Es un debate antiguo que afecta a los medios, los videojuegos o el cine. ¿Lo que ven niños y adolescentes es adecuado para su edad? Uno de los sistemas de evaluación/control más antiguos es el del celuloide estadounidense. "This Film is not yet Rated" denuncia las aberraciones de su método.

Un documental sobre una clasificación

"This Film is not yet Rated" es un documental que intenta averiguar en que se basa el modelo americano, único y exclusivo, de clasificación por edades de las películas, que otorga la todopoderosa Motion Picture Association of America (MPAA) y que tiene su precedente en el Código Hays.

Para lograrlo, utiliza una doble estructura. Por un lado recaba las opiniones de la industria, con especial dedicación a los directores de cine, quiénes son los que se someten y padecen principalmente el sistema de calificación. Y por otra, con una investigación detectivesca en toda regla.

Kirby Dick, un documentalista politizado y reconocido

Nacido en Phoenix en 1952, este director, productor, guionista y editor, ha logrado sus mayores reconocimientos con sus documentales, especialmente con "Derrida", sobre el filósofo francés, "Twist of Faith", sobre los abusos sexuales en la iglesia católica, nominada al Oscar a mejor documental. Su última película, "Outrage", trata sobre los derechos de los homosexuales vilipendiados por la política.

Detrás de la MPAA y su sistema de clasificación

¿Y quién es la MPAA? Tras las siglas se encuentran, ni más ni menos, los seis mayores estudios de Hollywood: Buena Vista (The Walt Disney Company), Sony Pictures, Paramount Pictures(Viacom), 20th Century Fox (News Corporation), Universal Studios (NBC Universal) y Warner Bros (Time Warner). Que una asociación industrial de esa envergadura se califique como sin "ánimo de lucro" parece un chiste.

El sistema de la MPAA se compone de 5 categorías. G (Para todos los públicos); PG (Supervisado por los padres); PG-13 (No apto para menores de 13 años); R (Restringido bajo supervisión a menores de 17); y NC-17 (No se admiten menores de 17).

La vida comercial de una película se ve seriamente limitada si recibe la NC-17, ya que cines y videoclubs -sobre todo grandes cadenas- limitarán su exhibición y distribución, haciendo que en numerosas ocasiones los productores exijan a los directores la eliminación de las escenas "controvertidas" para poder lograr una calificación "mejor".

¿Protegiendo la integridad de la familia americana?

El documental se nutre de las opiniones de múltiples directores que recibieron la temible NC-17, como Kimberly Peirce -"Boys Don't Cry", Wayne Kramer -"The Cooler"-, Kevin Smith -"Clerks", "Jersey Girl"-, John Waters -"A Dirty Shame"- y Matt Stone -productor de "South Park" y "Team America"- entre otros, quienes cuestionan los criterios de calificación de la MPAA.

Gracias a sus entrevistas se revela, de forma demoledora, la estupidez e hipocresía de un sistema que en pocas palabras, condena el sexo -con especial y sangrante saña si estas escenas muestran relaciones homosexuales- mientras premia la violencia. Los ejemplos son abundantes, y algunos de ellos -espectacular el de Maria Bello- indignan.

Así películas como "Boys Don't Cry" reciben la NC-17 por presentar una relación sexual entre mujeres -con una escena no explícita de sexo oral- mientras otra como "Hostel", de violencia extrema, recibe tan sólo la R.

Hay momentos paroxísticos expuestos con sarcasmo en el documental, donde los "censuradores" analizan posturas -el "misionero" es mucho más aceptable que una menos "dominante" del hombre- y cuentan el número de "penetraciones", variando así la calificación del filme.

Detectives contra el oscurantismo de la MPAA

La cerrazón mental es tal que cuando Jack Valenti, el histórico ex presidente de la MPAA, defiende el sistema diciendo que "los calificadores son sólo personas corrientes, los típicos padres americanos" uno no sólo sabe que es mentira, sino que cuando el documental descubre la verdad, no es una sorpresa.

Desgraciadamente, para realizar ese descubrimiento -la MPAA no permite a sus miembros desvelar su identidad-, el documental pasa de las opiniones de los directores a contratar a una investigadora privada con la misión de desenmascarar a los calificadores, siendo esta parte muy forzada, en un estilo que bebe de Michael Moore, pero que lastra gravemente el filme.

Una denuncia necesaria

"This Film is not yet Rated" pone sobre la mesa a una organización que, ayudándose de los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana, cataloga a su antojo el cine que se produce y entra en su país.

Y es que el filme no llama a engaño, detrás de la "protección de la familia norteamericana" en realidad de lo que se trata es proteger a la industria cinematográfica de los grandes estudios, aunque por medio de la más sonrojante censura. Y aunque la película decaiga notablemente en su segunda parte, convirtiéndose en algo tediosa, es un documento valioso y necesario.