Por las calles que atraviesan el estado nigeriano de Benin City, circulan a gran velocidad autos del NAPTIP (National Agency for Prohibition of Traffic in Persons) que llegan hasta el portón de una vieja casona. Aquí, detrás de los grises muros de un edificio decadente, son retenidas 30 mujeres que esperan dar a luz a bebés destinados a desaparecer, “la mejor hipótesis sería la adopción ilegal”, explica Ijeoma Okoronkwo, responsable NAPTIP de la zona.

La fábrica de niños en Benin City

El edificio, llamado baby factory, es solo uno de los cuarenta existentes en la ciudad, programados para traficar menores. “Podemos afirmar que muchos de estos niños son traficados a Europa, pero estamos investigando la hipótesis sobre niños destinados a homicidios rituales”, prosiguió Okoronkwo.

Las habitantes de los edificios de tránsito son mujeres nigerianas que se avergüenzan de los nacimientos fuera del matrimonio, mientras viven en una sociedad sin escrúpulos, en donde el tráfico de seres humanos es el tercer crimen más difundido.

La UNODOC, agencia ONU de lucha contra el crimen organizado, revela aterradores números: más de 6.000 mujeres nigerianas son llevadas cada año a Europa con fines de prostitución, un negocio que deja por año 228 millones de dólares. “La organización del tráfico es perfecta”, explica Igri Edet Mbang, oficial de la inteligencia nigeriana, “tienen agentes y madamas”. Los agentes tienen la función de reclutar a las víctimas; conocen sus familias, sus historias y el lenguaje justo para engañarlas.

Con la promesa de trabajo honesto, las jóvenes nigerianas son obligadas a prostituirse

Gloria Erobaga, de 24 años, después de dos años como prostituta en las calles italianas, ha sido repatriada y cuenta que ha tenido la suerte de haber sobrevivido. “Sé de mujeres nigerianas que en Italia las han matado, destrozado, y tirado en bolsas de residuos”, explica Gloria, con un hilo de voz.

El problema principal de la explotación, lo que fuerza psicológicamente a que las mujeres se conviertan en esclavas, son las madamas. Estas mujeres son las encargadas de hacerlas trabajar en la calle o en apartamentos y quienes, diariamente, pide el dinero; pero también son las que provee el techo y las que resuelven probables controversias por falta de documentación. Filmada con cámara oculta, una madama explica que nada es posible sin ella. “Tengo el contacto justo en Italia, este es un verdadero negocio en donde se gana mucho dinero”, continúa la madama.

Practicar el vudú: condición que deben cumplir las jóvenes mujeres

El vudú, antigua religión africana practicada por los esclavos llevados a América, utiliza ciertos ritos, propios de la magia negra. Se buscan jóvenes inexpertas y de “alta espiritualidad”, es decir, con fuertes creencias en los rituales de la religión
que ayudan a crear una relación entre la víctima y el traficante. Para ganarse
la confianza de las jóvenes y crear un vínculo “indestructible”, les hacen
creer que el “brujo” se quedará con sus almas y que los espíritus les harán
daño si rompen el pacto de fidelidad.

En las calles de Benin City es fácil encontrar pastores de la iglesia pentecostal que están dispuestos a celebrar el rito, previo pago. De esta forma se convierten en
cómplices de un circuito criminal.

La ruta del dinero ilegal revelado por el Banco Mundial

Según un reciente reporte del Banco Mundial “la Western Union posee la mayor franja de mercado en Nigeria (70-80%) y un contrato en exclusiva con el First Bank de Nigeria para la transferencia de dinero”. El informe continúa explicando que “la Western Union es el mayor vehículo de remesas que se transfieren principalmente de Italia a Benin City, donde el dinero es invertido en el creciente negocio de la
construcción”.

Okoronkwo afirma que “hay mujeres que han vendido sus propios hijos y que vuelven para denunciar y hablar”. La NAPTIP está modificando las leyes de adopción y comenzó a mapear las zonas de riesgo. Al menos, todavía hay esperanzas.