En el teatro antiguo los travestis ejercían un poder de seducción contradictorio. Cuestión de moral y de encantamiento, lo cierto es que la cultura occidental del siglo XIX y comienzo del XX abominó durante mucho tiempo socialmente de este acontecimiento, aunque siempre lo permitió en el subterráneo mundo del Cabaret, las noches locas de Berlín, Barcelona o Santiago de Chile donde siempre asomaron hombres transformados en mujeres para ser más ellos mismos... y estimular el singular placer de transformarse.

La jaula de las locas: un mito de la comedia travestida

Dentro del campo de las obras teatrales en el siglo XX hubo algunos hitos que rompieron fronteras, a partir de finales de los años 60, tanto en el campo de situaciones melodramáticas (Simon Gray) como cómicas, aunque fue a través del humor donde se lograron los mayores aciertos, y desde luego en territorio francés, un ámbito que siempre facilitó la crítica social a la hipocresía del poder establecido "y los bien pensantes", ya desde Molière (1622-1673). Y de manos de un actor surgió la primera gran comedia del siglo XX protagonizada por un matrimonio de dos hombres: la vedette y su empresario, ambos directores del cabaret conocido como La jaula de las locas de Jean Poiret, estrenada en 1973.

Esta obra —con versiones cinematográficas en Francia y Estados Unidos— exhibe con mucho sentido del humor el mundo de mucha pluma del cabaret y el "normal" de un hijo del caballero que ha preferido unirse a un travesti: un enredo que se suma a otro para desenmascarar "la pluma" de un político conservador y a la vez clamar por la concordia entre "normales" y "diferentes".

También en 1973, el autor español José María Rodríguez Méndez (1925-2009) escribe Un hombre llamado Flor de otoño: Barcelona, 1920, un burgués homosexual de ideas anarquistas participa en atentados contra la dictadura de Primo de Rivera, y por las noches "es una diva" en un cabaret del puerto. Esta obra tuvo una versión cinematográfica con José Sacristán en 1978; la última representación teatral la protagonizó con gran acierto Fele Martínez en 2005.

Actores que hacen de actrices que a su vez interpretan a mujeres

El juego de máscaras y contramáscaras, de mohines viriles y femeninas maneras de hablar con voz aguardentosa parece enriquecerse con el paso del tiempo. Muy buenos actores que, eventualmente, interpretan papeles masculinos, han optado por encarnar célebres féminas ya con una carrera importante a la que asiste un público cada vez más variopinto.

En efecto, sorprende ver entre el público a matrimonios mayores poco asiduos al teatro y jóvenes de pelo en pecho con sus novias, por lo general más afines a las discotecas, disfrutar ante el desparpajo arrabalero y a la vez tierno de Psicosis Gonsales ("¿Cómo me gusta que me llame mi querido público?". "¡Guarra!"), o la masculina feminidad poética y elegantemente irónica de Ángel Pavlovsky, ya un icono de la transformación artística más sofisticada.

Compañías teatrales dedicadas de lleno a reinterpretar la realidad en múltiples maneras también han encontrado un lugar en el travestismo. En su perfil más dramático, La Zaranda lleva tiempo con una función de admirable fusión del melodrama y el humor negro en el que tres actores son un hombre y dos mujeres vencidas por el tiempo y las convenciones sociales (Nadie lo quiere creer).

Bajo la pátina del humor, Los Profetas del Mueble Bar son actores que interpretan a las desesperadas mujeres de La casa de Bernarda Alba de García Lorca, inventando una travestida versión en la que lo imposible se hace realidad, y aparecen Locas por Pepe el Napolitano.

Hispanoamérica aplaude a los nuevos travestis

La autollamada Primera compañía teatral de activistas travestis feministas de Chile invita a la obra Historias travestis: "Éramos inmorales antes de la epidemia del VIH/SIDA, por eso de una inmoralidad histórica, no de cualquier inmoralidad, de una inmoralidad rigurosa que cuando se quiere hablar de inmoralidad, asume que hay un otro historizador que no quiere reconocer la otra historia, la que llama fea y ¿qué historia más fea que la de una travesti que se regodea de serlo?, porque la belleza del mercado nos escupe, no nos permitió aprender ni a leer ni a escribir todas las cartas de amor que la historia mereció de nosotras".

Estas Historias travestis chilenas suelen fundirse con historias de transexuales en una misión social de libre educación sexual dentro de una sociedad profundamente machista. Al margen de lo complejo de la transformación completa de hombre a mujer —transexual—, este travestismo procura trascender desde la apariencia. Lo profundo a través de lo banal, y la tan importante clave de toda identidad sexual para conquistar el reino de los cielos en la vida cotidiana, sin culpa ni castigo.

Sin ánimo militante pero con similar vocación de trascendencia social en Buenos Aires se reestrena Puto, de Alejandro Mateo, obra montada por cinco actores masculino-femeninos. Resulta significativo que esta obra se represente en el teatro Payró, la misma sala donde a finales de los 60 se estrenó por primera vez una obra nacional con el tema del travestismo y la prostitución: Hablemos a calzón quitado, de Guillermo Gentile.

Revelación y revolución cubana

La liberación se expande: a tal punto que llega a Cuba, donde la lucha contra la homofobia selló un capítulo importante cuando recientemente, nada menos que en el teatro Karl Marx, se presentó una gala de travestis auspiciada por el Centro Nacional de Educación Sexual, auspiciada por Mariela, hija del presidente Raúl Castro.

Travestis en la vida y en el teatro: un fenómeno con voz propia que aprovecha todas las artes para expresarse, cada vez más admirado por hombres y mujeres de aspecto convencional, pues en sus miradas de asombro, en sus sonrisas y en sus aplausos brota un conmovedor pacto de camaradería.