Tetela del Volcán es un municipio del Estado de Morelos. Desde la ciudad de México se toma la autopista México – Puebla hasta la desviación a Cuautla, se atraviesa toda la región Chalco y se adentra en el Estado de Morelos hasta desviarse en la entrada a Yecapiztla se sigue por Ocuituco hasta llegar a Tetela.

Tetela tiene un origen muy antiguo, en el que han habitado grupos de diferentes culturas como los chalmecas vinculados con los olmecas xicalancas. En el posclásico fue parte del señorío de Xochimilco y estuvo en constantes batallas contra los chalcas, tlahuicas y mexicas. Estos últimos junto con los acolhuas ayudaron los tepanecas a conquistar a Xochimilco en 1376. Posteriormente Xochimilco fue reconquistado en 1430, cuando México obtuvo su libertad.

Tetela del Vocán en la etapa novohispana

Tetela no quedó comprendido entre los lugares que pertenecieron al marquesado del Valle de Oaxaca, que le fue otorgado a Hernán Cortés. Tetela fue encomienda Pedro Sánchez, Alonso Martín Partidor y en 1561 pasó a la Corona, quedando como cabecera de corregimiento. La evangelización fue realizada por los frailes predicadores. Tetela quedó integrado en la ruta de conventos dominicos enlazando la región de Chalco como Chimalhuacan Chalco, Amecameca, Tenango del Aire con los de la región de Morelos como Cuautla, Oaxtepec, Tlaquiltenango, Tepoztlán y con los de Puebla como Izúcar.

En las actas capitulares de la provincia de Santiago de México aparece por primera vez Tetela en 1562, tenía como patrón san Antonino de Florencia, que posteriormente fue cambiado por san Juan Bautista. Los dominicos estuvieron en Tetela hasta que se efectuó la secularización en 1751. Su iglesia es bastante sencilla tiene ubicación tradicional, la puerta hacia el poniente y el ábside hacia el oriente. Su atrio es amplio, la fachada tiene la imagen de san Juan Bautista. Lo verdaderamente interesante son las pinturas de su claustro.

Pinturas murales a color

Carlos Martínez Marín el gran estudioso de este convento mostró que las pinturas del claustro bajo tenían una serie de ideas totalizadoras, que representan las diferentes etapas de la historia de la Iglesia por medio de algunos de los santos más famosos. Cronológicamente se iniciaría con los pasajes de la vida de Jesucristo: visitación, bautismo y resurrección. Posteriormente se seguiría con la representación de los 12 apóstoles, que simbolizan la importancia de la predicación del Evangelio. Luego estarían los mártires: santa Catarina mártir, santa Bárbara, santa Lucía, santa Úrsula.

Para dar paso a los eremitas: María Magdalena y san Jerónimo. Seguidos por los fundadores de órdenes: san Agustín, san Francisco, santo Domingo de Guzmán, san Pedro Nolasco. Terminando con los principales santos dominicos: santo Tomás de Aquino, santa Catalina de Siena, san Vicente Ferrer y san Antonino de Florencia.

Pintura mural a blanco y negro

En el claustro alto existe una que difiere del resto de las demás porque es de corte indígena y está en blanco y negro. Es la pintura de la Virgen del Rosario, en la que se plasmó una leyenda en la cual un indígena de Tepetlaoxtoc murió sin confesarse, cuando llegó fray Domingo de la Anunciación se puso a rezar el Rosario. Entonces el indígena resucitó, comentó que unos diablos se iban a llevar su alma y que un ángel lo impidió. Fray Domingo lo confesó y el indígena murió en paz.

La pintura se basa en relato que está en las obras de los cronistas Dávila, Padilla, Alonso Franco y Juan José de la Cruz y Moya. Es importante precisar que no solo el relato se refiere a algo acontecido en Tepetlaoxtoc, sino que la pintura tiene el mismo estilo que las de este convento de la región acolhua. Por lo que se infiere que los indígenas tlacuilos de Tepetlaoxtoc fueron los que pintaron esta escena, que es totalmente diferente al resto de las pinturas existentes que son de origen occidental.