Es sabido que en el Medio Oriente se lleva una vida bastante diferente a la que los occidentales acostumbramos. La religión está muy arraigada a su cultura y los valores sociales con los que se manejan diariamente pueden parecen extremistas de este lado del mundo.

No obstante, haciendo el esfuerzo de respetar la libertad de elección de estilo de vida que los relativistas culturales tanto preservan, surge la inevitable pregunta: ¿Hasta qué grado es posible vivir en relativismos? Los ultra-ortodoxos israelitas parecen haber encontrado una respuesta de su agrado.

El pasado sábado 1 de agosto Tel Aviv fue protagonista de otro atentado, pero a diferencia de lo que lamentablemente el país judío está acostumbrado, los palestinos se encuentran desvinculados con el episodio. Esta vez el odio viene desde las entrañas ultra-ortodoxas de la propia comunidad judía.

El atentado

Eran las 22:40 cuando un hombre vestido de negro ingresó a un centro de apoyo para jóvenes gays y lesbianas, y disparó con un rifle de asalto M-16 a quince jóvenes que se encontraban en la lucha con su salida del armario. Liz Tarbishi, de 17 años, y Nir Katz, de 26 años, perdieron la vida en el sangriento episodio y otras trece personas fueron heridas. Posteriormente, el asesino intentó ingresar a un bar gay, pero afortunadamente las autoridades fueron notificadas de este suceso y ordenaron que se cierren temporalmente todos los bares del ambiente.

Las autoridades todavía no han calificado este incidente como crimen de odio, ya que primero se debe precisar la motivación del ataque. Pero el colectivo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans) alega que lo es, puesto que el centro se encuentra en un subsuelo y no puede ser visto desde la calle.

Por el momento, el autor de este atentado se encuentra libre.

Crimen de odio

Se define al crimen o delito de odio como una conducta agresiva motivada por prejuicios que el atacante tiene contra un determinado grupo social, que puede estar conformado por la edad, sexo, religión, etnia, nacionalidad, discapacidad, identidad de género u orientación sexual.

No es la primera vez que algo así ocurre en Israel, en el 2005 un ultra-ortodoxo apuñaló a tres manifestantes en la Marcha del Orgullo Gay en Jerusalén.

Reacciones políticas

Múltiples figuras políticas del país hicieron declaraciones sobre el atentado.

Shimon Peres, el actual presidente del Estado de Israel, condenó el episodio como un “crimen abominable”, incitando a las autoridades que encuentren al responsable.

Nitzan Horowitz, el único integrante del parlamente declarado públicamente gay, no vaciló al definir el atentado como un crimen de odio, y como el peor episodio contra la comunidad LGBT de Israel.

Dana Olmert, la hija del ex primer ministro israelí, Ehud Olmert, es una mujer abiertamente lesbiana que llamó la atención de los medios al mostrar el doble discurso de los integrantes del partido político Shas, que a pesar de haber mostrado desaprobación del atentado, han fundado el odio entre los ciudadanos con sus declaraciones homofóbicas. Entre las frases de este partido político se destacan las de Shlomo Benizri, al ofrecer ayuda profesional para curar a los homosexuales, y la del diputado Nissim Zeev, que dijo que hay que tratar a los gays como si tuvieran gripe porcina.

Manifestaciones

La comunidad homosexual local no esperó un día para hacerse oír en Tel Aviv. Organizaron marchas con carteles en las calles principales, hablaron en los medios de comunicación y pegaron carteles de protesta en la vía pública.

Shmuel Preimark, un joven de 20 años, fue detenido por haber hecho amenazas en un sitio web gay en contra de la marcha que se realizó en la capital en memoria de los muertos en el atentado.

El detenido escribió mensajes que decían: “Esperen más víctimas entre los homosexuales, esta vez será algo más grande” y otro en el que declaró: “Pronto habrá un segundo ataque. Estén preparados. No digan que los tomó desprevenidos”. En suma a esto, personas anónimas amenazaron con arrojar granadas a la manifestación. Afortunadamente, no se registraron episodios violentos en la marcha del 8 de agosto.

Tel Aviv

La capital israelí es uno de los puntos turísticos gay del mediterráneo, siendo una ciudad considerablemente tolerante en comparación con otros puntos de Oriente Medio, donde hay penas que pueden llegar a la muerte simplemente por ser homosexual.

Viendo el lado positivo, es provechoso el lugar que los medios de comunicación a lo largo del mundo le dieron a esta noticia, y el apoyo que la colectividad LGBT recibió por parte del gobierno, de entes internacionales y de la ciudadanía de Tel Aviv. Con este tipo de actitudes es que se puede combatir, desde la paz y el entendimiento, la discriminación.