Desde luego, hay que tener una constitución genética sana y evitar factores de riego como el tabaquismo, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, café y los alimentos ricos en colesterol, pero el consumo no termina allí. En opinión de muchos científicos, también debemos cultivar los rasgos de personalidad y los hábitos que nos proporcionen bienestar.

He aquí una serie de medidas que, según los estudios más recientes en la materia, convendría tomar para preservar la salud, verse y sentirse más joven y disfrutar de una vida más larga.

Evita discusiones con tu pareja

Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Ohio entre recién casados reveló que las parejas que se enojaban y adoptaban una actitud hostil al hablar de sus dificultades tenían la presión arterial más alta y el pulso más acelerado que aquellas que resolvían sus conflictos con comprensión y buen humor. Además, el sistema inmunitario de quienes reñían se quedaba debilitado hasta 24 horas después de haber terminado la discusión.

Por el contrario, la felicidad conyugal puede prevenir enfermedades. En una investigación efectuada en Israel con una muestra de 10.000 hombres, el grupo de alto riesgo de contraer afecciones cardiacas presentó 20 veces más probabilidades de padecer dolor de pecho que el grupo de bajo riesgo.

No obstante, se observó que ciertos individuos agobiados de trastornos como la diabetes, hipertensión y una elevada concentración de colesterol en la sangre no sufrían dicho dolor. ¿Por qué? La explicación pudiera hallarse en el hecho de que todos ellos tenían esposas cariñosas y solidarias.

Haz el amor con más frecuencia

Es posible que tener relaciones sexuales reporte beneficios aun mayores al organismo. Como dice Ted McIIvenna, presidente del Instituto de Estudios Avanzados de la Sexualidad Humana, en San Francisco, “las relaciones sexuales pueden estimular el sistema inmunitario, aumentar la tolerancia al dolor (lo cual hace más llevaderos trastornos como la cefalea y la artritis) y tener un efecto sedante y paliativo del estrés”.

Según averiguó el especialista en un estudio llevado a cabo con 55.000 personas, quienes tenían relaciones sexuales con mucha frecuencia, padecían menos ansiedad, eran menos hostiles y estaban en mejores condiciones físicas que los individuos sexualmente inactivos.

“Las relaciones amorosas -concluye Ted McIIvenna- son probablemente la mejor medicina preventiva y curativa de todas”.

Mantén al día tu calendario de vacunas

Los adultos que no se vacunaron de niños contra el sarampión, las paperas y la rubeola están en peligro de contraer estas enfermedades infecciosas “infantiles”. Cada año, miles de adultos mueren de gripe, pulmonía, complicaciones de la hepatitis B y otras enfermedades que por lo general pueden prevenirse con una simple inyección.

Mucha gente cree erróneamente que la vacuna contra la gripe causa la enfermedad o no surge efecto. Lo cierto es que entre los adultos jóvenes su índice de eficacia oscila entre 70 y 90%. Mientras que en los ancianos reduce considerablemente las probabilidades de hospitalización y muerte.

Aprende a ser más sociable

La mayoría de las personas más recias y vitales cultivan amistades sólidas y se interesan por los demás. Al parecer, el hecho de contar con un círculo familiar y social solidario, reduce las complicaciones del embarazo, abrevia el parto, estimula la respuesta inmunitaria y aumenta la capacidad para dejar de fumar, perseverar en el ejercicio e incluso sobrevivir al cáncer.

En un estudio realizado en la Universidad de Stanford, se observó que ciertas enfermas de cáncer mamario metastásico (diseminado) que asistían a grupos de apoyo una vez por semana, vivían dos veces más que aquellas que sólo se sometían al tratamiento médico.

En cambio, como señala el doctor David Sobel, coautor de “Placeres saludables”,“la falta de apoyo social constituye, al igual que fumar o no hacer ejercicio, un factor de riesgo de enfermedad”.

No le robes horas al sueño

Cuando uno está enfrascado en el trabajo u otra actividad, olvida fácilmente que el cuerpo también necesita descanso. Una cantidad moderada de sueño, entre 7 y 9 horas al día, ayuda a verse y sentirse mejor.

Dormir lo suficiente también influye en la longevidad. Un estudio del Departamento de Servicios de Salud del Estado de California, reveló que el índice de mortalidad de un grupo de individuos que dormían 6 horas o menos al día era 70% superior al de otro grupo que dormía entre 7 y 8 horas.

Otras investigaciones hacen pensar que existe una relación entre el sueño profundo y el sistema inmunológico. El organismo tiene diversas sustancias que producen el sueño de ondas lentas (el más profundo y reparador) y al mismo tiempo ponen en marcha el sistema inmunitario.