Situada a 32 km al sudeste de Zamora y enclavada en una atalaya a 100 metros de altura sobre el río Duero, se levanta la localidad de Toro, municipio con categoría de Ciudad desde la época del señorío de doña Elvira, en el siglo XII.

Breve recorrido histórico

Los primeros vestigios arqueológicos encontrados de Toro se remontan a la 2ª Edad del Hierro, lo que remite a la existencia de un castro que probablemente se corresponde con la ciudad vaccea de Arbocala.

El nombre de la ciudad proviene del verraco o toro celtibérico que, actualmente, se encuentra situado en una de las entradas a la localidad. Otra teoría dice que provendría del nombre que se le daba en la época visigótica; Campi Gothorum - Thorum - Toro.

También se han encontrado restos de varias villas que probablemente datarían del Bajo Imperio Romano.

Al comienzo de la repoblación (siglo IX), Toro formaba parte del llamado "Desierto del Duero" y era una zona ocupada por pastores. Alfonso III El Magno ordena a su primogénito, García, repoblar la zona para fortificar la zona del Duero frente a los musulmanes, junto con las ciudades de Zamora y Tordesillas. Éste construyó el Alcázar y fortificó la ciudad.

Toro fue refundado como bastión leonés y fue creciendo como núcleo urbano, hasta alcanzar su plenitud en los siglos XII y XIII, siendo morada y cuna de reyes.

En 1222, Alfonso IX de León concede a Toro un fuero con unas disposiciones adicionales a otro fuero anterior y que afectan al régimen local, al derecho penal y civil e incluyen también disposiciones de carácter social. A la muerte de éste, el Concejo de Toro reconoce y proclama como rey de León en el Alcázar de Toro a su hijo Fernando III.

Toro fue cabecera de provincia y su término discontinuo llegaba hasta Reinosa y Carrión de los Condes (Palencia), pero perdió su capitalidad en 1883.

Toro fue una de las diecisiete ciudades -después serían dieciocho, con la anexión de Granada- con voto en las Cortes.

Fernando I de León y Castilla concedió a su hija, doña Elvira, el título de Señora de Toro. Más tarde, en 1823, Sancho IV le concedió el mismo título a su esposa, María de Molina. El Señorío de Toro era título -no hereditario- exclusivo de reinas consortes o bien de la esposa del infante heredero a la corona y otorgaba la facultad de intervenir en el régimen local, sin que la ciudad perdiese el carácter de realengo.

María de Molina dio a luz en Toro a su hija primogénita, Isabel, y a su hija Beatriz, quien se convertiría en reina de Portugal por su matrimonio con Alfonso IV. Asimismo, María de Molina fundó el convento de San Ildefonso y decidió el lugar donde se ubicaría el monasterio de Sancti Spiritus El Real.

En 1476, se libró en la Vega de la ciudad la famosa batalla de Toro, en la que las tropas de la reina Isabel de Castilla y las de la sobrina de ésta, Juana la Beltraneja, se disputaron los derechos a la corona de Castilla. El 1 de marzo lograron la victoria las tropas de Isabel la Católica, lo que trajo como consecuencia la unión de los reinos de Castilla y de Aragón.

En las Cortes de 1505, celebradas en el Palacio Real o de las Leyes (del que sólo se conserva su portada, debido a un incendio), tuvo lugar la lectura del testamento de la Reina Católica y se promulgaron, en nombre de la reina Juana de Castilla -conocida como "La Loca"-, las 83 Leyes de Toro, que recopilaban la legislación anterior y se mantuvieron vigentes hasta la promulgación del Código Civil de 1889. Además, se nombró a Fernando el Católico gobernador de Castilla.

A comienzos del Renacimiento, la importancia de la ciudad fue decayendo paulatinamente.

Monumentos

Probablemente, el monumento más emblemático y conocido de la ciudad sea la Colegiata de Santa María la Mayor, ubicada al final de la Plaza Mayor y vigía del río Duero, desde el llamado Mirador de El Espolón. Esta iglesia de estilo gótico-románico fue construída en sillería de piedra caliza entre los siglos XII y XIII y tiene una planta basilical de tres naves y crucero inscrito, rematado por una cúpula conocida como "cimborrio". Así, la Colegiata forma parte de un grupo de templos románicos de transición conocido como "Cimborrios del Duero". Entre lo más característico de esta iglesia, se encuentra el Pórtico de la Majestad, de estilo gótico, al que se accede desde el interior y que cuenta con numerosas esculturas en policromía que narran la vida de la Virgen, de Jesucristo y el Juicio Final.

La Torre o Arco del Reloj (siglo XVIII) se levanta sobre la antigua Puerta del Mercado y es una de las antiguas puertas de la muralla que rodeaba la ciudad. Tiene planta cuadrada y está construida con cantería caliza, cuenta con cuatro cuerpos y está rematada por una cúpula con linterna. Dice la leyenda que, ante lo costoso de subir el agua desde el río Duero, el mortero de esta torre fue amasado con vino, ya que este abundaba en la ciudad.

Toro llegó a tener hasta tres murallas y otras antiguas puertas de entrada a la ciudad son el Arco de Corredera, el Arco de Santa Catalina o el Arco del Postigo.

El Alcázar data de finales del siglo X y formaba parte del primer recinto amurallado. Fue reconstruido en el siglo XII y se rebajaron sus torres, se perdieron las almenas y la torre mayor fue demolida. Entre sus paredes, tuvieron lugar numerosos hechos históricos relacionados con la realeza.

El Puente románico (S. XII- XIII) -conocido también como Puente romano, probablemente, por asentarse sobre uno anterior de esta época- está construido en sillería con piedra caliza y cuenta con numerosos arcos doblados y apuntados. En la Edad Media hubo de prolongarse, debido al cambio del curso del río Duero.

El Ayuntamiento (1778), de estilo barroco clasicista, es obra de Ventura Rodríguez, arquitecto real de Carlos III. Destaca la galería superior de la fachada principal con columnas toscanas y la escalera interior que, a media altura, se bifurca en dos tramos volados.

La Plaza de Toros es una de las más antiguas de España y la tercera en antigüedad de Castilla y León. Comenzó a construirse en marzo de 1828 y fue inaugurada en agosto del mismo año, durante la feria taurina de San Agustín, lidiando el primer toro el famoso torero de la época Francisco Montes "Paquiro". En 2008, el coso toresano fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Tras 25 años cerrada al público, el 18 de julio de 2010 fue reinaugurada después de una larga y compleja restauración con una corrida para los diestros Morante de la Puebla, Leandro y Cayetano.

La ciudad completa su enorme oferta monumental con numerosos conventos, iglesias y palacios.

Vino

Los restos arqueológicos encontrados revelan que la elaboración de vino en la zona de Toro se remonta a una época anterior al asentamiento de los romanos en la península Ibérica.

En la Edad Media, los caldos toresanos contaban con privilegios reales, tanto es así, que fueron llevados en las embarcaciones de Colón hacia el descubrimiento de América.

En el siglo XIX se exportaba a Francia en grandes cantidades, ya que la filoxera había acabado con los viñedos galos.

En 1987, se obtiene el reconocimiento de Denominación de Origen Toro cuyo Consejo Regulador alberga hoy más de 50 bodegas.

La Denominación de Origen Toro cuenta con 62.000 hectáreas de terreno, aunque sólo 5.500 de ellas están inscritas en el Consejo Regulador. Esta zona abarca las comarcas de Tierra de Toro, Tierra del Vino y Valle del Guareña.

La D.O. Toro cuenta con cuatro variedades de uva: la famosa Tinta de Toro (variedad autóctona), Malvasía, Garnacha y Verdejo. La graduación de los vinos que de ellas se obtienen oscila entre los 11º y los 15º grados.

Fiestas y tradiciones

En un texto de 1550, se encuentran las primeras referencias del Carnaval toresano. Incluso en época de prohibición, estas fiestas se mantienen con la denominación "Fiestas de Invierno" y a partir de 1975, recuperan su nombre original. El Carnaval de Toro está declarado de Interés Turístico Regional y destacan de él el Viernes de los 60', el Concurso de parodias que se celebra el Domingo Gordo o el grandioso desfile del Martes.

La Semana Santa, declarada de Interés Turístico Regional, es genuinamente castellana, ya que los visitantes destacan de ella la austeridad y el silencio con que se viven sus procesiones, en las que la mayor parte de la imaginería que desfila es barroca. Algunos de sus actos más reseñables son la Ceremonia del Besamanos, el Canto de las Cinco Llagas en la noche del Miércoles Santo o la Bendición de los Conqueros o "Cagalentejas".

La Fiesta de la Vendimia viene celebrándose en Toro desde muy antiguo de manera espontánea en la época de recogida de la uva. El Ayuntamiento organizó la "Primera Fiesta de la Vendimia" oficial en 1972, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Pilar y los días anterior y posterior. En 2003, fue declarada de Interés Turístico Regional y uno de sus actos más característicos es tradicional Desfile de carros a la antigua usanza.

Las Ferias y Fiestas de San Agustín se remontan a la época de Alfonso XI, nieto de María de Molina, quien concede al Concejo de Toro una feria franca por 15 días, con la que trata de impulsar el comercio de la ciudad. En el siglo XII, esta se traslada a finales de agosto, fijándose como día principal el 28, festividad de San Agustín, actual titular de estas Ferias y Fiestas. En estos días se celebran actos culturales, taurinos, deportivos, musicales y de diversa índole, destacando, entre otros, la Coronación de la Reina de las Fiestas y su Corte de Honor, el Desfile de Carrozas o la "Fuente de vino", que se celebra en la Plaza de toros, en cuyo albero se instala sobre un soporte una cuba llena de esta bebida, a la que la gente debe acercarse para conseguir un poco de vino; el "inconveniente" es que, a su vez, se suelta un toro dentro del coso.

La Romería del Cristo de las Batallas, patrón de Toro, se celebra cincuenta días después del Domingo de Resurrección, coincidiendo con el Lunes de Pentecostés, Desde un par de días antes, la pradera contigua a la ermita que alberga la talla del Cristo comienza a llenarse de numerosos toresanos que acampan, esperando el lunes en que, desde muy temprano, comienzan a oficiarse misas. Ya por la tarde, se celebra la procesión con las imágenes del Cristo de las Batallas y de la Virgen de la Guía. El día siguiente, conocido como "Día de las sobras", las "peñas" se reúnen para comer y beber, precisamente, lo que les ha sobrado de los días anteriores.

El 8 de Septiembre se celebra la tradicional Ofrenda floral a la Virgen del Canto, patrona de la ciudad, con una procesión que parte de la Plaza Mayor hasta la ermita que alberga la talla que le da nombre. Las gentes que participan en esta procesión van ataviadas con vestidos antiguos, trajes típicos de Toro (Viuda Rica y Labradora), mantilla española, mantón de Manila o Capa castellana.