Pensar en un depredador es imaginar un cuerpo provisto de armas ofensivas poderosas como garras y colmillos que faciliten su labor cinegética. Muchas especies son predadoras, vivas y extintas; y cada uno disponía y dispone de unas características especiales que las hacen diferentes unas de otras aunque siempre con el parecido de ser especies predadoras.

Predadores y presas. Pirámide trófica

Los productores primarios, que transforman la luz del sol y las condiciones edafológicas, son las especies vegetales y saprofitas (hongos). Formas la base de la pirámide y aprovechan los nutrientes de los suelos, el agua y la luz del sol, para crecer y trasformar esa energía en alimento. El escalón superior lo forman los comedores de plantas, llamados herbívoros o fitófagos y son el escalón secundario. Son especies animales que se alimentan de los productores primarios y transforman esa comida en energía para sus metabolismos. El siguiente grupo en aparecer es el de los predadores, que son las especies que se alimentan de los fitófagos o herbívoros y que transforman la carne de sus presas en la energía vital que necesitan para existir.

Básicamente, esta es la estructura piramidal, aunque se pueden añadir dos estratos más que serían el de los superpredadores, los predadores por excelencia, que cazan herbívoros y a otros predadores; y la cúpula de la pirámide que estaría formada por los necrófagos o carroñeros, que son los que se alimentan de los cadáveres de todas las especies vivas y recuperan la energía perdida para volver a incluirla en el ciclo trófico de la naturaleza.

Las especies son múltiples y variadas pero la memoria humana tiene preferencias cuando se piensa en predadores. Especies vivas y que la humanidad tiene por principales predadores son los leones y los tigres; y en cuanto a las especies extintas, el Tyrannosaurus rex es la especie elegida por el pensamiento humano como depredador por excelencia, como así demuestran sobradamente películas de cine, merchandising, etc.

Tyrannosaurus rex

Icono de cineastas y dibujantes, esta especie de terópodo es la única conocida de su género y habitó la parte final de la etapa de los dinosaurios, el Cretácico Superior, con una cronología entre 67 y 65 millones de años a.C. Su hábitat fue Norteamérica en su parte occidental.

Cuerpo vigoroso, cráneo grande y robusto en relación con su cuerpo, una batería dental con dientes de sierra y grandes colmillos, patas trasera poderosas, brazos pequeños pero terminados en dos dedos con garras poderosas, cola fuerte y larga que le servía de contrapeso de su pesado cuerpo de entre 6 y 10 toneladas según individuos, son sus características principales en cuanto a su morfología.

Sus especies preferidas eran los hadrosaurios y los ceratópsidos aunque los paleontólogos no se ponen de acuerdo si sería un cazador al uso o sólo un simple carroñero. Las escenas de caza entre el T-rex y el Triceratops, una especie parecida a los rinocerontes actuales, es una de la escenas más representadas sobre el Cretácico en pintura y cine. Pero algunos ven en su morfología graves problemas para ser un cazador y hablan de que sería un oportunista que buscaría la carroña con su potente olfato. La discusión todavía existe y cada uno tiene su pensamiento respecto a este tema.

Doce metros de longitud y cuatro metros de altura hasta las caderas hablan de la formidable estructura corporal de este terópodo, siendo uno de los carnívoros terrestres más grandes que jamás han existido.

Se han encontrado más de 30 esqueletos de esta especie, algunos de ellos casi completos. Incluso se ha hallado tejido conjuntivo que es rarísimo en Paleontología. Todo esto hace que sea una de las especies mejor conocidas del mundo de los dinosaurios.

Las nuevas tecnologías facilitan los estudios

Debido a que los fósiles que se conservan con el tiempo en su mayoría son zonas duras como huesos y dientes, se desconoce de las especies extintas el resto de su cuerpo. Sólo la etología comparada y las simulaciones por ordenador teorizan sobre las partes no conservadas y permiten establecer hipótesis sobre las especies extintas.

Y el uso de las nuevas tecnologías ha permitido elaborar un estudio acerca de la controvertida mordedura del Tyrannosaurus rex, del que algunos paleontólogos que lo ven como carroñero decían que no era tan potente como los que lo tienen por cazador activo. El estudio se ha publicado en el mes de febrero del 2012 en la prestigiosa revista inglesa Biology Letters, publicación que pertenece a la Royal Society británica, y como conclusión principal remarca que el Tyrannosaurus rex es la especie terrestre con mayor potencia en el mordisco de todos los animales vivos y extintos.

La simulación por ordenador habla de una fuerza de la mandíbula del saurio de entre 20.000 y 57.000 newton, que es cuatro veces superior al animal vivo con más potencia en el mordisco, el águila americana. El estudio ha sido hecho por un equipo de la Universidad de Liverpool dirigido por Karl Bates y concluye que esta especie era capaz de cazar grandes animales y partir los huesos con los dientes.

Como los músculos no se conservan, el equipo investigador ha utilizado diferentes variantes de tejido muscular para calcular la potencia del mordisco del T-rex, e incluso en los parámetros de músculos más débiles, la simulación del ordenador determinó que la potencia del mordisco era dos veces mayor que la que se decía hasta ahora.

Las comparaciones se han efectuado con mandíbulas de águila americana y con mandíbulas humanas como si ambos tuvieran el tamaño de un tiranosaurio. Los resultados obtenidos hablan de la mayor capacidad de mordida del T-rex con respecto a humanos y águilas por lo que se certifica que esta especie ha sido la de mayor mordida de todos los animales que han habitado la Tierra.

Tras el estudio habrá detractores y seguidores, cada uno defendiendo sus hipótesis; pero lo que todo el mundo reconoce es que el T-rex es uno de los animales más formidables que han existido y que existirán.