Cada época exige formas nuevas y diferentes para encarar las problemáticas que le toca enfrentar. En el momento actual, la invasión de información y la rapidez como se accede a ella, obliga a tomar resguardos, esto es especialmente cierto en relación al plagio académico.

Héctor Cerezo Huerta, profesor del Tecnológico de Monterrey, en México, define el plagio como "la acción de hacer pasar como nuestros, ideas o textos que pensaron otros y que nos fueron transmitidos por ellos, bien por escrito, bien oralmente o por algún otro mecanismo de comunicación".

Consideraciones básicas

Cuando se habla de plagio académico, es necesario establecer dos recaudos fundamentales, para evitar malos entendidos. Rubén Comas y Jaume Sureda sugieren dos considerandos básicos:

  • Plagio intencional. En ese caso se busca premeditadamente robar o falsear información. Se manifiesta por tomar datos, hipótesis, procedimientos, conclusiones, párrafos, artículos, etc. de otros, sin dar el crédito que corresponde y atribuyéndose la autoría.
  • Plagio accidental. En la mayoría de los casos producto de la inexperiencia o al mal manejo de la información, no necesariamente asociado a intención. Citar de una manera inapropiada una fuente, equivocar la manera de presentar los datos, elaborar conclusiones utilizando fraseología de otros, etc.

Ejemplos de plagio intencional

Abundar en las formas en que se manfiesta el plagio es una forma de estar advertido acerca del delito y establecer criterios de resguardo.

  • Comprar o descargar un trabajo de investigación, artículo académico, proyecto, o cualquier tipo de asignación académica desde un sitio web dedicado a este comercio. Abundan en internet sitios dedicados al negocio del plagio, donde se vende material para que otra persona lo presente en su centro educativo como propio.
  • Copiar un documento completo, desde una sitio web y presentarlo como propio sin citar ni dar referencias. Hay sitios dedicados a este trabajo donde se compilan trabajos presentados por estudiantes en diferentes centros educativos y con la intención que otros los copien.
  • Realizar un collage de citas y partes de artículos copiados desde internet, y presentarlos en un documento único como si fuera creación personal. Es el tipo de plagio más común en los centros educativos.
  • Copiar de manera íntegra algún documento que está en un lengua distinta al del estudiante, traducirlo de manera completa o parcial, y presentarlo como si fuera propio.
  • Pagarle a otra persona para que realice el trabajo académico en vez del asignado para dicha tarea. En este caso, se puede estar presente o en carácter virtual, la situación es la misma, alguien presenta el trabajo de otro como si fuera de su autoría.

Ejemplos de plagio no intencional

  • Parafrasear de manera inadecuada las ideas de otra persona. En este caso puede darse la impresión de robo al no utilizar adecuadamente el lenguaje propio para expresar las ideas de otro, o citar las ideas de otra persona de manera inadecuada.
  • Citar de manera desprolija o inadecuada. A veces algunos estudiantes confunden autores, copian mal la información de referencia o asignan una cita de un autor a otro. En todos esos casos, el problema es mal tratamiento de la información no intencional.

Los perjuicios del plagio

Algunos estudiantes tienden a minimizar el problema como si fuera un asunto de poca monta. Sin embargo, cada día más se comienza a definir el plagio como delito, crimen o atentado contra el sistema educativo. Para el docente universitario Edward White el plagio es un "crimen capital de la comunidad académica, mina el desarrollo y la transmisión del conocimiento, que es la razón de ser de la Academia".

Con la acción de plagiar todos pierden:

  • El sistema educativo pierde credibilidad, puesto que se otorgan créditos académicos y calificaciones por trabajos que no lo merecen.
  • El alumno que con dicho delito mina su propio desarrollo intelectual, autoengañándose de manera banal.
  • La sociedad que recibe como profesionales a personas que no están calificadas.
  • Los autores e investigadores cuyos derechos intelectuales son vulnerados.

Conclusión

Tiene que producirse una simbiosis de colaboración entre la sociedad, los establecimientos educacionales, los padres y la comunidad, para formar a un estudiantado capaz de entender el fundamento ético del derecho de autor y el copyright.

En el fondo del asunto, la educación juega un rol básico para enseñar a las personas el valor de la honestidad y la probidad en el desarrollo de sí mismo como individuo y de la academia como institución de bien público.

Una sociedad que no cuida su producción intelectual, está forjando un futuro incierto y lleno de incertidumbres. Es el regreso a la época de las cavernas con su terrible acción de matonaje y rapiña.