Los individuos con trastorno paranoide de personalidad (TPP) manifiestan una actitud insistente y sin base real cuya tendencia es la interpretación de las intenciones y acciones de los demás como humillantes o amenazadoras. Este comportamiento no va acompañado de síntomas psicóticos persistentes; como pueden ser ideas delirantes o alucinaciones.

Tratamiento de la personalidad paranoide

En los últimos años se han desarrollado varias perspectivas cognitivo conductuales de los TPP, con un considerable potencial para proporcionar al clínico una base para acceder a la comprensión de este trastorno, así como de una intervención y tratamiento más eficaz.

El objetivo de este tratamiento rehuye el cuestionamiento directo de los supuestos del afectado, tratando de relacionar, más bien, la negatividad que estos encierran a través de sus actitudes defensivas y suspicaces.

Sintomatología identificativa de la personalidad paranoide

Los individuos paranoides tienen una fuerte tendencia a culpar a los demás por los problemas interpersonales. Suelen aducir experiencias que parecen justificar sus convicciones acerca de la gente, a la vez que niegan o minimizan sus propias dificultades. Tienen una escasa conciencia sobre la forma en que su propia conducta contribuye a creerse las interpretaciones erróneas que hacen sobre los demás.

La coincidencia con cuatro de estos ítems se considera suficiente para diagnosticar un trastorno paranoide de la personalidad:

  • Se espera, sin bases suficientes, ser explotado o perjudicado por los otros.
  • Se cuestiona sin razón la lealtad de amigos o asociados.
  • Se descubren significados humillantes o amenazadores en observaciones o acontecimientos intrascendentes.
  • Se albergan resentimientos o no se perdonan insultos o desaires.
  • Existe temor en confiar en otros por un miedo injustificado a que la información sea utilizada contra el sujeto.
  • El sujeto es muy sensible al desdén y reacciona rápidamente con ira, o contraataca.
  • Se cuestiona sin justificación la fidelidad del cónyuge o compañero externo.

Posibles indicativos de trastorno paranoide de la personalidad

Los individuos con trastorno paranoide pocas veces llegan a terapia, ya que no consideran que su desconfianza sea un problema; antes al contrario: el problema es del otro u otros. Además es frecuente que se las arreglen lo suficientemente bien como para que se planteen la necesidad de tratamiento alguno. Lo que sí puede suceder es que vayan a terapia planteando otros problemas, como el estrés, conflictos con los superiores, problemas de pareja o abuso de drogas. A menudo estos sujetos ocultan perfectamente su paranoia. Hay, no obstante, actitudes y comportamientos que indican la presencia de un posible trastorno paranoide de la personalidad:

  • Vigilancia constante.
  • Preocupación anormal por la confidencialidad.
  • Tendencia a atribuir a los demás toda la culpa por los problemas, y a considerarse maltratado y víctima de abusos.
  • Conflicto recurrente con las figuras de autoridad.
  • Convicciones inamovibles sobre los móviles de los otros y dificultad para considerar explicaciones alternativas de sus propias acciones.
  • Tendencia a atribuir gran importancia a pequeños acontecimientos.
  • Tendencia al contraataque rápido en respuesta a una amenaza percibida.
  • Tendencia a disputar y querellarse.
  • Tendencia a maltratar a los demás o a provocar su hostilidad.
  • Tendencia a buscar intensa y escrupulosamente todo tipo de datos que confirmen sus percepciones negativas respecto de los demás, ignorando el contexto e interpretando significados y motivos ocultos en acontecimientos comunes.
  • Incapacidad para relajarse.
  • Incapacidad para ver los aspectos humorísticos de las situaciones.
  • Necesidad de autosuficiencia e independencia.
  • Desdén por quienes son vistos como débiles.
  • Dificultad para expresar calidez, sentimientos tiernos, dudas e inseguridades.
  • Celos patológicos.

Descripción y etiología de la personalidad paranoide

Algunos especialistas sostienen que el trastorno paranoide es la resultante de la "proyección" sobre otros de los propios sentimientos. En teoría, atribuir a los demás los impulsos inaceptables, en lugar de asumirlos como propios, reduce o elimina la culpa y minimiza el conflicto interno.

Se supone que el individuo paranoide tiene la fuerte creencia de que es inadecuado e imperfecto. Esto generaría en su experiencia niveles intolerables de vergüenza y humillación, cuando se es objeto de acusaciones falsas. En una situación humillante el individuo se salva de aceptar la culpa y los sentimientos de vergüenza y humillación acusando a otro y afirmando que ha sido tratado con perversidad. La ira y la ansiedad resultantes de la persecución o el hostigamiento por parte de otros malévolos son menos peligrosas que la vergüenza y la humillación que se experimentarían si el individuo se considerara responsable de los hechos.

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