Tzintzuntzan, Ihuatzio y Tingambato, arqueología en Michoacán

Yácatas en Tzintzuntzan - JJFA
Yácatas en Tzintzuntzan - JJFA
Guía turística de Tzintzuntzan, Ihuatzio y Tingambato en la región de la meseta tarasca en los alrededores de Pátzcuaro.

En Michoacán hay poco más de 45 sitios arqueológicos conocidos aunque solo se encuentran abiertos al público siete de ellos, de entre los que destacan Tzintzuntzan, Ihuatzio y Tingambato por representar la riqueza cultural de los purépechas, aunque se sabe de vestigios de anteriores culturas escondidos bajo los basamentos de estos y otros centros ceremoniales.

El pueblo purépecha dominó un gran territorio que incluye los estados de Michoacán, Guanajuato, Querétaro, parte de Jalisco y Guerrero, fue una raza indomable que resistió la embestida de los aztecas, quienes nunca pudieron dominarlos, sin embargo y debido a sus predicciones astronómicas se sometieron voluntariamente al dominio español adoptando de buen grado la conversión al cristianismo.

Hospedaje

Por su cercanía con las ciudades de Pátzcuaro y Uruapan el visitante bien puede aprovechar todos los servicios turísticos de estas dos ciudades y trasladarse en el día a visitar los monumentos prehispánicos.

Tzintzuntzan e Ihuatzio se localizan a no más de 20 y 15 minutos respectivamente de Pátzcuaro por la carretera que une a ésta población con la de Quiroga, donde por cierto se encuentran innumerables y económicas artesanías. En el caso de Tingambato se encuentra a medio camino en la carretera entre Pátzcuaro y Uruapan, como a 25 minutos de ambas.

Ihuatzio

Importante centro ceremonial purépecha utilizado hasta la llegada de los españoles como observatorio astronómico, cuenta con dos yácatas dedicadas una a Curicaveri, dios del fuego padre del sol o el sol mismo, y Xaratanga, diosa de la luna nueva e hija de Cuerahuáperi o luna menguante.

Además de los monumentos mencionados, en este lugar se localizan tres pequeñas yácatas que no se encuentran abiertas al público, así como un mirador circular y murallas de piedra.

Ihuatzio significa “lugar de coyotes”, y el poblado se localiza en la ribera sur del lago de Pátzcuaro, y en él se puede también visitar la parroquia y el curato, construcción española del siglo XVI.

Tzintzuntzan

Tzintzuntzan, “lugar de colibríes”, es tal vez el sitio arqueológico más conocido del estado debido a su importancia como capital del imperio purépecha y a que es uno de los destinos michoacanos en donde se vive todo el folclor de la noche de muertos, dista 17 kilómetros de Pátzcuaro y junto con ésta ciudad y el sitio de Ihuatzio fue el más importante centro económico y político de la cultura prehispánica.

Apenas se acerca el visitante al sitio arqueológico y se da cuenta de su imponente belleza visible incluso desde la carretera, se trata de cinco yácatas construidas sobre una plataforma de 400 metros cuadrados con una rampa al centro, además de un conjunto de edificios políticos y otro que se piensa fue construido por los conquistadores como granero.

En la entrada del lugar existe también un museo en donde se exhiben innumerables piezas encontradas en la zona, desde vasijas hasta figuras de piedra pasando por pipas y joyas.

En el pueblo que se encuentra junto al sitio el visitante puede encontrar restaurantes con sabrosa comida típica, así como innumerables artesanías que fabrican los habitantes, reconocidos por su magnífico arte manual. La población también cuenta con algunos monumentos históricos como un ex convento franciscano del siglo XVI y el templo de la soledad de construcción barroca.

Tingambato

El sitio arqueológico de Tingambato, “lugar donde termina el fuego”, resulta completamente interesante al no presentar en sus construcciones las estructuras típicas de la cultura purépecha, la única pirámide visible que se encuentra en el lugar observa un diseño muy parecido a las de Teotihuacan en el centro del país, y la cancha del juego de pelota es única en territorio tarasco y muy parecida a las de las culturas mexica o azteca.

El lugar cuenta con dos pirámides, un palacio, dos plazas con altares en el centro y una tumba en la que fueron encontrados numerosos cráneos humanos, se piensa que el lugar fue abandonado alrededor del año 900 y reutilizado por los purépechas al instalar algunos altares.

En el poblado adjunto a las sitio arqueológico el turista puede disfrutar de unas deliciosas carnitas, especialidad del lugar, y entre los pobladores es muy famosa la imagen del santo niño, de quien dicen que es muy milagroso y se cambia la ropa solo constantemente.

Turismo Cultural

El viajero que visita estos sitios arqueológicos se da cuenta inmediatamente de la grandeza del imperio purépecha y se hace consciente de la riqueza cultural que conservan los michoacanos, se abre para el turista una ventana al pasado mexicano y tiene la oportunidad de apreciar en todo su esplendor el origen de una raza noble que sabe ofrecer al extranjero su aprecio y franca hospitalidad.

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