Japón sufrió un terremoto de 9º en la escala abierta de Richter a las 14:46 hora local del día 11 de marzo de 2011. El epicentro se localizó frente a la costa de Honshu, a 130 km al este de Sendai, una de las localidades más afectadas. Los expertos han calculado que el terremoto duró unos dos minutos. De todos los seísmos medidos hasta la fecha, este ha sido el quinto más potente de la historia y el más potente registrado en el Japón. Lo peor, sin embargo, vendría después, con un tsunami con olas de diez metros que causaría una gran devastación y un número de víctimas que no deja de aumentar.
Las cifras del desastre en Japón
Las cifras del desastre no han dejado de aumentar desde que el pasado viernes 11 de marzo se produjera uno de los terremotos más potentes de la historia frente a las costas del Japón. Las personas fallecidas en este desastre natural ya han sobrepasado las 11.000, aunque las autoridades creen que el recuento final puede superar incluso las 30.000 víctimas. Las pérdidas económicas, aunque difíciles de evaluar, pueden rondar los 300.000 millones de dólares.
Más de medio millón de personas se han visto obligadas a trasladarse a los campamentos provisionales de Miyagi, Iwate y Fukushima. Se está gestionando la construcción de viviendas provisionales para acoger a estas personas que, en muchos casos, han visto agravada su situación debido a los continuos cortes del suministro eléctrico en conjunción con la ola de frío y nieve que ha azotado al país.
La población extranjera abandona Japón
Ante la alarma de desastre nuclear muchos extranjeros han optado por regresar a sus países. De hecho muchos países, a través de sus ministerios de Asuntos Exteriores han aconsejado a sus conciudadanos que abandonen Japón. Mientras algunos países mantienen una posición intermedia, aconsejando a sus compatriotas que eviten viajar o permanecer en el norte del país, otros como Francia, Bélgica o Italia instan a sus conciudadanos a abandonar el país. Estados Unidos enviará los primeros aviones para evacuar a unas 600 personas. España, que mantenía una posición más cautelosa, recomendando por el momento no permanecer al norte de Tokio, ahora se suma a países como Reino Unido, Francia o México para repatriar a quienes así lo deseen. Toda esta situación debe seguirse minuto a minuto debido a la creciente alarma que genera la incertidumbre nuclear de la central de Fukushima.
La alerta nuclear continúa alarmando a la población mundial
El debate sobre la energía nuclear se ha desatado con el terremoto, el posterior tsunami y el peligro y la incertidumbre que generan las centrales nucleares en el Japón, sobre todo, la central de Fukushima.
Existe una creciente preocupación tanto por los efectos sobre las centrales nucleares como en otras instalaciones, como pueden ser las refinerías de petróleo o las fábricas de productos químicos. La información, aunque constante, aporta pocos datos sobre las consecuencias que tendrá este desastre en la salud pública y el medio ambiente. La sombra de Chernóbil sigue planeando en el inconsciente colectivo.
Poco a poco van apareciendo noticias que apuntan a la verdadera magnitud del problema, como el establecimiento de un cinturón de seguridad donde las personas son evacuadas o noticias sobre la contaminación del agua o de los alimentos. La lluvia, por su parte, puede haber arrastrado elementos radiactivos que se hayan filtrado en la tierra.
Los países involucrados con la energía nuclear se están replanteando a marchas forzadas las medidas de seguridad de sus instalaciones y el debate al respecto de la necesidad de seguir con este tipo de energía está más vivo que nunca. Países como Estados Unidos o Alemania han enviado robots diseñados para reparar y explorar los daños sufridos en la planta de Fukushima.
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