Las trufas son uno de los manjares más preciados que obsequia la naturaleza. Apreciadas ampliamente en el ámbito culinario, la dificultad para encontrarlas determina el alto valor que pueden llegar a alcanzar, de hasta 2.000 euros por una pieza trufera. Para saber dónde buscarlas y conseguirlas hay que conocer bien la época del año en que se encuentran con mayor facilidad, qué tipos de trufas existen y dónde suelen crecer.

Qué es una trufa

Una trufa es un tipo de hongo que forma micorrizas con ciertas plantas, como robles, jaras o carrascas. Las micorrizas no son más que una simbiosis entre las raíces de una planta y un hongo, siendo la trufa el carpóforo del hongo, o, lo que es lo mismo, el equivalente a una seta pero en esta ocasión sin que salga a la superficie. Por lo que al recolectar las trufas habrá que tener cuidado de no destruir completamente el hongo para que en años posteriores pueda seguir apareciendo este delicatessen.

Dónde aparecen las trufas

Así, al estar bajo tierra, las trufas pueden desarrollarse en áreas de climas poco benignos, ya que en el subsuelo obtienen mayor protección contra las inclemencias climatológicas. Aparecen normalmente entre los 600 y los 1.000 metros de altitud y en bosques de árboles con hoja caduca, es decir, donde haya robles, encinas o alcornoques. La presencia de carrascas y de jaras también es favorable para las trufas, así como los suelos calcáreos. Mientras que la precipitación debe estar situada entre los 500 y los 900 milímetros anuales.

Tipos de trufas: trufa negra, blanca y de verano

Las variedades de trufas son muy numerosas, pero tan sólo unas pocas son las que tienen una calidad excelente para la cocina. Entre las más buscadas están la trufa blanca, la trufa de verano y la trufa negra.

Esta última, la trufa negra, tiene su temporada desde diciembre hasta marzo y es de las especies más importantes en España. Mientras que la época de la trufa de verano va desde mayo a agosto. La trufa blanca más preciada, la de Piamonte, no aparece en España. Existen más tipos de trufas que se recolectan en diferentes lugares, como la trufa de Périgord, que también es de color negro por fuera con canales blancos en su interior y es de las más apreciadas.

Formas para buscar trufas

La recolección de trufas se realiza habitualmente con perros adiestrados que rastrean el olor típico de una trufa e indican a su dueño dónde se encuentran. En caso de no tenerlo, que es lo más común, habrá que ir provisto de un machete trufero y en cualquier caso conociendo la legislación sobre las trufas y setas.

Cómo buscar trufas sin ayuda de un perro

Para encontrarlas habrá que localizar un terreno pedregoso y con cierta inclinación para que no se formen balsas de agua, así como la presencia de un clima apropiado y plantas en las que puedan estar presentes las micorrizas de las trufas.

Una vez encontrado un árbol trufero, que se puede distinguir en ocasiones por la aparición de quemados alrededor del mismo como consecuencia de la absorción de la humedad por parte de la trufa, hay que localizar la trufa, para lo cual, si no se dispone de un perro adiestrado, se puede observar si existe alguna pequeña elevación y fracturas en el terreno, ya que las trufas al crecer consiguen desplazar el terreno a su alrededor.

La recogida de trufas debe respetar el entorno

Al salir a buscar trufas no hay que olvidar ser respetuoso con el medio ambiente por lo que hay que tener cuidado de no destrozar la trufera, ya que si se destruye, deliberada o accidentalmente, se puede provocar que en años sucesivos no aparezca este manjar en el lugar encontrado.

Con estos consejos se puede estar dispuesto para buscar trufas, aunque también hay que estarlo para volver con las manos vacías, ya que encontrar una, y más siendo principiante, es toda una hazaña. Sin embargo, también es verdad que las granjas de trufas proliferan cada vez más para que todos aquellos que quieran puedan tener mejor acceso a éstas y comprarlas con mayor facilidad, aunque no es la misma satisfacción que encontrarla por uno mismo.