El cantante y compositor Manu Chao resumió en una sola línea lo que para muchos es el espíritu de esta ciudad en la frontera entre México y Estados Unidos: “Welcome to Tijuana, tequila, sexo y mariguana”. En efecto, la zona roja de esta localidad mexicana es conocida por sus tugurios, comercio sexual, excesos y su constante aire de fiesta decadente.

Mirada local sobre Tijuana

Este poblado fronterizo es de alguna manera el fin del mundo. De forma literal, es el fin de México (su ciudad más al norte, en el estado de Baja California) y también el fin de Estados Unidos (con miles de ciudadanos que cruzan la frontera en busca de fiesta). Y quizá representa también uno de los finales de la civilización occidental.

Como dice Fran Ilich, escritor, hacker y activista: “Tijuana y San Diego son una sola ciudad que, como Berlín, se dividió por accidentes y designios del destino”.

El mismo Ilich, originario de este lugar, lo define así en su libro Metro-pop: “Tijuana es la ciudad del pasado, subdesarrollada, prototipo del punk rock y el desmadre, la ciudad anárquica. Y San Diego es la ciudad afortunada, con un poco de estilo, con la tecnología para el rave”.

Quizás San Diego no sería posible sin esta urbe llena de migrantes, ruido, grafitti y violencia, debida principalmente a la lucha entre el narcotráfico y la policía federal.

Un arte de la frontera, un arte vibrante

La realidad tijuanense también cuenta con una faceta poco conocida para muchos: su ambiente cultural vibrante. Artistas visuales, fotógrafos, maestros del llamado arte urbano y muchos otros que capturan la particularidad de este pequeño Babel al norte de México.

Un ejemplo de esto es el trabajo de Bulbo TV, proyecto de arte público en medios de comunicación. Sus llamadas investigaciones artísticas sobre diversos temas, entre ellos la violencia que se vive a nivel local, ofrecen una visión divertida que enriquece la visión de la realidad mexicana.

Actividades culturales

Otro esfuerzo interesante por mostrar al público diversas manifestaciones artísticas y culturales de otros lugares del país y del mundo es el Centro Cultural Tijuana (CECUT). Su diseño arquitectónico es vanguardista y destaca en él la esfera del cine planetario de formato Omnimax. Este centro ofrece talleres para niños, proyecciones de cine, conferencias, teatro, exposiciones de artistas internacionales y muchos otros eventos como un tianguis de intercambio de libros.

Así que si pasa por Tijuana, quizá valga la pena que se permita recordar algo más de esta ciudad que su caos urbano, su conflictiva línea fronteriza o su vida nocturna: el arte y la cultura desde la frontera.