Según el CIE-10, el trastorno esquizotípico, o personalidad esquizotípica, consiste en "un trastorno caracterizado por una conducta excéntrica y anomalías en el pensamiento y del afecto, que se parecen a los que se ven en la esquizofrenia, aunque en ningún momento han ocurrido anomalías esquizofrénicas definidas y características". Se trata de un trastorno situado a medio camino entre la personalidad esquizoide y la esquizofrenia.

Características del trastorno esquizotípico de la personalidad

Los rasgos que caracterizan al esquizotípico son el aislamiento social, las escasas e inconvenientes muestras de afectividad y una conducta igualmente inadecuada. Pero quizá el aspecto más destacado sea la rareza asociada a su capacidad cognitiva, sin duda la distorsión cognitiva más severa entre los trastornos de la personalidad.

Puede decirse que su percepción distorsionada gira en torno a cuatro temas fundamentales: ideación suspicaz o paranoide, estar convencidos de que les conciernen acontecimientos que no les atañen en absoluto ni tienen relación alguna con ellos, creencias extrañas como creer que alguien les lee el pensamiento y, finalmente, ilusiones como ver personas en las sombres o dibujos en las paredes. Todo ello acompañado de un lenguaje extravagante, aunque coherente dentro de sus propias asociaciones.

La distorsionada capacidad cognitiva de la persona esquizotípica respecto de los demás, junto a un comportamiento poco adecuado, acentúa el aislamiento social y genera ansiedad en el afectado.

Diagnóstico del trastorno esquizotípico de la personalidad

Para diagnosticar el trastorno esquizotípico de la personalidad, tal y como se recoge en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM III-R), deben darse cuanto menos cinco de las siguientes manifestaciones:

  • Ideas de referencia: ideas paranoides o extravagantes, creencias fantásticas que no conllevan ideas delirantes.
  • Ansiedad social excesiva.
  • Creencias extrañas o pensamiento mágico.
  • Experiencias perceptivas inusuales o ilusiones.
  • El comportamiento o la apariencia son extraños o excéntricos.
  • Carencia de amigos o confidentes íntimos.
  • Lenguaje extraño, empobrecido, vago o exageradamente abstracto, aunque no necesariamente incoherente.
  • Afectividad fría y vacía de contenido que a menudo se acompaña de anhedonia.
  • Suspicacia o ideación paranoide.

Tratamiento del trastorno esquizotípico de la personalidad

El primer paso para tratar un paciente esquizotípico se basa en el establecimiento de una sólida relación terapéutica. A partir de ahí se busca disminuir el aislamiento social y la ansiedad asociada, ya que para este tipo de pacientes, la ausencia de interacción social es motivo de sufrimiento. El siguiente paso consistirá en desarrollar apropiadamente las aptitudes sociales para mejorar la adecuación social. Para ello es importante que el paciente advierta e identifique sus propias respuestas inadecuadas.

Una característica común del esquizotípico es su estilo cognitivo divagador, razón por la que suele ocurrir que el paciente no aprecie resultados durante una sesión. De ahí la importancia de marcar metas para cada sesión, con preguntas al final de la misma para que el paciente las identifique.

El nudo gordiano del tratamiento consiste en ignorar las respuestas emocionales. Las ideas extravagantes son tratadas como un síntoma, y buscando la respuesta racional en lo que el esquizotípico piensa sobre esas ideas. Eso es particularmente complicado cuando un paciente cree, por ejemplo, que hay cristales en un vaso de agua en el que bebe o que se van a romper los cables del ascensor al que acaba de subir. El procedimiento no es tanto eliminar este pensamiento, como comprender que la respuesta emocional o conductual debe ser sustituida por la comprensión y el reconocimiento de la idea extravagante como tal. En su lugar, habilitar respuestas preparadas del tipo “otra vez me ocurre lo mismo y, aunque tenga este pensamiento, no significa que sea real".

Otra estrategia del tratamiento más práctica, aunque no por ello menos importante, consiste en ayudar a mejorar la vida del paciente en aspectos como conservar un empleo, encontrar vivienda o relacionarse con la gente. Este tipo de intervenciones y el aporte de recursos y herramientas en forma de habilidades sociales que aumenten sus capacidades para valerse por sí mismos, será muy efectiva para mejorar la calidad de vida del esquizotípico.

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