La Sociedad de la Justicia de América llega al nuevo Universo DC. En realidad, a un mundo alternativo, a Tierra 2. James Robinson y Nicola Scott ofrecen una versión rejuvenecida de los primeros héroes de la editorial, reflejo en realidad de la Liga de la Justicia, en esta modélica y espectacular historia de origen en varios actos del que falta el final en los cuatro episodios que comprende el recopilatorio en español. Una excepcional manera de recuperar a los Flash y Green Lantern originales para las nuevas generaciones, deudora de aquellos pero muy enmarcados en el tiempo actual.

La Sociedad de la Justicia, reflejo de la Liga

ECC Ediciones publica el primer número de Tierra 2 al precio de 8,95 euros. El libro incluye los cuatro primeros números de Earth 2, la serie original de DC Comics, publicados entre julio y octubre de 2012. La serie, una reimaginación de la Sociedad de la Justicia de América, forma parte de la segunda oleada de títulos que DC puso en el mercado tras el lanzamiento de los nuevos 52 y su nuevo universo de superhéroes en septiembre de 2011.

El punto de partida de la historia viene a ser prácticamente el mismo que el de Liga de la Justicia, con las hordas de Apokolips invadiendo la Tierra y encontrando la respuesta de sus mayores héroes: Superman, Batman y Wonder Woman. Esa es la pequeña trampa que hay en este volumen, pues ellos no son los protagonistas en este universo paralelo. Sí del arranque, pero no serán los personajes recurrentes. Tanto es así que la historia del segundo número arranca cinco años después, el mismo tiempo que hay entre lo que cuenta el primer número de Liga de la Justicia y la nueva continuidad de DC.

Flash y Green Lantern, Jay Garrick y Alan Scott

Una vez narrado el prólogo de la historia, una gran escena de acción épica a la que le falta algo de emoción a pesar de lo que cuenta, Robinson, todo un perfecto conocedor de los personajes que tiene entre manos precisamente por su experiencia en JSA, se vuelca en los verdaderos protagonistas, Flash y Green Lantern. Compartirán inicialmente el foco con Hawkgirl y Átomo, en menor medida todavía con Mr. Terrific, pero de aquellos dos vemos el origen desde el principio, desde que son sólo Jay Garrick y Alan Scott hasta adquirir sus poderes.

Son versiones nuevas de conceptos clásicos. Son personajes actualizados y, sobre todo, rejuvenecidos. Estos Flash y Green Lantern se han visto hasta ahora en sus encarnaciones más maduras, como viejos superhéroes con mucho bagaje a sus espaldas, pero aquí son jóvenes que tienen que descubrir cómo funcionan sus poderes y por qué les han sido concedidos. Esas pequeñas explicaciones de Robinson, con Flash aprendiendo a frenar o Green Lantern a volar, humanizan a los personajes y dan un agradecido verismo a estos héroes.

Un Green Lantern homosexual

Antes de lanzarse la serie, se habló mucho que Alan Scott iba a ser gay en esta nueva encarnación, muestra de que es un debate, el de los personajes homosexuales en el cómic, que aún no está superado. Todo lo que pudiera haber de estrategia comercial lo oculta Robinson con un guión tremendamente hábil en este sentido. No hay amarillismo en esa concepción y todo se plasma de una forma natural y humana. Lo importante es la solidez en la construcción del personaje, y su orientación sexual es algo secundario. Lo es en la historia, aunque el márketing siempre va por otros derroteros.

Robinson hace que ese y los nuevos detalles de sus personajes estén bien integrados en la historia, dando la información que es relevante para el ahora y dejando espacios abiertos para el siguiente número. Y todo ello sin perder la necesaria acción superheroica que cualquier lector puede esperar de un cómic así. Tiene más relato de origen que la Liga de la Justicia de Geoff Johns y Jim Lee (donde sólo se veía el origen de Cyborg) sin sacrificar por ello la espectacularidad visual que requiere.

El dibujo de Nicola Scott

Y ahí, en la espectacularidad, es donde Nicola Scott luce en todo su esplendor. Desde la deliciosa secuencia de batalla inicial, con una espléndida interpretación de la trinidad de DC, a sus poderosas splash pages, pasando por la imaginativa plasmación en la viñeta de los poderes de Flash o Green Lantern o las potentes apariciones de Hawkgirl o del villano de la función, Grundy. Es, evidentemente, una serie pensada para impresionar en un primer vistazo, más allá de la calidad que luego puedan tener sus guiones, y eso lo consigue con facilidad.

El énfasis de Scott está precisamente en dar unas dignas primeras apariciones a todos los personajes, honrando así las intenciones de Robinson en su guión. Se trata de que viejos conocidos parezcan nuevos héroes, de que sean reconocibles incluso con los cambios en su aspecto. Y hay, por tanto, una perfecta sintonía entre lo que propone el guionista y con lo que le responde el dibujante, siempre pensando en el primordial objetivo de entretener al lector, al nuevo y al viejo.

Notable cómic de superhéroes

Tierra 2, cuyo primer volumen en español contiene las portadas originales de Ivan Reis y la alternativa para el primer número americano de Bryan Hitch, es un notable cómic de superhéroes. Sabe apelar a la nostalgia de los lectores más veteranos con una versión actual y moderna. Contar en el arranque con las versiones en este mundo de Superman, Batman y Wonder Woman basta para marcar diferencias y adquirir una personalidad propia a pesar de manejarse en escenarios bastante similares a los de la Liga de la Justicia. El arranque es positivo, ahora falta reafirmar a estos Flash, Green Lantern, Hawkgirl, Atom o Mr. Terrific. Si alguien puede hacerlo, es James Robinson.