Tintar las lunas del coche se ha asociado durante años a la moda del tuning. Sin embargo, su uso se ha generalizado tanto que ya no es extraño ver a un padre de familia con los cristales de su vehículo oscurecidos. Si estás pensando en hacerlo, esto son los principales aspectos que debes tener en cuenta.

Puedes ponerlas tú mismo

Te saldrán mucho más baratas (se pueden comprar por entre 24 y 30 euros en centros comerciales y establecimientos especializados como Norauto o FeuVert) que hacerlo en un taller (unos 150 euros). Eso sí, no es lo más recomendable si no eres un experto, ya que son difíciles de poner y pueden quedar burbujas. En ese caso, es posible que no te aprueben la inspección en la ITV.

Requieren homologación

Si te las instalan en un taller deben darte un certificado de homologación que debes llevar siempre contigo. Además, tienen que ponerte un sello de homologación en las lunas. En teoría, las que se compran en centros comerciales están homologadas, pero si quieres ahorrarte sorpresas desagradables lo mejor es acudir a tu ITV más cercana para verificarlo. En los foros de Internet hay testimonios de gente que no ha pasado la inspección con ellas instaladas.

Se pueden quitar o sustituir

Si en algún momento te arrepientes de haber tintado las lunas o tienes que sustituirlas porque se han deteriorado, no debes preocuparte. Es posible quitarlas: lo mejor es que te lo hagan en un taller o centro especializado. Te costará alrededor de 100 euros quitar todas, pero merece la pena: hacerlo tú mismo es difícil y, además, puedes romper las resistencias de la luneta térmica.

Asegurarlas o cambiarlas cuesta más que una normal

Las lunas tintadas también se pueden asegurar. Para ello, las compañías aseguradoras te cobrarán un extra de unos 15 ó 20 euros en la póliza. Además, si se te rompen y las tienes que cambiar, te costará aproximadamente 90 euros cada ventanilla (unos 30 euros más que una sin tintar) y 130 euros cada luna (50 euros más).

Son totalmente legales, pero...

Está prohibido, bajo multa de 150 euros, instalar láminas solares en los cristales delanteros. El único requisito legal que se exige para instalarlas es disponer de retrovisor en el lado derecho, para compensar así la pérdida de visibilidad a través de la luneta trasera. Y un detalle muy importante: todas las láminas deben venderse con un documento que certifica que están homologadas para automóviles en Europa. Deberás llevarlo siempre en el coche, ya que, en caso de que la Policía te solicite la documentación y carezcas de él, te pueden multar con 360 euros.

Ventajas e inconvenientes

Los filtros solares que permiten oscurecer las ventanillas del automóvil, además de proteger del sol a los ocupantes y de su función estética, aportan otras ventajas: seguridad (si la luna es laminada, en caso de rotura del cristal los fragmentos quedan pegados a ésta, evitando posibles cortes); comodidad (actúan como un filtro solar, con lo que los rayos de sol apenas molestan, algo especialmente útil para los niños pequeños); protección de los interiores (ya que los rayos solares se ‘comen’ el color de los asientos y acabados); e intimidad (nadie podrá ver lo que haces o lo que tienes dentro del vehículo).

Aunque también tienen sus inconvenientes: por ejemplo, reducen la visibilidad (sobre todo de noche), lo que puede dificultar la visión de los coches que circulan por detrás, así como las maniobras a la hora de aparcar.