La voluntad es la conexión más directa con relación a las acciones que pueda realizar un ser humano según sea su deseo e intención. Conviene distinguir, empero, entre las acciones voluntarias e involuntarias. Es obvio que en este segundo grupo, donde están incluidos todos los procesos fisiológicos y corporales, tales como dormir, respirar y otros, la voluntad no tiene incidencia alguna.

La voluntad es necesaria y positiva, aunque probablemente también sujeta a ciertos límites. No obstante Descartes opinaba que: “…nuestra voluntad es tan poderosa como la de Dios. Si nosotros no podemos crear algo a partir de nada es que nuestro entendimiento, en cuanto a sí limitado, no nos proporciona los medios”.

La fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad, frase por todos conocida, hace referencia al poder que se puede ejercer desde la aplicación máxima de los recursos de una persona para lograr objetivos que, por lo común, presentan grandes dificultades. Es destacable que mediante la voluntad, efectivamente, se pueden alcanzar grandes metas; con la voluntad y otras cualidades como la valentía, la disciplicina, la tenacidad o la autoestima. A pesar de ello, contar con una gran fuerza de voluntad no garantiza el éxito en toda empresa que uno se proponga. Los innumerables avatares de la vida ponen a prueba a la persona en cuestiones donde deben entrar en juego otros factores. Así pues, y por poner un ejemplo, las adicciones –algunas más que otras– requieren de la participación de otros actores y métodos para superar una situación que, por lo común, excede a las posibilidades individuales de la persona.

El proceso de la voluntad

Al contrario que en los procesos involuntarios, la voluntad interviene y determina el resultado de todo acto voluntario. Las acciones voluntarias pasan necesariamente el filtro del proceso mental consciente y se toma la determinación inteligente de ejecutar –o no– cierto acto.

Cualquier acción voluntaria pasa por una serie de etapas antes de convertirse en un resultado sujeto a una valoración que puede ser positiva o negativa. Estas etapas son la motivación, la racionalización, la decisión y la acción.

Motivación

La motivación es un impulso primario que hace posible que cualquier futura acción resulte lo suficientemente interesante, atractiva y necesaria como para embarcarse en su consecución.

La motivación es una inquietud positivista, una incitación al movimiento; la algarabía de los pensamientos en pos de un resultado.

Racionalización

Al impulso inicial de la motivación le sigue inmediatamente otro proceso que pasa por la razón. El razonamiento consiste en evaluar, a través de los datos estimados, la necesidad de realizar dicha acción, tomando en cuenta tanto los aspectos favorables como los desfavorables, así como otras implicaciones de orden moral, social o de cualquier otro tipo.

Decisión

Superada la fase de la racionalización llega el proceso que determinará si la acción se lleva o no a cabo. Este es un punto especialmente delicado, y no siempre resulta sencillo tomar la decisión adecuada.

Para el indeciso nunca hay los suficientes pros y contras como para que se incline la balanza en uno u otro sentido, mientras que para el temerario puede acometerse la acción sin haber sopesado cabalmente las consecuencias.

Acción

La acción es la fase culminante y ejecutiva de todo el proceso; es la realización del deseo y la resolución de la inquietud inicial. Si el equilibrio y el sentido común han dirigido el proceso, el resultado suele ser positivo y placentero, eleva la autoestima e infunde seguridad a la hora de elaborar nuevas acciones.

Si el resultado, por el contrario, ha sido negativo, puede generar en la persona una sensación frustrante que, según sea su capacidad de superación, también termine convirtiéndose en un hecho positivo. Es indudable que de los errores se aprende. En realidad, el aprendizaje que puede conducir al éxito suele ser un camino jalonado de fracasos previos. De ahí que la capacidad para superar las adversidades tenga una relación directa con la voluntad de levantarse cada vez y seguir adelante.