El británico John Stuart Mill (1806-1873) fue un economista, filósofo y político muy influyente en la Inglaterra del siglo XIX. Hoy día es conocido por ser, junto con su padre James Mill (1773-1836) y el filósofo Jeremy Bentham (1748-1832), uno de los principales impulsores del utilitarismo. Aquí, sin embargo, vamos a ocuparnos de su filosofía del lenguaje; en particular, de su teoría acerca del significado de los nombres.

La lógica de John Stuart Mill

Mill es conocido por su filosofía moral y política. Su libro Utilitarianism (1863), traducido como El Utilitarismo, es la introducción canónica a esta doctrina, que define una acción correcta como aquella que promueve la mayor felicidad posible para el mayor número de personas. Por felicidad se entiende presencia de placer y ausencia de dolor.

Del utilitarismo Mill supo sacar consecuencias para la filosofía práctica. Escribió sobre los derechos de la mujer, la esclavitud, la economía política, la libertad de expresión, la defensa de la naturaleza o la educación. No obstante, una de sus primeras obras estaba dedicada a la filosofía teórica, concretamente al razonamiento inductivo.

Dicha obra es A System of Logic (1843), que trata de la lógica en sentido amplio, incluyendo no sólo la teoría del razonamiento, sino también la del significado y la del método científico. Mill dijo más tarde sobre la lógica, en su Autobiografía (1873): "No conozco nada en mi educación a lo que crea deber más en favor de la capacidad de pensar que he alcanzado."

En el capítulo XII del libro VI de A System of Logic se anticipa el principio de utilidad. Y en el capítulo II del libro I, Mill se ocupa de la teoría de los nombres, que más tarde le servirá como herramienta de análisis filosófico.

La denotación de los nombres

En filosofía del lenguaje, particularmente en teoría del significado, la referencia es una relación entre cierta expresión lingüística y cierto objeto, el referente, que generalmente es extralingüístico. Si digo "paella es mi palabra preferida", el referente de la expresión "paella" es ella misma. Si digo "quiero comer paella", el referente es una paella concreta aunque indeterminada (Locke diría que es el concepto de paella que posee el hablante).

Mill decía denotación y objeto denotado donde hoy se dice referencia y referente. Sus presupuestos lógicos y ontológicos:

  • Un nombre es cualquier expresión que puede hacer de sujeto o de predicado en una proposición de la forma "S es P". Habría que hablar más bien de términos lógicos.
  • En cuanto a los objetos denotados, Mill se apoya en la metafísica aristotélica, donde todo objeto es sustancia o accidente, aunque prefiere hablar de cosas y atributos. Estos últimos son clasificados según tres categorías: cantidad, cualidad, relación.
En resumen, la teoría de los nombres de Mill relaciona términos lógicos con objetos que pueden ser cosas o atributos de cosas.

Nombres generales y nombres singulares

Un nombre singular (o individual) denota un solo un objeto. Un nombre general denota cada uno de los objetos de una clase determinada. En uno y otro caso, la denotación ha de darse "en el mismo sentido", es decir, implicando el mismo conjunto de atributos.

Nombres singulares serían no sólo nombres propios como "Carlos" o "Salamanca", sino también descripciones definidas como "el padre de Carlos" o "el alcalde de Salamanca". Nombres generales serían sustantivos, adjetivos y otras expresiones que puedan ejercer de predicado: "balón", "blanco" o "propiedad de Carlos".

Al decir "Katy es un perro" no sólo usamos "perro" para clasificar el objeto denotado por "Katy", sino que expresamos que Katy es mamífero, ladra, etc. Esto explica que haya juicios sintéticos. Y permite distinguir entre homónimos: "pesado" dicho de una gran roca denota con distinto sentido que "pesado" dicho de alguien que habla mucho.

Como las descripciones definidas contienen nombres generales, lo dicho anteriormente sobre el sentido se aplica a aquéllas. ¿Pero qué sucede con los nombres propios? "Carlos" no denota a su objeto en ningún sentido, pues no expresa ningún atributo de Carlos, excepto que es llamado "Carlos".

Sin embargo, Mill prefiere agrupar nombres propios y descripciones definidas bajo una misma categoría: los nombres singulares. Así puede explicar el siguiente hecho. Si en cada ciudad hay distintas personas denotadas por "Carlos", ¿por qué considerarlo nombre singular? Porque cuando se dice de distintas personas no es en el mismo sentido.

Nombres concretos y nombres abstractos

Un nombre concreto o bien denota una cosa o bien cada una de las cosas de un conjunto. Ejemplos: "Carlos" y "persona", respectivamente. Un nombre abstracto o bien denota un atributo o bien cada uno de los atributos de un conjunto. Ejemplos: "blanco" y "color", respectivamente.

La dicotomía general-singular se basa en la relación denotativa entre lenguaje y mundo; la dicotomía concreto-abstracto, en la estructura del mundo. ¿Coinciden los nombres generales con los abstractos? ¿Y los singulares con los concretos? La respuesta, en ambos casos, es negativa. Hay nombres concretos singulares como "Carlos" y nombres concretos generales como "humano". En cuanto a los nombres abstractos, los hay singulares como "atemporal" y generales como "color".

Nombres no-connotativos y nombres connotativos

Un nombre no-connotativo denota sólo una cosa o sólo un atributo. Un nombre connotativo denota una cosa o bien cada una de las cosas de un conjunto dado, pero además implica un atributo.

Se trata de la distinción más importante, que en cierto modo rehace la dicotomía general-singular poniendo ahora los nombres propios más cerca de los nombres generales que de las descripciones definidas:

  • Los nombres propios son no-connotativos. Las descripciones definidas y los nombres generales son connotativos.
  • Los nombres concretos pueden ser tanto no-connotativos (si son nombres propios) como connotativos (si son descripciones definidas o nombres generales). Los nombres abstractos pueden ser no-connotativos (si son singulares) o connotativos (si son generales).
Todo nombre connotativo denota una cosa (de forma rígida o variable) y connota un atributo. Esta doble dimensión del significado anticipa la teoría de Frege sobre sentido y referencia. Igual que en Frege el sentido determina la referencia, en Mill la connotación determina la denotación.