El otoño es una época perfecta para salir a disfrutar de todo lo relacionado con la naturaleza. Los bosques coloreados por las hojas marchitas de los árboles, la luz de esta época del año que ilumina de forma especial el paisaje, los frutos otoñales que dan el último impulso a los animales antes de que llegue el frío invierno y el crecimiento de la mayor parte de setas en esta estación confieren al otoño parte de su belleza.

En otoño busca setas comestibles en el bosque

Y en estas últimas, las setas, se puede encontrar uno de los grandes placeres otoñales, más aún si pertenecen a la recolección propia.

Así, tras las primeras lluvias del otoño estos hongos comienzan a salir de entre el tierra húmeda alzándose sobre la pequeña capa de humus y restos orgánicos que suele haber en el suelo de los bosques.

Setas típicas de otoño: el níscalo

Los níscalos constituyen una de las setas más buscadas gracias a la gran calidad gastronómica que tienen. Aparecen en los bosques de coníferas en esta estación y se identifican fácilmente gracias a su color anaranjado, sus círculos concéntricos en el sombrero y a la oxidación verdosa que adquiere si se rompe o roza alguna parte del níscalo.

Desde luego que este exquisito hongo no falta en las cocinas de gran parte de los recolectores de setas, tanto expertos como aficionados, que salen a recoger los níscalos antes de que las heladas del invierno se los lleven por delante. El níscalo de sangre, pariente cercano del anterior, también tiene un excelente sabor, algunos dicen que mejor aún, sin embargo es mucho más escaso en los bosques.

Setas comestibles otoñales: los boletus

No hay que olvidarse tampoco de los boletus, con sus numerosas especies comestibles y entre las que sobresale el Boletus edulis, un esponjoso hongo utilizado ampliamente, ya sea fresco o en seco, para dar sabor a las comidas.

Los boletus, cuyo sombrero puede acercarse a los 30 centímetros de diámetro, aparecen en bosques de todo tipo, aunque el Boletus edulis tiene predilección por los pinares y es en estos donde es más fácil obtenerlos.

Seta de cardo: seta comestible de las praderas

Las setas de cardo (Pleurotus eryngii) son también muy apreciadas. Con un color parduzco y un sombrero hundido en su parte central, estas setas son fácilmente reconocibles. Suelen aparecer, como su nombre indica, en las inmediaciones de cardos. Esta especie de Pleurotus crece, por tanto, en prados en los que aparezcan estas plantas espinosas.

Cuidado con los champiñones silvestres de otoño

También el champiñón silvestre se puede recolectar durante el otoño. Éste es probablemente uno de los tipos de hongos más vendidos gracias a los cultivos de una de las especies de champiñón, el Agaricus bisporus.

Así, los champiñones silvestres se encuentran en prados, pero si se van a consumir hay que coger los ejemplares jóvenes, ya que los más desarrollados pueden resultar algo tóxicos. Además, hay que tener cuidado de no confundirlos con especies muy tóxicas o incluso mortales.

Trompeta de los muertos: la extraña seta comestible otoñal

Y no hay que dejarse engañar por la fea apariencia de la trompeta de los muertos, que tiene forma precisamente de trompeta, es completamente negra y aparece en zonas de robles y hayas, ya que es una seta comestible excelente.

Macrolepiotas, rebozuelos, negrillas, senderuelas, trompetillas, setas de chopo y muchas otras se pueden recolectar en los bosques y praderas en otoño siguiendo siempre las recomendaciones para la recogida de setas, que ayudarán a que éstas vuelvan a salir al año siguiente.

Aunque algunos de estos hongos pueden aparecer también en primavera, es en la estación otoñal cuando más abundantes son. Por algo el otoño es la estación de las setas por excelencia.