Luego de pasear por maravillosas ciudades del sur de Francia como Montpellier y Carcasona, viajando hacia España, se encuentra ubicada la ciudad de Toulouse. También conocida por su nombre en español: Tolosa.

Las típicas construcciones a base de ladrillos y tejas, por el reflejo de la luz solar sobre ellas, a lo largo de los años la convirtieron en la famosa ciudad rosa, corazón de los lugares turísticos más importantes de Francia.

Entre rosados y dorados que impregnan cada paso dado entre las pequeñas callejuelas, un camino a través del arte hacia el canal du Midi.

Cómo viajar a Tolosa

Al estar localizada al sureste de Francia es de fácil acceso desde distintos puntos nacionales así como de países vecinos, tanto en tren como en auto.

Además, posee un aeropuerto que recibe tanto vuelos internos como provenientes de otros países europeos como el Reino Unido, Portugal e Italia, entre otros.

Quizás la particularidad más poética es que se puede llegar navegando por el canal del mediodía, o canal du Midi, desde otros destinos. Así se va descubriendo lentamente por qué vale la pena visitar Toulouse: un acercamiento a la naturaleza y el inconmensurable paisaje citadino que enmarca el canal. La belleza de Tolosa está en la totalidad de su esencia: la mezcla artística y cultural diseñada en torno a la naturaleza que la caracteriza.

Lugares a visitar en Toulouse, entre cultura e historia

Tolosa es una ciudad donde conviven en perfecta armonía el arte y la historia.

Arte que puede apreciarse desde el diseño del casco histórico, en función de la confluencia de los canales que atraviesan la ciudad, hasta el estilo de las edificaciones, sean de relevancia histórica o simplemente residencias particulares.

La historia que puede observarse en el resultado arquitectónico particular de la ciudad: una combinación de estilos romanos, apreciables en las angostas callecitas, y medievales.

Para recorrer los principales atractivos turísticos, como en otras ciudades francesas, se puede adquirir la Toulouse en Liberté, una tarjeta con descuentos desde galerías de arte hasta restaurantes. La misma puede adquirirse en la oficina de turismo a un precio que varía desde los diez euros y contiene descuentos entre el diez y sesenta por ciento en los distintos servicios.

Si se dispone de poco tiempo, hay paseos imperdibles.

  • El capitolio y su gran plaza central, visitada por cientos de turistas y locales cada día. Aquí se encuentran emplazados el ayuntamiento y el teatro nacional.
  • Basílica de San Sernín: belleza como pocas vistas. Una composición entre gótica y románica que adquiere relevancia por tratarse de un punto de encuentro para realizar el camino de Santiago de Compostela, una de las peregrinaciones más importantes del mundo.
  • Museo des Agustins: uno de los más antiguos de la ciudad. Paseo ineludible para los aficionados a las esculturas.

Excursiones por la naturaleza

Toulouse es un lugar donde conviven perfectamente la naturaleza y la urbanización. Como pocos lugares, tiene varios espacios verdes entre las calles de la ciudad, colmados de vegetación, que dan la sensación de estar inmersos en un oasis urbano.

Sin embargo, hay paseos que vale la pena realizar para apreciar la infinita belleza de la naturaleza local.

  • Caminata a lo largo del Canal du Midi: permite apreciar las embarcaciones que lo navegan en búsqueda del río Garona, otro de los distintivos locales.
  • Visita al Jardín Real: la contemplación de las colonias de patos y cisnes que viven en el estanque provee armonía con la naturaleza, al igual que las exóticas plantas que coronan este edén, iluminadas por las flores que se aprecian en las temporadas más cálidas.

Tour de compras, recuerdos del viaje

No es el destino para compras por excelencia. No obstante, para aquellos viajeros que deseen llevarse recordatorios característicos, Toulouse ofrece una gran gama de artículos a base de violetas.

Desde tés hasta cremas para cosmetología, pasando por llaveros y toda serie de objetos hechos o decorados con estas flores específicas de la zona.

Arte e historia se fusionan en torno a canales de ensueño. Caminatas a lo largo del canal, diseños medievales y la degustación de delicioso té de violetas en la plaza central hacen de un paso por la ciudad rosa, una visita obligada al sur de Francia.