Con el nombre de Barcino aparece Barcelona en la época
romana. Parece que se formó a partir de un poblado íbero allá por el siglo VII
a.c. Por tanto, la Ciudad Condal atesora una larga historia de la que han
quedado bellos edificios y espacios monumentales. Nada más hay que dejar hecha
reserva en alguno de los hoteles de Barcelona y pasar unos cuantos días en esta
impresionante urbe mediterránea con ofertas de ocio para todos los gustos. Un
paseo por sus Ramblas, por sus playas o por el Ensanche (colmado con obras
monumentales de inicios del siglo XX) colmarán las exigencias del viajero más
exquisito. Comenzamos el recorrido.

Barrio Gótico y Catedral

Situado al oeste de las populares Ramblas, uno de los
bulevares más famosos de España con sus quioscos de prensa, mimos, titiriteros
y malabaristas, se encuentra el Barrio Gótico.

No hay que irse de Barcelona sin hacer una visita a La Seo o
Catedral Vieja consagrada a Santa Eulalia y cuyos orígenes se remontan al siglo
XIII.  De estilo gótico también es el Monasterio
de Pedralbes, creado bajo los auspicios de la Reina Elisenda a principios del
siglo XIV y donde reposan sus restos.

Santa María del Mar, en un claro estilo gótico y con bellas
vidrieras, sirvió de inspiración al genial Gaudí para el proyecto de su Sagrada
Familia. Posterior es el Castillo de Montjuic, situado en la cima de la ciudad
y que también merece una visita.

Y, aunque en las últimas décadas, el auge de los espacios virtuales donde se venden obras de bibliofilia de todo tipo está desplazando el comercio tradicional, el Barrio Gótico tiene una buena red de librerías de antiguo, raros y segunda mano. 

Qué ver en Barcelona: Modernismo Catalán

Pero, sin lugar a dudas, entre los tesoros de Barcelona se
encuentran los bellos y alegres edificios salidos de la mano de Antoni Gaudi o
de algunos de los discípulos de su escuela. El modernismo catalán tiene unas
características propias y se da primacía a las formas redondeadas, a los
elementos entresacados de la naturaleza y de la mitología clásica (dragones,
salamandras…)  Y  todo ello sin obviar las fuertes
reminiscencias cristianas que se transparentan, sobre todo, en el Templo de la
Sagrada Familia. 

Los edificios modernistas de Barcelona suelen encontrarse en
El Ensanche, el barrio que se formó, con un trazado racionalista, a finales del
siglo XIX. De formas caprichosas, alegres y únicas son estos edificios
imprescindibles en cualquier visita a Barcelona:

  • Parque Güell, auspiciado por el empresario textil Eusebio
    Güell y con magníficas vistas sobre la ciudad. Es un lugar que parece salido de
    un cuento de hadas en el que las columnas, los azulejos brillantes y
    multicolores se confunden con la naturaleza.
  • La Casa Milá o La Pedrera, actualmente un edificio de viviendas,
    pero abierta al público. Fue diseñada por Gaudí y destacan, sobre todo, su
    patio y las chimeneas de la azotea.
  • Casa Batlló, también de Gaudí, y muy difícil de fotografiar
    porque está flanqueada por grandes árboles. Su tejado multicolor simula el lomo
    de un dragón y sus interiores se pueden visitar y disfrutar. El maestro diseñó,
    incluso, mobiliario y elementos decorativos de todo tipo para este lugar.
  • El Palacio de la Música, Palau de la Música, es obra de uno
    de los discípulos aventajados de Gaudí, Lluís Domènech i Muntaner. Son impresionantes
    sus vidrieras, vestíbulo y el patio de butacas del teatro. Lo ideal es
    aprovechar la visita y asistir a una función de su programación habitual.
  • La inacabada Sagrada Familia es una joya que cualquier
    viajero de paso por Barcelona no debe perderse, como tampoco un vistazo al Parque
    de la Ciudadela o al Liceo Catalán, lugar de representación de lujosas óperas.

Barcelona aguarda más al visitante, como sus buenos museos
de arte, sus playas o la arquitectura contemporánea surgida en los últimos
treinta años. El Mercado de Santa Caterina, por ejemplo, acusa la influencia
del peculiar modernismo catalán.