
- Deshidratación - Carlos Aguilera
Son muy numerosas las marcas y laboratorios que ofrecen productos que garantizan menos arrugas y manchas y que, en definitiva, garantizan un paso del tiempo más lento y menos evidente.
La fuente de la eterna juventud no existe. Los seres vivos envejecen, al igual que sus células, su piel y su pelo. El envejecimiento no se puede evitar. Con la ayuda de cremas o sin ella, nuestras pieles se van ajando con el paso de los años.
Las cremas, en la mayoría de los casos, tamizan la piel, camuflan y esconden los signos del envejecimiento, pero rara vez actúan revirtiendo la huella que el tiempo va dejando en nuestros cuerpos.
Rejuvenecer por dentro
Se envejece mejor desde dentro, esa es la verdad. Alimentarse de manera sana, hacer un poco de ejercicio, beber mucha agua, dormir ocho horas y, sí, ponerse una crema hidratante (no cualquiera) son el mejor remedio contra las arrugas y la sequedad de la piel.
En general, suelen ser las pieles secas las que peor llevan el paso de los años. Se arrugan con más facilidad, sobre todo en las zonas donde la piel es más frágil, como la que está alrededor de los ojos, los labios y el cuello.
Buenos hábitos para mejorar su aspecto
- Tomar alimentos ricos en vitamina E. Es un antioxidante natural que se encuentra en la yema de huevo, en aceites vegetales germinados (soja, cacahuete, coco), en cereales y panes integrales y en vegetales de hoja verde (lechuga).
- Tomar alimentos ricos en zinc. Este mineral ayuda a realizar la síntesis del colágeno y se encuentra en alimentos tales como carne picada, hígado de cerdo, yema de huevo, mariscos, carnes rojas, lentejas y panes integrales.
- Beber al menos dos litros de agua diarios. El cuerpo humano necesita mucha hidratación. Durante el día realizamos tareas que nos hacen perder agua (comidas copiosas, ingesta de alcohol, ejercicio, tomar el sol), por lo que se hace necesario reponer el líquido perdido para estar bien hidratados.
- Reducir los niveles de alcohol y tabaco. Ambas sustancias son secantes, es decir, deshidratan nuestro cuerpo y su acción se hace más evidente en las pieles secas.
- Ponerse mascarillas de cremas muy grasas (Nivea, El Globo). No deben usarse para salir a la calle sino, más bien, antes de irse a la cama. Son cremas muy grasas y dan a la piel un aspecto demasiado brillante y sebáceo. Pero son ideales para la noche porque es cuando el cuerpo se regenera, por lo que la crema hará más efecto durante las horas de sueño.
- Exfoliar la piel tres veces por semana. Hay numerosos geles y cremas exfoliantes. Las mejores se componen de microcristales que limpian la piel, aunque pueden resultar demasiado caras. El mejor exfoliante casero que podamos encontrar es la sal. Si la añadimos a un jabón o crema y masajeamos suavemente, hará el mismo efecto que los microcristales. Se debe masajear la piel durante cinco minutos y con mucho cuidado (la sal es dura, no se deshace, y puede causar heridas en la piel. Evitar el contorno de los ojos).
- Desmaquillarse siempre, por muy poco maquillaje que se haya puesto. El maquillaje y los polvos evitan que nuestra piel transpire y se oxigene como es debido.
- Poner vaselina en la zona de alrededor de los ojos y boca. Debe aplicarse por la noche y paliará los efectos y pliegues que la almohada suele dejar en la cara.
- Tomar el sol con protección alta.
- Debe hacerse algo de ejercicio y dormir las horas justas, ni más ni menos. El deporte hace que nuestro cuerpo trabaje, se ejercite y respire. Una vida sedentaria favorece la aparición de arrugas y da rienda suelta al envejecimiento de la piel. El sueño nos recompone, aunque dormir demasiado hace que la cara se hinche y los pliegues faciales permanezcan durante más tiempo.
