En el manual de aplicación de los Códigos Curativos (The Healing Codes), el doctor Alexander Loyd cuenta cómo llegó al conocimiento de esta terapia reciente. Al igual que Mikao Usui con el Reiki, el Sr. Loyd fue objeto de una inspiración mística que le transmitió los Códigos. Había pasado doce años buscando remedio a la depresión incurable de su esposa. A partir de la revelación de los Códigos Curativos, el Sr. Loyd ha ido divulgando su hallazgo a través de Internet por todo el mundo.

La lucha del matrimonio Loyd

El Sr. y Sra. Loyd no sabían, cuando se casaron, que iban a enfrentarse a doce años de angustia en busca de un remedio a la depresión. La esposa de Alex Loyd seguía un tratamiento psiquiátrico que, a pesar de los medicamentos y de los consejos profesionales, no la restablecía del miedo ni de la ansiedad. Por su parte, el Sr. Loyd, que trabajaba como predicador, no perdía la fe, dedicando su esfuerzo a estudiar las causas de la enfermedad. Tras nueve años de aprendizaje, obtuvo un título en psicología y en medicina naturópata, llegando a desarrollar sus propias técnicas de curación, que le procuraron un gran éxito entre sus pacientes, aunque con su esposa el resultado no pasara de moderado. Durante dos años, el doctor Loyd recorrió el país dando conferencias sobre sus métodos terapéuticos, hasta el día en que recibió los Códigos Curativos de forma paranormal.

Base científica de los Códigos Curativos

Según Albert Einstein, "masa y energía no son más que manifestaciones de lo mismo"; y, según Stephen Hawking, la dualidad onda-partícula es un “concepto de la mecánica cuántica según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa”. Es decir que, para estos teóricos de la física cuántica, la cantidad de materia de que consiste un átomo es casi irrelevante, pues las partículas del átomo se encuentran en movimiento, como una onda, cuya frecuencia de vibración puede ser determinada y, lo más interesante para el doctor Loyd, neutralizada. Siguiendo este camino de la física se ha abierto un nuevo campo en la medicina, la llamada medicina cuántica.

Además, Alex Loyd dio con la siguiente información proveniente de estudios científicos contemporáneos:

  1. The Dallas Morning News, 12 de setiembre del 2004: “En todo el mundo, los científicos naturalistas están descubriendo que las células y los organismos registran experiencias sin contar con la aprobación del cerebro. Los científicos creen que estas memorias celulares significarían la diferencia entre llevar una vida sana o morir”.
  2. Un equipo de la Escuela de Medicina Southwestern de Dallas revela que la raíz de toda enfermedad podría encontrarse en la memoria destructiva de las células humanas.
  3. El doctor Bruce Lipton, biólogo de la Escuela de Medicina de Stanford, en su libro La biología de las creencias afirma que el 95% de las enfermedades está causado por una creencia equivocada, situada en la memoria de las células del cuerpo humano. Estas memorias (recuerdos del pasado) crean interpretaciones falsas de la realidad, alejándonos del presente y de la verdad en la que vivimos.

Aplicación de los Códigos Curativos

De modo similar al Reiki, existen varios lugares en el cuerpo que, una vez estimulados con la punta de los dedos de las manos, modifican la carga negativa de las células, gracias a la energía electromagnética del cuerpo humano, que descubrió la fotografía kirlian. Estos centros receptores de energía se encuentran en:

  1. Las sienes.
  2. El entrecejo.
  3. Las mandíbulas.
  4. La nuez de Adán.
Uniendo las dos manos y dirigiendo las puntas de los dedos a estos centros, según un orden descrito en los Códigos Curativos, acabamos con las memorias destructivas de las células. La terapia está dividida en doce temas: tres “categorías inhibidoras de la salud” y nueve virtudes (llamadas “sistema curativo central”). Los temas son, para las categorías: no perdonar, acciones perjudiciales, creencias perjudiciales, y, para las virtudes: amor, júbilo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, confianza, humildad y control de sí mismo. La aplicación de los Códigos Curativos dura unos quince minutos por tema, y debe repetirse por lo menos dos veces al día. Se puede trabajar más de un tema a la vez. Según el origen del trastorno del paciente, un mismo síntoma se cura en unas semanas o en unos meses.

La respuesta curativa

Igual que pasa con las Flores de Bach u otras terapias alternativas, el remedio del doctor Loyd actúa sobre las emociones subyacentes a la enfermedad y no sobre las consecuencias físicas de la misma, puesto que la energía se encuentra en la emoción estancada. Al liberarse, la energía puede causar molestias relacionadas con los sentimientos que la causaron en su momento. Si tratamos, por ejemplo, con una falta de perdón, y ese recuerdo provocaba rabia, a lo mejor sentimos rabia después de aplicarnos los Códigos, pero no debemos asustarnos ni retroceder: es un indicio muy favorable de recuperación. Este efecto recibe el nombre de “respuesta curativa”.

La historia personal de Alexander Loyd es tan sorprendente como su terapia. No obstante, no es la única: cada día surgen nuevos métodos de sanación, ligados a curas novedosas. Las nuevas investigaciones van abriendo campos de sanación insospechados hasta hace muy poco, y ya no pueden ignorarse, a pesar del recelo con que gran parte del público, profesional y no profesional, acoge esta parte del saber.