiótico de Eco, donde ni significado ni significante tienen porque ser lo que aparentan. A su manera, Eco, se suma a la “dissémination” y a la lógica modal cuantificable.

Densidad y riqueza de lenguaje en cuanto comunicación

Y esa densidad no es poca, a su muy diferente manera Eco hace de Dodgson: hay lenguaje objeto, metalenguaje y metametalenguaje.

También hace de Derrida, a fin de cuentas ¿qué es sino una “dissémination” esa lista de la lavandería que lo provoca todo? Es la muestra de que no hay significado original “puro”, sino significados para un o unos significantes...según cada lectura.

En tercer lugar Eco hace otra cosa: mostrar las consecuencias narrativas -y las posibilidades- de la semántica de los mundos posibles:

“Verán que el caballo no se menciona nunca. ¿Acaso visto que en el texto no aparece, ese caballo no existe en Sylvie? [...] En definitiva ese caballo en Sylvie existe. Existe en el sentido en que no es necesario que se diga que existe, pero no podría decirse que no existe.”

(Umberto Eco, "Seis paseos por los bosques narrativos", Introducción)

Con eso Eco juega a mostrar un mundo posible -en el sentido de Leibniz, por ejemplo- pero, también, a la retórica, porque con el caballo de Sylvie sencillamente aplica un argumento “ad ignorantiam”, luego recurre a dos niveles lingüísticos para mezclar dos cosas

El péndulo de Foucault

El péndulo de Foucault se centra, sobre todo, en el supuesto enigma de los templarios y los neotemplarios, rosacruces y esotéricos de todo pelaje que corren, junto a los protagonistas, tras....una lista de la lavanderia, confundiéndola con misterios arcanos de la Orden del Temple. En ese sentido, Eco, es inmisericorde, llega a decir algo así como que “no hay peor loco que el loco de los templarios”, sin embargo Casaubon y sus amigos resulta que...se involucran en esa locura y...la materializan, casí al final de la obra Casaubon lo reconoce:

“Conclusión, nosotros inventamos un Plan inexistente y Ellos, no sólo se lo tomaron en serio, sino que también se convencieron de que hacia mucho tiempo que formaban parte de él, o sea que tomaron los fragmentos de sus proyectos, desordenados y confusos, como momentos de nuestro Plan, estructurado conforme a una irrefutable lógica de la analogía, de la apariencia, de la sospecha.

Pero si se inventa un plan y los otros lo realizan, es como si el Plan existiese, más aún, ya existe.

A partir de ese momento, enjambres de diabólicos recorrerán el mundo en busca del mapa”

(Umberto Eco, “El Péndulo de Foucault”, págs 560-561).

Por cierto, Casaubon no es un nombre cualquiera, Casaubon puso en duda en el siglo XVII que el antiguo hermetismo de Hermes Trimegisto y del "Corpus hermeticum" fuesen...tan antiguos.

Hay otro nivel narrativo en el Péndulo, y es el del funcionamiento de una pequeña aunque prestigiosa editorial, Eco nos muestra lo que es un “autor autofinanciado”. Que se financia a si mismo, a la editorial y a los libros que, de verás, se desean publicar.

También nos muestra la “fauna” editorial, desde el dueño hasta los editores y correctores que, en otro paralelismo carrolliano, se dedican a crear “conceptos maleta”, como la “gramática de lo imposible” y muchas otras. Pero el funcionamiento de ese tipo de editoriales -que Eco conoce sobradamente- no es el centro del libro, ese es el Péndulo que, a la postre, es...una lista de la lavandería de una encomienda del Temple.

Eco frente al esoterismo

Es una auténtica burla de Eco hacia el esoterismo, la “espesura”-que lo es- de las primeras 40 o 50 páginas es como una especie de doble prueba humorístico-iniciática.

Ya hemos dicho que ese libro se escribió justo después del éxito del "El Nombre de la Rosa", que hizo popular a Eco y se puso de moda, Eco era una importante figura en el mundo de la semiótica y la universidad desde hacia tiempo -un libro suyo anterior se llama "Como se hace una tesis doctoral" y es una especie de manual al respecto-.

Después del éxito de "El Nombre de la Rosa" era "chic" hablar de Eco aunque...no se tuviera media idea de quién era -y hacia tiempo- el autor, así que Eco va y hace un libro para:

  1. reírse de los “snobs” con esas cincuenta primeras páginas y desembarazarse de ellos,
  2. esas páginas son algo así como una prueba a superar para quienes no eran "snobs" sino querían leer realmente el libro,
  3. en el libro se ríe del esoterismo, en general, y de los neotemplarios y rosacruces, en particular,
  4. el libro muestra varias cosas interesanstes:
  • como a partir de una interpretación delirante (de una lista de la lavanderia) se procede a crearse una auténtica conspiración paranoica,
  • muestra la particular visión de eco de la "semántica de los mundos posibles",
  • enseña como a partir de unos presupuestos falsos -unas premisas falsas- se generan unas reglas de inferencia delirantes que embrollan tanto la realidad narrativa y la fantasía narrativa que, hacia el final, el protagonista declara que...son lo mismo.
Esa es nuestra lectura de "El Péndulo de Foucault", a años luz de obras como el "Código da Vinci", -en beneficio para Eco, quede claro- Pensamos que el autor se quiso reír de los “snobs” y garantizar que quién lo leyese era...porque deseaba leerlo. A fin de cuentas...es un libro iniciático, y no hay iniciación sin superación de pruebas, es el método y precio de la gnosis