La adquisición de productos y servicios a través del comercio electrónico se está convirtiendo en una práctica de uso habitual para muchas personas. Se trata de un negocio en constante expansión, no obstante, y a pesar de las ventajas que ofrece este sistema, las compras a través de Internet no están exentas de ciertos riesgos, como la vulneración de los derechos de los consumidores o, directamente, el fraude.
Por todo ello resulta imprescindible conocer el modo de operar, los derechos que asisten al consumidor y la seguridad que ofrecen las páginas en las que se pretende adquirir un determinado producto o servicio.
Comercio electrónico, inconvenientes
Comprar a través de Internet, y por tanto someterse a las normas propias del comercio electrónico, contempla dos aspectos fundamentales.
- Tanto el comprador como el vendedor no van a coincidir físicamente en la transacción.
- El comprador no va a poder ver ni examinar la compra efectuada hasta el momento en que la reciba y una vez ya esté abonada.
Esto significa que las probabilidades de que el producto, por una u otra causa, no termine de ajustarse a lo previsto, sean bastante mayores de lo que ocurre en una compra convencional.
Comercio electrónico, información
Cualquier página de venta online debería ofrecer una determinada información. Entre los aspectos que más conviene tener en cuenta están los que siguen:
- La identidad y la dirección del vendedor.
- El precio final del producto una vez aplicados descuentos, impuestos u otros gastos.
- Las características del producto o del servicio.
- Las diferentes modalidades de pago.
- Los tipos de entregas y los costes asociados al mismo.
- La existencia o no del derecho a devolver el producto.
- Las garantías.
- La posibilidad de adquirir un producto equivalente si el solicitado no estuviera finalmente disponible.
- La fecha de entrega del producto.
- Averiguar si el vendedor está acogido a las juntas arbitrales de consumo o similares.
Comercio electrónico, seguridad
La seguridad es uno de los aspectos más importantes y que todo comprador debería tener en cuenta. Las tiendas online confiables tienen unas características en las que es necesario fijarse, como por ejemplo una llave, un candado cerrado y, sobre todo, una dirección URL que no debe empezar por el habitual “http” sino por “https”. Aunque la seguridad nunca puede garantizarse al cien por cien, conviene tenerlo en cuenta.
Una de las ventajas de Internet consiste en la posibilidad de poder comprar productos y servicios en todo el mundo, sin embargo hay que tener en cuenta que las legislaciones cambian de un país a otro, incluso puede no haber legislación alguna. Las compras efectuadas en la Unión Europea tienen la misma cobertura legal que en el territorio español, por lo que en caso de problemas se puede recurrir al Centro Europeo del Consumidor.
Comercio electrónico, legislación
El comprador está en su derecho de recibir el producto o servicio en un plazo máximo de 30 días después de haber hecho el pedido. Transcurrido este plazo tendrá igualmente el derecho a recibir otro producto de iguales características –o superiores– sin que por ello deba realizar nuevos gastos. Igualmente está en su derecho de solicitar la devolución del importe abonado.
En el caso de que transcurran otros 30 días sin que se haya resuelto el problema, el consumidor tiene derecho a que se le reembolse el doble de la cantidad abonada inicialmente, así como a reclamar, en cualquier caso, una indemnización por daños y perjuicios.
Una vez recibida la compra, y en el caso de que no sea satisfactoria, se dispone de siete días hábiles, desde la fecha de entrega, para devolverla.
El comprador no tiene porque justificar los motivos de la devolución, de igual modo que el vendedor no podrá aplicar penalización alguna, aunque sí puede cobrar los gastos inherentes al transporte del producto.
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