En el eterno misterio del mundo del teatro nunca se sabe qué funcionará, qué abrazará el público con entusiasmo y qué desechará. Estas tres comedias, avaladas por compañías de gran calidad, se han mostrado firmes candidatas a largo éxito, pues de entrada han contado con un público que de boca-a-oreja ha ido recomendando un triunfo a la medida de sus admirables intérpretes.

El cavernícola, el monólogo más representado en la historia de Broadway

Desde el 9 de septiembre vuelve al Fígaro este monólogo que dio a Nancho Novo una nueva perspectiva profesional en un contexto en el que el monólogo humorístico tiene creciente fama. Novo es un actor con larga experiencia que ha hecho de todo, televisión, cine, teatro; es autor de numerosas comedias y aspirante serio a pertenecer al mundo del hombre-orquesta del siglo XXI. Pues en medio de tan ambiciosa carrera se encontró con esta comedia que parodia con gran estilo las manías, prejuicios y vulgaridades del sexo masculino: hombres que se han considerado durante siglos dueños de la verdad absoluta.

El cavernícola se ha presentado en más de 30 países y ha sido traducida a más de 15 idiomas. Calificada por el New York Times como “una comedia insólita”, fue escrita por Rob Becker durante más de tres años durante los cuales realizó estudios informales de antropología, prehistoria, psicología, sociología y mitología. Con divertidas percepciones sobre el feminismo contemporáneo, la sensibilidad masculina y las zonas erógenas de ambos sexos, El cavernícola ha encontrado un modo de mirar los temas más comunes de las relaciones, apuntando de lleno al detonante de la autoparodia, un humor que barre con cualquier convencionalismo.

Fuga, de Jordi Galcerán con Amparo Larrañaga y José Luis Gil

Con gran dominio de la carpintería teatral tradicional, Jordi Galcerán reinventa la comedia. Es el único autor coetáneo que sabe aprovechar el pasado para reconstruirlo y tener una voz propia. Igual que en otras temporadas coinciden en la cartelera madrileña obras de este escritor con proyección internacional. Mientras el Maravillas llena a diario con Burundanga, el Alcázar procurará recuperar el éxito de la temporada pasada con Fuga: una comedia de suspense hilarante con un ministro caído en corrupta desgracia desde la primera escena en que interrumpe su suicidio para darse un festión con la mejor prostituta que pueda conseguir: un plan que se convertirá en una divertida y merecida... pesadilla.

Con dirección de Tamzin Townsend —una de las especialistas-Galcerán (El método Grönholm, Carnaval)— un elenco de estupendos intérpretes dan vida en Fuga a una brillante comedia protagonizada por una pareja de comediantes de muy alta escuela: Amparo Larrañaga y José Luis Gil, de cuyo talento ya se ha dejando constancia en estas páginas. Esta es su segunda temporada desde el 8 de septiembre.

La cena de los idiotas, de Francis Veber con Josema Yuste y Agustín Jiménez

El teatro francés tiene amplia tradición en el género de la comedia. Ningún país ha aportado tanto y tan bueno en el burla-burlando de la burguesía que insiste en el "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", a través de espectáculos donde brillantes pesonajes se muestran con notable impudicia en un juego divertido en el que no pretenden suicidarse sino seguir viviendo "cueste lo que cueste y pase lo que pase".

Francis Veber, autor teatral, guionista y director de cine, tiene otras excelentes comedias como, por ejemplo, Salir del armario, donde satirizaba algunos ambientes en que sobrevaloran el mundo gay; en La cena de los idiotas logró una excelente película, además de una obra teatral que dio la vuelta al mundo.

En España su célebre Cena tuvo varias versiones, y en la actualidad, un mismo director, Juan José Afonso —bajo versión castellana del también formidable actor, Josema Yuste, ex Martes y Trece— obtiene dos temporadas, una en castellano y otra en catalán: diferentes compañías y un mismo productor y director. Desde el 14 de septiembre regresa al teatro Infanta Isabel de Madrid —"palacio" de grandes éxitos con 104 años de historia—, con una Cena de los idiotas en la que destaca la labor excepcional de Agustín Jiménez, un actor más conocido por sus divertidos monólogos, pero que en esta función logra momentos de interpretación realmente extraordinarios. Un excelente actor que domina lo que se llama en la jerga teatral: "un personaje bombón", felizmente acompañado por Josema Yuste y Félix Álvarez "Felisuco".

El cavernícola, Fuga y La cena de los idiotas: tres comedias en las que el talento, la inteligencia y la risa se reúnen para festejar el gran teatro del buen humor, dejándolo en manos de actores de alto nivel y producciones de ambiciosas posibilidades..