En el trastorno obsesivo compulsivo, el elemento perturbador más relevante es la ansiedad. Se caracteriza por una serie de pensamientos, ideas o impulsos recurrentes, excesivas e irracionales –obsesiones– que no obedecen a ningún acto voluntario, sino que se experimentan de un modo intrusivo y de los cuales, el afectado, trata de librarse mediantes ciertos comportamientos –compulsiones– que se traducen en conductas repetitivas que se llevan a cabo según ciertas reglas de características estereotipadas. Cuando estos rituales no pueden llevarse a cabo, por alguna u otra razón, se genera una gran ansiedad. Dichos comportamientos se pueden diferenciar como rituales de limpieza, de repetición, de comprobación, de acumulación o de orden.

El trastorno obsesivo compulsivo tiene una prevalencia bastante superior a lo que se pensaba no muchos años atrás. Se cree que un 2% de la población puede padecer este trastorno; una estimación en la que están incluidos aquellos casos que no han sido diagnosticados.

Los niños también están expuestos a padecer el trastorno, iniciándose entre los 7 y los 10 años. De hecho, una tercera parte de los pacientes diagnosticados afirman que los síntomas ya se manifestaron en su infancia. Por lo que respecta a sexos hay que decir que afecta dos veces más a los hombres que a las mujeres.

Causas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

A día de hoy no se sabe todavía a ciencia cierta cuáles son las causas que originan este trastorno. Lo que sí se sabe, al menos, es qué causas no están relacionadas con el mismo. Y es que no hace tanto tiempo, las antiguas teorías psicoanalíticas apuntaban a ciertos conflictos intrapsíquicos o a conflictos sexuales reprimidos. En la actualidad hay ciertos indicios de que pueda tener algo que ver con traumatismos craneales o con algunas infecciones. También se han descubierto anomalías cerebrales en los pacientes afectados por este trastorno que deben seguir investigándose.

Por otra parte, los tics, que aparecen en un porcentaje que se sitúa alrededor del 20%, hacen pensar que este trastorno pueda guardar alguna relación con el síndrome de Tourette. Sin embargo, se trata de una teoría que no se ha podido confirmar.

Otro aspecto interesante es la eficacia que han demostrado los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) para tratar este trastorno. Se considera la posibilidad de que este neurotransmisor sufra alguna alteración, así como que esté implicado de alguna manera en la regulación de la impulsividad, la tendencia agresiva y el estado de ánimo.

Sintomas de trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

Hay una serie de obsesiones y de compulsiones características en las personas afectadas por el TOC. Entre las más comunes se incluyen:

1- Obsesiones

  • Necesidad de simetría.
  • Temor a contaminarse.
  • Ideas agresivas.
  • Pensamientos prohibidos.
  • Ideas de contenido sexual.
  • Temor a dañar a alguien o que les ocurra algo malo a los seres queridos.
  • Escrupulosidad excesiva.
  • Ideas religiosas extremas.
2- Compulsiones

  • Lavarse.
  • Contar objetos o hasta un determinado número.
  • Tocar.
  • Repetir una acción continuamente hasta que se considera que se ha hecho bien.
  • Rezar.
  • Asegurarse de haber cerrado la puerta, de haber cerrado el agua, etc.
  • Ordenar.
  • Acumular.

Tratamiento de trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

Debido a las diferentes manifestaciones de este trastorno, el tratamiento deberá adecuarse a las características concretas del individuo. Así pues, cuando el afectado tiene compulsiones muy marcadas, las terapias conductuales pueden resultar efectivas.

Lo habitual, en términos más genéricos, es que las primeras intervenciones estén orientadas a reducir la ansiedad y, en consecuencia, los efectos incapacitantes asociados. Acto seguido se investigan y analizan las causas que lo originan y otras alteraciones que lo acompañan. La medicación que ha dado mejores resultados son algunos antidepresivos tricíclicos como la clomipramina o los ISRS, como la fluoxetina o la fluvoxamina.

La exposición deliberada al objeto causante de la ansiedad es otra variante terapéutica que persigue la anulación de la ansiedad generada por dicho objeto o situación. Técnicas cognitivas o técnicas para el control de la atención también han demostrado su eficacia en muchos casos.

No hay que olvidar que es frecuente la relación de estos trastornos con otros problemas, lo que significa que el abordaje deberá ser más amplio que el estrictamente centrado en el TOC, lo que ya de por sí es bastante relativo, ya que el tratamiento suele desarrollarse en función del individuo y de la sintomatología asociada. Estos tratamientos suelen durar entre 6 meses y un año, aunque en algunos casos pueden prolongarse por más tiempo.

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