El Etna, con sus 3.350 metros de altura, es el volcán activo más alto de Europa. Por su relevante naturaleza y su valor paisajístico y ambiental, su territorio ha sido declarado Parque Natural.

La parte más alta del volcán, es un gran atractivo turístico para los deportes de invierno. Alrededor del Etna se extiende un ambiente rico de sonidos, perfumes y colores. En sus laderas se pueden observar coladas recientes de lava, como coladas antiquísimas, sobre las cuales crece una frondosa vegetación.

Gastronomía Etna este

Partiendo de Nicolosi, sede del Ente del Parque del Etna, se debe hablar de hongos. Porcini o cappellini, grillados o preparados en salsa con la pasta. Todos los restaurantes ofrecen gran variedad de platos a base de hongos. Unos kilómetros más arriba se encuentra Pedara, con su miel del Etna, amarilla o roja, perfumadísima y siempre como producto biológico. Muy cerca está Zafferana Etnea, patria de la miel de castaño. Es la miel más reconocida en toda Sicilia, producida por varias firmas y base de una finísima repostería. De muy buena calidad son también los productos derivados de la miel (jalea real y propóleo), muy utilizados en la industria cosmética.

En continuo ascenso se llega a Milo y Sant’Alfio, zona de viñedos y avellanas, las cuales son muy utilizadas no solo en repostería, sino también en la producción de helados. El gusto nocciola es uno de los más consumidos en Sicilia y es siempre buscado por el turismo.

Gastronomía Etna oeste

Continuando con el giro se arriba a Linguaglossa y Randazzo, en el límite del Parco dei Nebrodi, con una rica fauna compuesta por cerdos, ovejas y cabras. Son regiones muy frías, con nieve en invierno, por lo que se consume más carne que en otras zonas. Son famosas las salchichas caseras de cerdo, muy condimentadas.

Descenso del Etna

El primer punto del descenso es Maletto, con sus típicas frutillas, riqueza del lugar. En junio se realiza la fiesta de la frutilla, donde su pueden degustar, además de las frutillas naturales, todas las especialidades derivadas de ella: desde helados y salsas hasta pizzas rellenas con frutillas.

A pocos kilómetros se encuentra Bronte, capital del pistacho, en donde el árbol ha encontrado el clima y la tierra fértil volcánica ideal para su crecimiento. El fruto es utilizado en distintas preparaciones: helados, repostería, cremas, turrones y el tradicional pesto al pistacchio.

Ya en el último tramo del descenso, aparece Adrano, pueblo famoso por sus productos hortícolas: habas, alcauciles e hinojos.

A los pies del Etna, Catania

Finalizado el turismo gastronómico por el Etna, se ingresa a la impactante Catania, ciudad castigada una y otra vez por terremotos y erupciones volcánicas. Sobre las cenizas y la lava, siempre logró reconstruirse. De estilo puramente barroco, con la particularidad de que en su construcción predomina la lava, creando un magnífico juego de luces y sombras.

En Catania, nada puede dejar de probarse. Empezando por las especialidades saladas, la pasta más famosa es la llamada alla Norma, con berenjenas fritas y ricota. Las pizzas son finas y hechas en horno a leña. En la zona del puerto, abundan los restaurantes con especialidades de pescados y mariscos, que por lo general acompañan las pastas.

En los bares, como bocadillo, se consumen los arancini, conos de arroz fritos rellenos con verduras o carne. Con arroz también se hacen las crispelle, barritas fritas que se sirven rociadas con miel.

La repostería es exquisita, desde los típicos cannoli con ricota o chocolate, hasta la pasta di mandorla, pistacchio o nocciola. Aquí la pasta de almendra no se usa como relleno, sino que se integra a la harina, formando una especie de masitas tiernas, cubiertas de azúcar impalpable.

El turista de verano, en cualquier bar o heladería, puede proba la granita; hielo molido con ingredientes como chocolate, frutas o almendras. Tiene una textura granulosa, se asemeja a un helado de agua pero con una consistencia más liviana, imposible de tomar en conos; se sirve en copas, acompañada de una brioche. Altamente refrescante.

La majestuosidad del Etna, se ve desde casi toda la isla. A medida que uno se aleja de Catania, por momentos puede desaparecer, pero hay que buscarlo porque siempre está.