Harold Pinter (1930-2008) recibió el Premio Nobel en 2005, cuando luchaba contra el cáncer de esófago y ya estaba alejado de los escenarios, volcado en el activismo político. Durante muchos años había entregado al teatro un universo único en el que destacó como admirable explorador de las actitudes y pensamientos de seres humanos que atraviesan la oscuridad y la angustia soterrada de la vida cotidiana, cuando la virulencia de su presión social y económica.

Enemigo de los convencionalismos, fue también guionista de cine, actor, director teatral de obras propias y ajenas: un hombre del espectáculo que en la recta final de su vida quiso volcar su último aliento en la causa política: "todo está tan corrompido, desde pequeños ayuntamientos al desastre de la guerra de Irak o los crímenes de Estado que parecen perpetuarse por tantos países, que dar testimonio y alzar la voz parece lo mejor que puedo hacer". Hospitalizado en Londres, grabó el discurso que su editor leería al recibir el Nobel en su nombre: un gran testimonio político.

Harold Pinter: audaz explorador de la conducta humana

Estrenó 29 obras de las que 4 ya pasaron a la historia del teatro por su carácter innovador en la segunda mitad del siglo XX:

  • Regreso al hogar. Un grupo de hombres conforman una familia disfuncional, terrible. Pinter domina un sentido del humor con capacidad de golpes bajos, capaz de dejar al espectador muy herido ante la feroz exhibición de hombres arrinconados en sus miserias y su abuso de poder sobre una mujer, al tiempo que da una dura panorámica de la decadencia de la clase media británica.
  • El amante. Una pareja se busca, se hiere, se adora, se reconcilia, se separa, se vuelve a encontrar... Tardará el espectador en descubrir que tanto devenir corresponde a una "puesta en escena" de la propia pareja, ideada para luchar contra la monotonía y la autodestrucción del amor.
  • El portero. Encuentros y desencuentros de fábula y ensueño en medio de un edificio derruido, entre palabras que disimulan la soledad y la angustia y procuran construir algo nuevo entre prejuicios, extrañas sensaciones, mentiras y oscuras apetencias.
  • Traición. Nico y Emma se citan en un bar. Llevan dos años sin verse. Ella necesita contarle que la noche anterior reveló a Robert, su marido y mejor amigo de Nico, acerca de la relación que tuvieron durante siete años. Una situación que dará pie a un viaje retrospectivo durante nueve años en que los tres entretejieron una serie de traiciones que parecen imparables.

Traición: una nueva cooperativa de teatro con Alberto San Juan

Alberto San Juan integra un triángulo en el que se difuminan las responsabilidades hasta descubrir que todos conforman una extraña amalgama de emociones encontradas en la búsqueda, conquista y pérdida del amor. Después de grandes logros como autor y actor para la Compañía Animalario (Hamelin, Marat-Sade, Urtain, Tito Andrónico...), San Juan forma parte de esta nueva cooperativa que se inicia con un teatro de sutil psicología en el que la interiorización del texto está siempre en un punto de alto peligro: un paisaje delicado donde la palabra y los gestos parecen moverse a ciegas.

El reparto se termina de componer con Will Keen —británico de amplia formación; en Madrid se le vio en The Changelling y Macbeth dirigido por Declan Donellan, y en castellano, Un cuento de invierno, de Shakespeare-Sanchis Sinisterra; y Cecilia Solaguren, cuyo talento se ha dejado notar en Las mujeres sabias, de Moliere-Marsillach, el Don Juan, de Tirso de Molina-Scaparro, y La dama duende, de Calderón de la Barca-Alonso de Santos.

Esta puesta en escena se basa en la traducción, versión y dirección de María Fernández Ache: "Si Traición nos conmueve de alguna manera es porque nada, ni siquiera la mortalidad humana, es tan indeciblemente triste como la muerte del amor; sea ésta rastreada hacia delante o hacia atrás, y si algo nos deja mal sabor de boca es la certeza de que esa posibilidad ha existido en cada escena que hemos presenciado; la posibilidad de amor o la posibilidad de redención. Nuestros personajes eligen en cada escena y su elección es indefectiblemente una apuesta por el miedo, por el conformismo".

Harold Pinter también en el cine

Como autor teatral, Harold Pinter tuvo la precisión de un relojero manipulando emociones con una riqueza incomparable; sentó bases y tuvo muchos discípulos, así como él personalmente alentó la producción de autores diferentes. En la actualidad, cuenta sólo con una edición en castellano, gracias al teatro Español: Un ligero malestar y La última copa

Para el cine hizo guiones que le aportaron justo prestigio, sobre ideas propias y ajenas, con gran dominio del diálogo y la sugerencia: El sirviente (1963)y Rey y Patria (1964) con Dirk Bogarde; El mensajero (1970), con Julie Christie y Alan Bates; La mujer del teniente francés (1981) con Meryl Streep y Jeremy Iron; y, entre otras, La huella, su último trabajo, con Michael Caine y Jude Law.

Traición, de Harold Pinter en la sala Pequeña del Español, del 2 al 25 de septiembre, una ocasión muy interesante para acercarse a un autor que siempre se pone en manos de la puesta en escena de cada equipo, pues sus escenas han sido compuestas y dialogadas como una obra musical al servicio de sus intérpretes.