En tiempos de crisis sociales o naturales, las parejas aumentan tensiones y es indudable que eso afecta a la relación de pareja.

Tiempos de crisis y matrimonios

Las crisis generan algunos de los siguientes eventos:

  • Pérdida de empleo.
  • Disminución de recursos económicos.
  • Enfermedades psicosomáticas.
  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
Todos esos factores, inciden notablemente en el desarrollo de una pareja. Los especialistas discuten si es la crisis la que genera el conflicto matrimonial, o si por el contrario, revela un problema que se venía gestando desde hace tiempo y que la situación social dejó en evidencia.

Depresión económica y conflictos matrimoniales

Hay quienes ilusoriamente creen que el dinero no incide en la estabilidad matrimonial, la realidad demuestra lo contrario.

Un dicho popular dice que "el amor entra por la puerta, pero se va por la ventana cuando no hay dinero". En el caso de las parejas, la falta de recursos agrega un elemento adicional a la tensión que ya viven con otros aspectos de su vida.

En tiempos de crisis económica las parejas se ven enfrentadas a la realidad de no contar con los recursos suficientes para poder encarar sus gastos. En ese contexto, surgen otros conflictos latentes que se agudizan.

El asunto es que no se sabe a ciencia cierta qué es lo que genera más problemas, si la falta de recursos o la falta de comunicación, intimidad emocional u otros problemas, que maximizan la situación.

Dos sexólogas, Isabel Pozueta y Rocío Ibáñez, que han correlacionado el problema con la sexualidad señalan que "cuando se vive en la frustración que genera la pérdida del empleo, la incertidumbre del paro, la dificultad de hacer frente a gastos inevitables, la precariedad de los trabajos que impiden el desarrollo personal y la conciliación familiar, el malestar personal que se va generando en uno u otro miembro de la pareja es tal que cuando se llega al espacio de la intimidad, donde nuestras defensas quedan apartadas y nos mostramos en nuestra vulnerabilidad, quien paga todo esto es la propia pareja".

Terremotos, estrés postraumático y conflictos de pareja

Uno de los factores más complejos de los movimientos telúricos, Tsunamis y devastaciones naturales son los efectos psicológicos que quedan, especialmente el estrés post-traumático.

Los sucesos traumáticos marcan a las personas, en ocasiones para el resto de la vida. Los psicólogos Enrique Echeburúa, Paz de Corral y Pedro J. Amor definen el suceso traumático como "un acontecimiento negativo intenso que surge de forma brusca, que resulta inesperado e incontrolable y que, al poner en peligro la integridad física o psicológica de una persona que se muestra incapaz de afrontarlo, tiene consecuencias dramáticas para la víctima, especialmente de terror e indefensión".

Personalidades resistentes al trauma

Los especialistas señalan que hay personalidades más resistentes que otras a los traumas, y son los que eventualmente salen más rápido de la situación.

Según los autores citados, las características de una personalidad resistente al trauma son:

  • Control de las emociones y valoración positiva de uno mismo.
  • Estilo de vida equilibrado.
  • Apoyo social y participación en actividades sociales.
  • Implicación activa en el proyecto de vida (profesión, familia, actividades de voluntariado, etc.).
  • Afrontamiento de las dificultades cotidianas.
  • Aficiones gratificantes.
  • Sentido del humor.
  • Actitud positiva ante la vida.
  • Aceptación de las limitaciones personales.
  • Vida espiritual.
Lo importante es que las personas pueden ser formadas para tener determinadas características de personalidad que les permitan sortear mejor los momentos dramáticos. En ese caso la educación emocional juega un papel fundamental.

Formas de afrontamiento positivo

Dependiendo de la forma en que se enfrente el hecho traumático habrán más o menos conflictos en la pareja. Una persona que afronta al trauma de manera positiva, según Echeburúa, de Corral y Amor tiene las siguientes conductas:

  • Aceptación del hecho.
  • Experiencia compartida del dolor.
  • Reorganización del sistema familiar y de la vida cotidiana.
  • Reinterpretación positiva del suceso (hasta donde ello es posible).
  • Establecimiento de nuevas metas y relaciones.
  • Búsqueda de apoyo social.
  • Implicación en grupos de autoayuda.
Quienes viven así el trauma están en mejores condiciones de superarlo.

Efectos sobre las relaciones de pareja

Los traumas, cuando son vividos de manera negativa, generan situaciones complejas al interior de los matrimonios provocando tensiones que aumentan la posibilidad de quiebres conyugales y de pareja.

Algunos de los efectos del estrés postraumático son:

  • Disminución de la confianza de la persona en sí misma y en los demás.
  • Revivir de manera intensa y con frecuencia, de manera involuntaria, el suceso vivido. Eso se realiza en forma de pesadillas y recuerdos agobiantes.
  • Estado de constante alerta y sobresaltos, que lleva a la desconcentración, irritabilidad e insonmio.
  • Sentimientos de sentirse desbordadas y creer que no tienen nada bajo control.
La repetición constante de estas alteraciones, pueden afectar la relación cotidiana de la pareja, porque incorporan un componente estresante a la relación.

Si a esto se agrega que algunas personas comienzan a buscar conductas de evasión con alcohol, drogas o juegos distractores, entonces, el asunto adquiere otro cariz mucho más complejo, que no sólo agrega tensión, en muchos casos provoca quiebres insalvables a la relación.

Los desencadenantes

La crisis económica o el desastre natural, tal como en un momento difícil pone en evidencia los conflictos latentes que tienen las personas que en dichos momentos surgen de una manera abrupta, a veces de formas violentas, como un volcán que estuviera en ciernes a la espera de un detonante.

En algunos casos suele culparse a la crisis social o al terremoto por la situación que se vive, sin embargo, hay matrimonios y parejas que no se deterioran estando en la misma situación, puesto que han generado un tipo de vínculo más fuerte, que en momentos de crisis, no agrieta la relación, al contrario.

Por lo tanto, las circunstancias externas son gatilladores de otros elementos que en dichas circunstancias terminan por aparecer para mostrar la verdadera naturaleza de la relación.

Conclusión

En toda crisis se generan nuevas situaciones, el escenario de catástrofe social o natural, es un buen caldo de cultivo de conflictos interpersonales. Por esa razón, se precisan equipos de apoyo psicológico y social que colaboren para que los individuos generen mejores respuestas frente a eventos sociales complejos o desastres naturales, con el fin de no tener otros tipos de conflictos en otras áreas que a la postre produzcan situaciones más adversas.