Tras el fallecimiento de una persona, y una vez llevado a cabo los trámites pertinentes de la defunción, hay que proceder a reorganizar y actualizar la situación patrimonial del fallecido.

Certificado de defunción

Si el causante tenía contratado algún seguro de deceso, será la Compañía de Seguros quien tramitará la obtención del certificado de defunción y certificado de últimas voluntades. En caso contrario, la primera documentación que se debe recabar es el Certificado literal de defunción, que acreditará el fallecimiento de la persona, la fecha y lugar del deceso. Dicho certificado se debe solicitar en el Registro Civil correspondiente al lugar de dicho fallecimiento, presencialmente o por correo, en el plazo de 15 días a contar desde el óbito.

Actualmente, y debido a la informatización progresiva de los Registros Civiles, también es posible la solicitud de dicho certificado por Internet.

Certificado general de últimas voluntades

Una vez que se tenga el certificado de defunción, el siguiente documento a obtener es el Certificado General de últimas Voluntades, que acredita sí una persona ha otorgado testamento o no, y en caso afirmativo, fecha y notario que autoriza el mismo.

El citado certificado se solicita en el Registro General de Últimas Voluntades, presencialmente o por correo. Para obtener dicho documento es necesario presentar el certificado de defunción y haber abonado la tasa correspondiente.

Certificado de Contratos de Seguro de Cobertura de fallecimiento

En el mismo lugar, y también presentando el certificado de defunción, debemos obtener el Certificado de Contratos de Seguro de Cobertura de Fallecimiento, que acredita si el difunto tenía concertado, como asegurado, algún contrato de seguro y con qué compañía Aseguradora, o en su caso, que el difunto no figuraba como persona asegurada en ningún contrato de Seguro.

El Testamento y la documentación a aportar

Los tres documentos: certificado de defunción, de últimas voluntades y de seguros, son absolutamente indispensables para tramitar la herencia de una persona.

El siguiente paso difiere según el causante hubiera otorgado, o no, testamento.

Fallecimiento con testamento otorgado, últimas voluntades

Si el difunto otorgó testamento (lo indica en el certificado de últimas voluntades), hay que acudir a la notaría donde lo hubiera otorgado, y solicitar una copia autorizada del mismo. Para ello, pedirán que se presenten los originales del certificado de defunción, de últimas voluntades, y documentación acreditativa de que existe un interés legítimo para pedir el testamento.

Con esta documentación (copia autorizada del testamento, certificado de defunción, certificado de últimas voluntades y certificado de seguros) hay que acudir a cualquier Notaría para tramitar la herencia del causante, y así, poner sus bienes a nombre de los herederos, cobrar los seguros o el dinero heredado existente.

Fallecimiento sin testamento. Fallecimiento intestado

Si el difunto hubiera fallecido sin testamento (fallecido intestado) hay que tramitar la denominada Acta de declaración de herederos abintestato (suple la falta de testamento), documento público notarial, cuyo objeto, es acreditar que personas son las herederas del fallecido.

En el Código Civil Español, el orden de la sucesión abintestato (cuando alguien fallece sin testamento) es el siguiente: Hijos, y en su defecto, demás descendientes; en defecto del anterior, padres, y demás ascendientes. En defecto de los anteriores el cónyuge viudo, no separado judicialmente ni de hecho; después, hermanos, y en su defecto, sobrinos; si no los hubiera, los demás parientes del difunto en línea colateral hasta el 4º grado, más allá del cual, no se extiende el derecho a heredar abintestato (primos hermanos, por ejemplo).

Acta de declaración de herederos. Documentación necesaria

El acta de declaración de herederos abintestato se debe tramitar necesariamente ante el notario correspondiente al último domicilio del fallecido, lo cual, se acreditará mediante certificado de empadronamiento en el ayuntamiento de que se trate, o bien, mediante presentación del DNI del fallecido.

La documentación necesaria será la siguiente: Certificado de defunción, certificado de Últimas Voluntades, certificado de Empadronamiento o DNI que determine la competencia del notario (este acta de declaración de herederos, a diferencia de la escritura de herencia, propiamente dicha, solo se puede tramitar ante el notario correspondiente al lugar del último domicilio del fallecido); Libro de Familia del causante, y si estuviera casado, certificado de matrimonio. Además se necesitan dos testigos hábiles que no sean parientes interesados en la herencia.

Una vez que se disponga del acta de declaración de herederos (20 días hábiles desde que firmemos los documentos en Notaría) ya se puede acudir, esta vez sí, a cualquier Notaría, no necesariamente a la del último domicilio del causante, con dicha acta para tramitar la herencia del difunto.