Trafico de arte colonial

Un negocio que mueve millones de dólares

 Nuestro patrimonio en emergencia  - Revista Capital
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El tráfico de arte colonial y prehispánico está dejando a muchos países de Latinoamérica un poco más pobres; conocer el problema es el primer paso para solucionarlo.

No sólo las pinturas de Munch o Magritte son víctimas de los ladrones de arte, aunque es cierto que sus robos ocupan las primeras páginas en los periódicos, como el cuadro de este último que fue sustraído del museo de Bruselas hace unos días. Arte de la época colonial y prehispánica en todo Latinoamérica es el objetivo permanente de los ladrones de arte, y muchas veces estos hechos sólo ocupan pequeños titulares en periódicos locales o menciones en páginas especializadas.

El elemento que hace que este tipo de robo sea particularmente nocivo es que no sólo se tratan de verdaderos tesoros, sino que forman parte del patrimonio histórico y artístico del país. No son obras o piezas de propietarios privados y forman parte del pasado y la historia de un pueblo.

Corrupción, ignorancia e indiferencia

Uno de los principales problemas por los que este tipo de robos es tan común es por una catalogación incompleta de bienes. La mayor parte de las piezas y obras de arte no se encuentran en museos sino en iglesias o casas particulares y muchas de ellas no son conocidas salvo unos pocos interesados. De esta manera es muy fácil que verdaderas joyas puedan ser sacadas del país sin ningún inconveniente como un souvenir más.

En muchos países, los propios habitantes de los lugares donde se encuentran piezas arqueológicas las venden por unos centavos a los turistas sin conocer su verdadero valor. Otros, en cambio, aprovechan el desconocimiento y la defectuosa clasificación de estas piezas para hacerse con verdaderos tesoros. Aquí un extenso artículo sobre el tema.

La corrupción es otro factor fundamental para que muchas piezas desaparezcan misteriosamente, así como su referencia en la base de datos del estado. Si una pieza no es catalogada puede ser exportada del país sin ningún problema. La falsificación de documentos para exportación también es común en este tipo de historias.

Las fronteras entre los países son otro camino por el que muchos de los tesoros se escapan. Instituciones corruptas en el otro lado de frontera sirven para "lavar" los documentos de las obras para que puedan continuar su viaje hacia otros destinos. Muchas de estos métodos los cuenta Val Edwards, un antiguo ladrón de arte que decidió confesar su historia.

Uno de los fenómenos más polémicos es el trabajo arqueológico de estudiosos de universidades de diferentes lugares del mundo. Su trabajo de campo sirve para descubrir tesoros que el gobierno local no tiene el interés o los fondos para realizar. Estos objetos a veces viajan con los investigadores para estudios posteriores, y en ocasiones pasan a formar las colecciones de los museos de las mismas.

Interesados

¿Quienes son los interesados en estas antiguas piezas únicas? En la linea, muchas veces difusa, de los verdaderos propietarios de estas piezas y la legalidad de los métodos para obtenerlas, hay muchos interesados en hacerse con un poco del pasado o con una pieza hermosa. Existen coleccionistas privados que las buscan para su disfrute personal, casas de subastas con un público seguro y museos y universidades que las requieren para exposición o investigación.

Una tendencia actual se puede detectar en el aumento de coleccionistas que guardan las piezas como inversión económica, colateral de deudas e incluso para lavado de dinero. La mafia y sindicatos del crimen también están involucrados en este tipo de negocios. El crimen relacionado con el mundo del arte se cree que mueve entre 2 a 6 mil millones de dólares al año en todo el mundo, poniéndose por debajo del tráfico de drogas y de armas.

Debate

El principal tema del debate del caso del arte colonial y prehispánico es el verdadero propietario de las obras. En la mayor parte de los países de Latinoamérica se han establecido leyes que ponen al estado como último juez en este tema, clasificando a todas las obras de esta época como patrimonio nacional se evita que sean prestadas o vendidas sin el consentimiento expreso.

Por otro lado, muchos de los museos y universidades de otros países plantean que las piezas descubiertas, que se encuentran en mal estado por falta de interés o cuidado, están mucho mejor conservadas por ellos puesto que el gobierno local no tiene los fondos para hacerlo. En último lugar, las fronteras entre los países, relativamente modernas, se convierten también en un obstáculo para determinar a dónde pertenecen originalmente estas piezas. Instituciones como la UNESCO existen para solucionar estas disputas.

Formas de protección

La principal forma para proteger la riqueza histórica del país viene de mano del gobierno con una clasificación y catalogación metódica. Pero de la misma forma que esto es importante, también la concientización ciudadana de la importancia de este tipo de bienes, sobre la historia que representan y lo que significan para el país, es lo que de verdad evitará que estos tesoros sigan perdiéndose.

Miguel Esquirol, Céline Bonte

Miguel Esquirol - Miguel Esquirol Ríos es periodista y escritor con un libro publicado y otro a punto de salir al mercado. Escribe en ...

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