La esclavitud moderna es definida en el mundo como la situación en la cual una persona se encuentra bajo el control total de otra, sin ninguna posibilidad de escapar de esa situación, es explotada económicamente y no recibe remuneración alguna por su trabajo.

La esclavitud moderna en cifras

La esclavitud cruza fronteras y afecta a todos los países. Según las últimas cifras, en el mundo hay entre 10 y 30 millones de personas viviendo en condiciones de esclavitud, es difícil determinar el número exacto ya que es una población oculta, son muy pocos los que se atreven a denunciar y no es fácil reconocer qué persona está siendo esclavizada. Son muchos los casos que se conocen de esclavitud moderna, sin embargo, el tráfico de personas para trabajos sexuales es el que presenta una de las cifras más altas, a 2007 según el Departamento de Estado de los Estados Unidos entre 600.000 y 800.000 personas eran traficadas al año entre países.

Tráfico de personas

El propósito principal del tráfico de personas es la explotación ya sea en forma de prostitución u otras clases de abuso sexual, trabajo forzado o servidumbre. El tráfico sexual utiliza la coerción física y el engaño como armas fundamentales para que las víctimas caigan en la trampa, se les promete una mejor vida y un nuevo trabajo en algún país del primer mundo y una vez llegan allí les son confiscados sus pasaportes y dinero y quedan en deuda con el traficante para poder recuperarlos. La trata de personas es considerada como la industria criminal de más rápido crecimiento en el mundo, cada año los dueños de este negocio obtienen miles de millones de dólares como ganancia.

Razones por las que existe el tráfico de personas

Como cualquier otro negocio criminal la trata de personas es impulsada por una demanda en este caso de mano de obra barata o de comercio sexual. Son varios los factores que hacen que esta industria sea tan lucrativa; la falta de información, es muy poco lo que se conoce de este delito, las víctimas, por temor, no denuncian y las autoridades competentes en muchos países no investigan ni dan garantías, para los traficantes el riesgo por cometer este crimen es muy bajo. La alta ganancia, cuando los individuos están dispuestos a comprar sexo a cualquier precio crean un mercado muy rentable que explota a niños y adultos, los ingresos son muy superiores a los costos de producción.

Quiénes son los traficantes y quiénes las víctimas

Los traficantes de personas son básicamente cualquier sujeto que esté dispuesto a explotar a otro ser humano con fines de lucro. Pueden ser miembros de la familia de la víctima, pareja, conocidos o un total extraño. El traficante recluta a sus víctimas mediante engaños o promesas de una mejor vida o mediante el uso de la fuerza. Por el lado de las víctimas no hay una descripción exacta sobre qué tipo de personas son, pueden ser hombres o mujeres, niños o adultos, de países pobres o ricos, la característica que la mayoría comparte entre sí es que sufren de algún tipo de vulnerabilidad que los hace más propensos a caer en manos de los criminales, provienen de familias disfuncionales, sufrieron alguna clase de maltrato o están huyendo de sus casas en busca de mejores oportunidades.

Cómo ayudar a ponerle fin al problema

Es muy importante, si se quiere ayudar a acabar con este delito, empezar creando conciencia entre la comunidad. Muchas de las víctimas caen en manos de los criminales por falta de información, por desconocer esta clase de engaños, si se le muestra a una persona las posibilidades que tiene de ser reclutada y posteriormente traficada se prende una señal de alerta no sólo en ella sino también en su círculo más cercano, señal que irá aumentando hasta llegar a toda la comunidad. Pero no sólo se debe educar a las posibles víctimas sobre el problema del tráfico humano, también a la sociedad que la rodea, es cierto, no es fácil detectar a un individuo que posiblemente está siendo utilizado para fines sexuales, pero sí lo es determinar sí se está en frente de una persona vulnerable expuesta a cualquier tipo de explotación.

Por lo pequeño se puede empezar a crear conciencia sobre este atroz delito que cruza fronteras y afecta a todas las personas, no importa su raza, sexo, edad o posición social.