El turismo no es la fuente de riqueza que muchos creen. La llegada en grandes masas de viajeros que desconocen los lugares que visitan puede ser más perjudicial que beneficioso. En los países en desarrollo, el impacto negativo puede ser mucho mayor por las precarias economías que existen. Pero, con el conocimiento suficiente, es posible hacer un turismo responsable que aporte sólo beneficios a las comunidades que se visitan.

¿Qué es el turismo responsable?

El turismo responsable o turismo sostenible son aquellas prácticas del viajero que buscan no provocar un impacto negativo en los destinos que visita. Según la Asamblea General de Naciones Unidas, el objetivo del turismo responsable se dirige a "reducir al mínimo los efectos negativos del turismo sobre el medio ambiente y el patrimonio cultural al tiempo que se aprovechan al máximo los beneficios del turismo en la promoción del desarrollo sostenible y el alivio de la pobreza", como atestiguó en una resolución del 21 de diciembre de 2001, en la que instaba a la creación de un Código Ético Mundial para el Turismo.

No hay que pensar que los daños del turismo se limitan a la explotación sexual o al incremento de la violencia. Otros daños menos evidentes son la destrucción de la naturaleza o la subida de los precios que ocasionan los visitantes.

¿Cómo se puede hacer turismo sostenible?

El principio básico del turismo responsable es la información. Es importante conocer de antemano los destinos que se están visitando, sus tradiciones, su cultura, su historia y sus gentes. Para ello, se pueden escoger guías de viajes con amplias introducciones generales sobre el país, como las Lonely Planet.

Una de las bases del turismo responsable es el ecoturismo, es decir, el respeto por el medio ambiente de los lugares naturales que se visitan. La clave está en no alterar el entorno, recogiendo los desechos y no perturbando a la flora y fauna de la zona. Este principio es extensible a cualquier destino, no sólo a las zonas naturales.

El turismo responsable se dirige también a promover un entendimiento entre culturas. Por ello, es importante conocer las costumbres y usos del país antes de visitarlo y conocer qué comportamientos les pueden resultar ofensivos. Hay tribus asiáticas, por ejemplo, que creen que cuando alguien les fotografía, se está capturando su espíritu, lo que puede crear mucha angustia en el fotografiado.

Consejos básicos del turista en países en desarrollo

Los países en desarrollo tienen unas características peculiares que hacen que el turismo implique responsabilidades adicionales, más allá de cuidar el medio ambiente o respetar las culturas. El objetivo es no desestabilizar su precaria economía y que la ayuda llegue al máximo número de personas posibles. Algunos consejos importantes son:

  • Conocer los precios. Un dato importante es el salario medio necesario para vivir dignamente, lo que se conoce como salario justo, y a partir de ahí calcular precios. Es decir, si el salario justo es de unos cinco o seis dólares diarios, no tiene sentido pagar a un guía 60 dólares por una jornada.
  • Repartir el dinero todo lo posible. Es preferible comprar en pequeños puestos o tiendas y no comprarlo todo en el mismo sitio. Así más gente se verá beneficiada por el turismo.
  • Evitar los packs turísticos: Cuando se contratan packs turísticos, el 80 por ciento del dinero generado no se quedará en el país de destino, según el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
  • No dar dinero a los niños. Los niños son uno de los colectivos más vulnerables en los países en desarrollo. Darles dinero o comprarles algo sólo empeora su situación, ya que sus padres seguirán viéndolos como fuentes de ingresos y los seguirán explotando. Si se ve a un niño en muy malas condiciones, lo mejor es llevarlo a un centro de acogida.
  • Cuidado con las ONG. Antes de aportar nada a una ONG, hay que informarse de cuáles son sus actividades y valorar si esa ONG no es fuente de desequilibrios en el país. En general, cuando se trata de actividades económicas, las empresas sostenibles suelen ser más eficaces.
  • Evitar la corrupción. La corrupción suele estar implantada en países en desarrollo. En muchos de ellos, aunque es ilegal, su práctica es habitual. Hay que intentar evitar dar dinero negro. Argumentos que suelen convencer a los funcionarios corruptos es exigir un ticket con el nombre de la persona que lo emite y amenazar con que, antes de pagar nada, se consultará por teléfono con una autoridad competente. Para estos casos es conveniente conocer cuál es esa autoridad competente, aunque generalmente la llamada nunca será necesaria.
El sector del turismo suele estar poco regulado en países en desarrollo, por lo que los abusos son frecuentes. El viajero, por tanto, debe ser cauteloso y valorar siempre las consecuencias de sus actos.