El tétano es una enfermedad que sin el tratamiento adecuado puede resultar mortal. Se contrae, de forma más habitual, a través de las heridas, que se pueden infectar al penetrar las esporas contaminadas de esta potente neurotoxina. Afecta al sistema nervioso, provocando parálisis y espasmos musculares. El tétanos es una causa importante de mortalidad en los países del tercer mundo, mientras que en España apenas se producen unos 40 casos anuales.

Causas o etiología del tétanos

Las esporas de esta bacteria suelen vivir en el suelo y permanecer inactivas durante décadas, aunque de hecho pueden estar en cualquier sitio. La infección se produce a causa de una lesión o herida o el contacto con cualquier objeto contaminado. Las esporas, cuando penetran en la herida, liberan las bacterias que producen un tóxico denominado tetanospasmina. Este bloquea las señales nerviosas que la médula espinal envía a los músculos, lo que provoca espasmos tan violentos que pueden, incluso, ocasionar fracturas en la columna.

Sintomatología del tétanos

Los primeros síntomas de la infección aparecen entre los 7 y los 21 días. En los países desarrollados, estos casos suelen corresponder a personas que no han sido vacunadas contra la enfermedad. Los primeros indicativos se manifiestan en la mandíbula, con leves espasmos de los músculos; lo que se conoce como trismo. Estos espasmos también pueden afectar el tórax, la espalda, el cuello o los músculos abdominales. En ocasiones pueden comprometer los músculos que intervienen en la respiración, lo que inevitablemente conlleva problemas respiratorios.

Otros síntomas asociados al tétanos son:

  • Fiebre.
  • Espasmos en la mano o el pie.
  • Sudoración abundante.
  • Babeo.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para deglutir.
  • Dolor de cabeza.
  • Micción o defecación sin control.
En los casos más graves pueden surgir complicaciones que derivan en:

  • Paro respiratorio.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Daño cerebral por falta de oxígeno.
  • Fracturas.
  • Neumonía.

Diagnóstico y tratamiento del tétanos

En primer lugar procede un examen físico y un estudio de la historia clínica. Igualmente necesario será efectuar otros exámenes para descartar enfermedades de sintomatología similar, como pueden ser la meningitis o la rabia. En la actualidad no existen pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar de un modo fiable la presencia de la enfermedad. Es de señalar que sin el tratamiento adecuado no superan la enfermedad una de cada cuatro personas, mientras que con el tratamiento se reduce por debajo del 10%. También es destacable que una vez superada la fase aguda, la recuperación suele ser completa.

El tratamiento contempla varios aspectos, empezando por los antibióticos. Los más utilizados son la eritromicina, la penicilina, la clindamicina o el metronidazol, siendo este último el que ha demostrado una mayor efectividad. Otros medicamentos indicados son los relajantes musculares, los sedantes o los fármacos para neutralizar el tóxico, como los concentrados de inmunoglobulinas antitetánicas. Puede ser necesaria la cirugía para limpiar la herida y tratar de eliminar el origen del tóxico. El paciente deberá permanecer en cama en un ambiente lo más relajado posible.

Vacunas antitetánicas

Las medidas de prevención más esenciales pasan por la vacunación. La protección que ofrece este tipo de vacunas se ha calculado que persiste por un periodo que oscila entre los 10 y los 12 años.

Existen diferentes vacunas, bien contra el tétanos propiamente dicho, o bien combinadas con otras vacunas, como la difteria, la poliomielitis, la tos ferina, el haemophilus o la hepatitis B. Lo habitual es empezar por una serie de “3 en 1”, conocida como DTPa y que protege contra la difteria, la tos ferina y el tétanos. Posteriormente de aplican vacunaciones de refuerzo para mantener la inmunidad a partir de los 11 años. Para cualquier persona que haya sufrido alguna lesión de riesgo, siempre que hayan transcurrido más de 10 años de la vacunación o refuerzo, se recomienda siempre proceder de nuevo a la vacunación de refuerzo.

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